Cazarabet conversa con...  Carlos Tundidor, autor de “Si vis amari, ama. Si quieres ser amado, ama. Alisha, Ariadna, Annua” (Nautilus)

 

 

 

 

 

 

“Si vis amari, ama”. Si quieres ser amado, ama.

Un libro con tres historias, tres novelas cortas de Carlos Tundidor que le edita Nautilus.

Carlos Tundidor, una pluma muy incisiva, inconformista y que conecta tanto con la novela como con el ensayo.

El último libro que son, en realidad, tres novelas cortas de Carlos Tundidor reunidas en un libro con el hilo conductor de que son, en realidad, tres historias de tres mujeres en donde el amor, con todas sus fuerzas, es el motor que lo mueve y quizás lo puede todo con el protagonismo sublime y exquisito de tres mujeres que, también, a su manera, lo pueden todo...

Como explica el propio autor: “El libro contiene tres novelas muy distintas. Las tres tienen dos hilos conductores: las protagonistas, que son mujeres y el amor, que es el nudo central de las historias”

El autor mira a tres lugares, tres escenarios, muy diferentes: Benarés en la India en la primera historia; el Maestrazgo, el Bajo Aragón turolense y el exilio en Toulouse en Francia y la zona recóndita y montañosa de Las Médulas en la cronológica y lejana Hispania romana.

Y ahora, amigas y amigos lectores os acercamos a ellas, las protagonistas: Alisha, es protagonista de “LA BORDADORA DE BENARÉS”. Un amor juvenil y apasionado en el que chocan religiones, castas y el trasfondo social en el paisaje costumbrista que mezcla modernidad y arcaísmos en el entorno de Benarés y el Ganges. Ariadna, es la muchacha de amor sereno y profundo en “EL HILO QUE CONDUCE AL LABERINTO”. Nexo contemporáneo de unión de tres generaciones. Desde la que comienza con el maquis en el Maestrazgo hasta el entorno del exilio republicano de Toulouse.  Annua nos lleva dos mil años atrás, al “ORO DE LAS MÉDULAS”. A la Hispania romana y a las rojas montañas de Las Médulas que alojan en sus entrañas el metal amarillo. Trabajadora astur, casi esclava, al encuentro de un amor casi imposible en ese mundo romanizado.

El libro SI VIS AMARI, AMA (Si quieres ser amado, ama), de Carlos Tundidor, contiene tres novelas cortas (Alisha, la bordadora de Benarés; Ariadna, el hilo que conduce al laberinto; y Annua, el oro de Las Médulas), tres novelas donde el amor es eje y dureza, pasión y dolor, esperanza y huida. Pero siempre el amor. Las tres novelas, tan diferenciadas en tiempo y lugar, hasta el punto de que la primera tiene su génesis en una India casi moderna, la segunda vive en el Bajo Aragón de la posguerra española y el exilio, y la última se desarrolla en la Hispania del emperador Tito, mantienen dos hilos conductores que, si no unifican, si dan sentido y razón al conjunto de la obra: sería uno de esos hilos, como dije, ese encuentro del amor con la tragedia, a veces terrible, a veces impuesta, nunca el amor intacto crecido al servicio de sí mismo; sería el otro, para no desconectar la obra de Carlos Tundidor de su propia memoria, el muestrario de unas sociedades, en las que siempre halla su sitio el realismo duro de los miserables. Personajes y lugares, valores y grietas, explotaciones y batallas, pasiones y destino. Historias que entrecruzan la fantasía poética con el realismo narrativo, la mención de los hechos con el enjambre de los bellos y, cómo no, también los turbios sentimientos.

 

El autor, Carlos Tundidor:

Hemos conversado con el amigo Carlos en varias ocasiones y como podéis ver de temas muy diferentes:

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/estructuraagricola.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/hombredios.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/carlostundidor2.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/meloussa.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/esperareaquehayasmuerto.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/carlostundidor.htm

  

 

 

 

 

Cazarabet conversa con Carlos Tundidor:

 

-Carlos, ¿cómo es que te adentras en editar un libro que en realidad son tres novelas cortas?

- Son tres novelas escritas en momentos distintos, pero con la intención de que vieran la luz. Cada una de ellas no tenía entidad suficiente para editarse por sí sola, pero sí que, entre todas, hacían una más que apropiada novela, tanto en extensión como en temática.

