Cazarabet conversa con...  Arturo Gonzalo Aizpiri, autor de “Tras las huellas de César en Hispania” (Almuzara)

 

 

 

 

 

 

 

 

Arturo Gonzalo Aizpiri se viste de “espía” ahora para seguir y perseguir a Julio César en tierras de Hispania.

Lo hace desde la editorial que ya le publicó lo mismo, persiguiendo, a Aníbal con Tras las huellas de Aníbal…

La editorial Almuzara lo define, en su portada, así: “un fascinante paseo tras el rastro de las cuatro decisivas estancias en Hispania de Julio César, el hombre que puso fin a la República romana”.

La sinopsis del libro:

¿Alguna vez te has preguntado si realmente estuvo aquí? ¿Sabías que en España aún resuenan los ecos de sus pasos? ¿Por qué sabemos tanto de sus hazañas en las Galias y permanece en la sombra de la anécdota el sello hispano de su leyenda?

Pocas figuras han quedado impresas de forma tan indeleble en nuestra memoria colectiva como la de Cayo Julio César, el político y general que puso fin a la República romana y cuyo nombre se convirtió en sinónimo de poder absoluto en muchas lenguas. Frases como Iacta alea est o Veni, vidi, vici y episodios como el cruce del río Rubicón o los idus de marzo son universalmente conocidos, pero sorprende que, tristemente, en España no lo sea tanto la relación que mantuvo César con la vieja Hispania. Desde su llegada a Corduba en 69 a. e. c. como joven cuestor de la Hispania Ulterior, y más tarde como gobernador, triunviro y dictador, César pasó en tierra hispana cuatro intensos periodos, que resultaron decisivos en su carrera y en el curso de la historia de Roma y del mundo antiguo.

Este libro es un relato de las vicisitudes que vivió César en nuestro suelo a través de las huellas que dejó en él, visibles todavía para quienes quieran seguirlas movidos por la curiosidad, la admiración del pasado o el amor por el patrimonio que compartimos. Un viaje fascinante en busca del César que se forjó en Hispania.

Nosotros ya conversamos con Arturo Gonzalo Aizpiri cuando “persiguió” por Hispania a Aníbal:

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/huellasanibal.htm

 

Os acercamos a algunos “Conversa con…” que hemos realizado en relación a Roma…

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/germania.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/imperiofobia.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/25batallasprames.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/subastaroma.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/mujeresderoma.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/mujeresroma.htm

 

 

 

 

Cazarabet conversa con Arturo Gonzalo Aizpiri:

 

-Arturo, ¿qué es lo que te hace perseguir e ir tras las huellas de Cayo Julio César por el territorio de Hispania Ulterior?;¿en este viaje te has encontrado con algunos trazo y huellas del Aníbal que investigaste hace unos años? -Me da que tenías la ventaja de la experiencia de ir tras los pasos de Aníbal, ¿eso te ha servido; cómo? y a esa ventaja le sumo una   que imagino:  que hay más documentación sobre ese período protagonizado por Cayo Julio César que por el cartaginés o quizás me equivoco….

-De ambos personajes me interesa el impacto que tuvo la península Ibérica en su trayectoria, y el uso que hicieron de ella como palanca para construir su proyecto de poder. También hay paralelismos en las campañas militares que desarrollaron contra los pueblos que mejor habían sabido mantenerse al margen de las potencias mediterráneas que colonizaban grandes áreas de la península. Dentro de ese paralelismo, hay que tener en cuenta que los separan un siglo y medio, y que de César contamos, en efecto, con mucha más información.

Aquí estuvo en cuatro estancias :podríamos decir dos como “un mandado de la Roma de la República” –como questor –la primera vez; como propretor donde quería sobre todo, por lo que entiendo destacar poniendo orden entre los lusitanos que hacían incursiones —con el apoyo de vetores y carpetanos en los castros—y otras dos :la tercera para batir a las legiones leales a Pompeyo y así guardarse las espaldas  con un Pompeyo a la fuga desde que César cruzó el Rubicón—Graso ya estaba muerto desde la derrota de Carras—y la cuarta estancia persiguiendo a los Pompeyanos que habían cruzado el estrecho y reunido en Hispania con los hijos de Pompeyo para hacerse fuertes y , desde ahí, intentar hacerle frente a César…pero los persigue y acaba con ellos. De esta forma, muy resumida, César apuntala mucha de su larga figura en Hispania, ¿no?; ¿cuál de importante se le reconoce, desde la historiografía, su estancia aquí? ---Por mucho que estuviese 10 años en las Galias guerreando y granjeándose un nombre de prestigio---…

Las campañas de César en las Galias son mucho mejor conocidas porque, como dices, pasó allí casi una década, y se enfrentó a adversarios legendarios como Vercingetórix o Dumnórix. Pero yo diría que lo que hizo especial a las Galias fue la extraordinaria difusión que alcanzaron sus “Comentarios a la guerra de las Galias”, escritos por él mismo. De las campañas hispanas solo tenemos una narración suya de la tercera estancia, incluida en los “Comentarios de la guerra civil”, compartiendo protagonismo con otras muchas vicisitudes de la contienda. No obstante, creo que el tiempo hispano de César merece ser recuperado y dado a conocer; ese es precisamente el propósito del libro.

-Porque, aunque nos cuentas innumerables pasajes históricos alrededor de la figura de Julio César lo que más haces es contarnos que  allí dónde pisaba  dejó  memoria, también desde la disciplina de la arqueología acercándonos a los complejos museísticos …-.Disciplina—la arqueología-- que requiere, como explicas, de mucha paciencia, documentación y de dar con personas que te la sepan explicar y acompañar con total naturalidad, ¿verdad?.- Por no mencionar tus visitas a muchos museos—como nos explicas y mencionábamos--, más o menos conocidos desde los que no tan solo aprendes, sino que difundes para que todas y todos aprendamos, ¿verdad?.- Conseguir que todas y todos nos preguntemos cosas y quedamos saber más para ti debe de ser un orgullo….

-Yo no pretendo competir con los expertos académicos en narrar con todo el rigor preciso la biografía de César, sería una temeridad por mi parte. Son los investigadores, historiadores y arqueólogos, las fuentes insustituibles de conocimiento para quienes estén interesados. Lo que a mí me gustaría es despertar la curiosidad de lectores y lectoras y proporcionarles una cartografía personal para acercarse a aquel tiempo tan fascinante. De paso, podrán encontrarse con personas que realizan una tarea admirable y lugares que merecen mucho la pena. Creo que eso ayuda a que el descubrimiento del pasado nos deje una huella más profunda.

-¿En qué contexto, de contextos, socio político nos visita Cayo Julio César en su primera estancia?.- Un joven de escasos treinta años, pero con muchísimo recorrido, ya, en lo político como “abogado”—aunque había perdido algún juicio importante, pero…--, orador –discípulo de Apolonio Rondón-y también con sus éxitos en el ámbito militar, eso lo debió de revestirlo con cierto orgullo a la hora de visitarnos, ¿verdad?…-¿Seguir los pasos por territorio de Hispania Ulterior de Cayo Julio César ha sido difícil?.- ¿Y por el resto de Hispania en las otras tres estancias?

-Cuando César nos visita por primera vez, recién alcanzada la treintena, la institucionalidad de la república romana se mantiene casi intacta, pero la dictadura de Sila ha dejado una profunda herida y ha abierto la puerta a la contienda civil. César aún no es parte de la “gran política” y está ansioso por hacerlo. Trata de aprovechar su año de cuestura del mejor modo posible, pero al mismo tiempo siente urgencia por volver a Roma, que es donde tiene lugar los acontecimientos y se presentan las oportunidades realmente importantes. Por ello sus huellas físicas son escasas; tendrán que llegar sus visitas como gobernador, triunviro y dictador para que imprima su impronta con la actividad militar y su capacidad administrativa, que se pone de manifiesto de forma especial en la fundación de ciudades.

-Empieza a conocer el territorio de Hispania Ulterior desde joven, ¿cómo era la relación con los otros “questores” si es que la había?… Conociendo el territorio de Hispania—Ulterior y Citerior--, también “traba” buenas relaciones, alianzas y demás, con futuros aliados, ¿no?; se trataba de “hacer clientelismo” también…

-Siendo él cuestor en la Hispania Ulterior, no tengo noticia de que mantuviera una relación especial con el cuestor de la Citerior. Lo que sí hace es cultivar a fondo su red clientelar con las élites locales; les mima fiscalmente levantando algunas de las pesadas cargas que habían quedado como legado de la guerra sertoriana. César debió tener un considerable carisma, y lo utilizó para poner de su lado a muchos pueblos y líderes indígenas. El apoyo de los comerciantes de Gades, por ejemplo, fue clave para financiar su campaña a las costas gallegas.

-¿Todo eso le sirve, más adelante, para mantener “cierta superioridad” en las batallas en las incursiones lusitanas desde la Península Ibérica, en la segunda estancia?; ¿cómo son?…

-Sobre todo, como decía, lo que le fue extraordinariamente útil fue contar ya con una sólida red clientelar que le proporcionó un apoyo muy valioso. En la campaña contra los lusitanos fueron los comerciantes de Gades los que le proporcionaron las naves que necesitó para poder acabar con los lusitanos que se habían refugiado en una isla ꟷprobablemente la actual Penicheꟷ, y a continuación sojuzgar a los ártabros que ocupaban el golfo de Brigantium, en torno a la actual A Coruña.

-También, más adelante, Julio César impone a nivel administrativo, en la Hispania Ulterior, un nuevo sistema jurídico y administrativo—o reformas-- que, luego, en Roma de ese tránsito entre República y futuro Imperio lo implanta allí. Lo que pone en evidencia que sus estancias son más importantes de lo que parece, ¿verdad? ¿Lo vivido y visto en Hispania ---como imagino las Galias--le sirvió mucho en incrementar cambios en Roma?

-Julio César fue siempre un muy buen administrador, y entendió que eso era una gran palanca para ganarse el favor del pueblo y crear lealtades. Sin duda, Hispania representó una gran escuela para él: como vimos, su primea magistratura relevante, como cuestor, que incluía tareas de administración de justicia y recaudación de impuestos, la ejerció en Hispania. Posteriormente en Roma fue edil curul, antes de volver a Hispania como propretor. De vuelta a Roma fue elegido cónsul. Quiero decir que cada etapa de la vida de César se apoyó en las anteriores y prefiguró las siguientes, y en ese proceso Hispania fue crucial, como también la Galia. Fue en estas provincias done él destacó como fundador y administrador de ciudades. El extender sus innovaciones administrativas al conjunto del mundo romano fue ya, en gran media, labor de Augusto.

-¿Su paso por Hispania, en él como persona hasta qué punto le marca? -En todos los personajes históricos hay luces y sombras; ¿una de las sombras puede ser el asedio y escarmiento al que sometió a Córdoba?, todo ello tras la victoria en la batalla de Munda—en el sur indeterminado de la provincia Bética—

-Sin duda, por esa razón Julio César no es santo de la devoción de los cordobeses. De hecho, en Córdoba no hay ninguna estatua de César ni éste tiene un lugar destacado en el callejero. Parece mentira, pero la memoria de las ciudades contra quienes les causaron daño es de larga duración. Fueron muchos otros los damnificados por César, como los propios lusitanos, o los ártabros, o tantos otros pueblos locales, pero la memoria de estos fue más difícil de conservar.

-Se convierte o se va convirtiendo, a la par, en un estratega más allá de campo de batalla, ¿verdad?, con sus errores de cálculo, claro; ¿es o no es, claramente, un estratega político? Si lo tuviésemos que comparar con un personaje de la historia contemporánea, ¿con quién lo harías?

-Creo que César sí fue un gran estratega en todos los planos, también el político, pero sobre todo fue un hombre de acción. Decía Javier Goma que la principal característica de César fue la de tener una inagotable voluntad de poder. En ese sentido, en más fácil compararlo con otros personajes de la Antigüedad, como Alejandro Magno, que con figuras contemporáneas. Quizá, en tiempos modernos, la figura que más relaciono con su visión del mundo es Napoleón Bonaparte.

-En Hispania, César, conoce a Balbo—Lucio Cornelio Balbo, el Mayor--, un vecino de Gades—actual Cádiz—de origen cartaginés, otra vez te vuelves a cruzar con Aníbal y sus huellas… ¿qué nos puedes decir al respecto? Baldo el Mayor se convierte en un gran amigo. ¿En qué lo asesora y desde qué perspectiva; hasta dónde llega la influencia en César de Balbo? recordar que Balbo consiguió la ciudadanía romana al ayudar a Pompeyo Magno en su guerra contra Sertorio—

-Balbo fue una figura esencial en la trayectoria de César, fue tal vez su colaborador más cercano hasta el final. Le proporcionó apoyo logístico e incluso económico durante sus campañas hispanas y ayudó a que las clases dirigentes de la Ulterior se pusieran del lado de César. Durante los largos 8 años que César pasó en las Galias sin poder volver a Roma, Balbo fue su agente de confianza que veló por sus intereses en una ciudad plagada de enemigos. Pero Balbo también fracasó en ocasiones. Por ejemplo, del mismo modo que antes había intentado evitar la ruptura de la relación entre César y Pompeyo, Balbo siempre intentó acercar a César y a Cicerón, que era también amigo del gaditano, pero no lo consiguió. Creo que esas dos enemistades fueron las grandes frustraciones de Balbo.

-Creo recordar que es Baldo quien le acompaña a Gades—Cádiz—a visitar una estatua dedicada a Alejandro Magno en el templo de Hércules—al que todos, incluido Pompeyo Magno se querían parecer --- y que allí vio que, con treinta años, el macedonio había conquistado todo el mundo conocido, llegado hasta el Indo—los confines del mundo—y él con treinta años…¿siente en Hispania como una derrota en el “amor propio”, se siente “derrotado” e insignificante?.- Es por eso que adelanta su partida a Roma porque no llegó al año que debía de estar el questor….

-Sí, eso es lo que nos cuentan las fuentes clásicas. Y, como dicen los italianos, si no è vero, è ben trovato… Expresa muy bien la desmesurada ambición y voluntad de poder que caracterizó a nuestro romano.

-Julio César es una de las figuras por no decir la figura con la sombra más alargada cuando pensamos en Roma y se encuentra haciendo de bisagra entre la República y el Imperio, ¿lo podemos entender así? -Él abre paso al período de los emperadores, con Octavio Augusto como el primer emperador de Roma que vino desde un segundo triunvirato---él, Marco Antonio y Emilio Lépilo--, pero Lépilo no era—por lo que leo—nada beligerante ni ambicioso  y Marco Antonio en Oriente queriendo hacer frente a los Partos y demás estableció alianzas con Cleopatra cediéndole tierras que había conseguido Roma  años antes y eso hizo que se colmase la paciencia de Octavio Augusto y que, aún con inferioridad plantase cara y de qué manera a la fuerza naval de Egipto y de Marco Antonio y de esta forma es Octavio Augusto el que , de alguna manera, hereda el camino abierto por César, ¿no?. Aunque Octavio Augusto fue quizás una figura tan alargada como la de César, aunque esa sea otra historia; ¿qué nos puedes decir?

-Pues que tienes toda la razón. Creo que Julio César representó el final de la República romana, que toda esperanza de restaurarla queda derrotada en el campo de batalla de Munda. Pero en realidad la República estaba ya tocada de muerte desde décadas antes, tal vez desde la dictadura de Sila, y la legalidad republicana había sido quebrantada irreversiblemente con el primer triunvirato que, de facto, crearon Pompeyo, Craso y el propio César. De hecho, tras la muerte de César, una vez el poder cayó del lado de Augusto, este no hizo más que mantener una simple apariencia de institucionalidad republicana, pero sin mostrar nunca ninguna intención de ceder el poder. Como dices, esa es otra historia, no menos apasionante y trascendental que la de César. Pero creo que Augusto no alcanza a César en la fascinación que este produjo, y que sigue vigente, en nuestra memoria colectiva.

-Amigo Arturo, ¿estás pensando o metido, ya, en perseguir a alguien más por Hispania?;¿tienes alguna investigación en mente?

-Tengo algo en mente, pero, si no os lo tomáis a mal, de momento os voy a dejar con la curiosidad. Tan solo diré en esa ocasión me gustaría ponerme no en el lugar de los conquistadores, sino en el de los conquistados. Me comprometo a volver por aquí cuando el proyecto vea la luz. Hasta entonces, os deseo que sigáis impulsando vuestro magnífico proyecto.

 

 

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