 

-Eso sí, con el hilo conductor de que las protagonistas son tres mujeres y donde el amor, desde tres perspectivas, está muy, muy presente…

-Quería hacer que el protagonismo recayera en las tres mujeres al margen de los actores masculinos. Podía ser una manera de contribuir, pequeñísimamente, a la necesaria igualdad de género.

 

-Pero yo no la percibo como una “novela romántica” –cuidado tampoco soy de “esa tribu” que menoscaba ese género, no soy “anti” ni me veo en autoridad para ello más allá de mis gustos—

-No, desde luego. No son novelas en las que prime el aspecto romántico. Sin menoscabar estilos, desde luego. Creo que cada una de ellas expone una visión del paisaje, de las costumbres, del momento, en función de un cierto compromiso social con la persona, de ella con el medio y, sobre todo, con la mujer. He querido darle, dentro de enaltecer la necesidad de amar y ser amado como condición indispensable para ser amado, el marchamo del compromiso social/histórico.

 

-Solamente que utilizas, digamos, “la fuerza del amor” ---en tres formas diferentes para hacer palanca en cada una de tus historias, ¿verdad?

-Creo que el amor ha sido, y es, uno de los grandísimos motores de la Historia, del avance social, del desarrollo y avance como género. El poder, el sexo (distinto concepto del amor, el amor necesita la mayor parte de las veces del sexo, pero el sexo casi nunca necesita del amor), la violencia, la avaricia, la cultura, son otros motores del desarrollo humano. Pero, con diferencia, es el mayor y más excelente engranaje que mueve la Historia y la vida.  

 

-¿Cómo se te ocurre ir a Benarés—La India—para luego pasar por tierras turolenses del Maestrazgo y el Bajo Aragón en la posguerra y acabar en la Hispania romana en Las Médulas…?

-Me gusta viajar, como a la mayoría de las personas. Cuando lo hago voy tomando notas, apuntes, fotos, intento entender las costumbres de los lugares independientemente de que las comparta o no. Muchos de mis viajes me sirven para colocar un fondo de paisaje en alguno de mis relatos y/o novelas. Fondo de paisaje o protagonistas determinados. Así pasó en el Rajastán y Uttar Pradesh, Benarés. O en cualquiera de los muchos paseos que he hecho por el Maestrazgo, excursiones con mochila y tienda, recorridos en bicicleta, en coche. En el paisaje de Las Médulas he estado cuatro veces recorriendo de manera profusa sus alrededores. De todos ellos extraigo, muchas veces, pasajes, modelos, historias, anécdotas, protagonistas para mis escritos. 

 

-¿La novela histórica para ti es un entretenimiento en el que además de aprender te diviertes?

-He de reconocer que me gusta, aunque tengo que aprender mucho, todavía. Me encanta la Historia y es un estupendo fonde de armario para contar cosas, cuentos, pasajes de ella. Tan solo he publicado un libro como novela histórica, “Meloussa”, esta novela, “el oro de las Médulas” y ocho o nueve relatos con formato de novela corta y el tema histórico de fondo. Y sí, me divierte.

 

-Porque te tienes que ir documentando, tienes que leer mucho y demás, pero cuando estás en el proceso es apasionante, ¿verdad?

-Si quieres hacer un relato que tenga interés y sea digno es absolutamente necesario disponer de una precisa documentación. La ficción ayuda a que la trama sea más agradable de leer, pero tiene que ser fidedigna. Al menos en los pasajes históricos. Para ello, en mi caso, si escribo algo en donde el paisaje, la historia, las costumbres, son necesarias o se inscriben en el relato, me documento muy a fondo. Si es con el paisaje, lo recorro si es preciso y muy a fondo. 

 

-¿El orden de las tres novelas obedece a algo o…?

-El orden del libro es, precisamente, el inverso a la ejecución de ellas. La más reciente es Alisha, la novela sobre Benarés. Creo que la terminé después del viaje a la India, sobre 2018/19. La más lejana en el tiempo, coincide con la histórica. En el recorrido más completo y extenso que hice a las comarcas leonesas del norte, Bierzo, Babia, Luna, Ancares y Cabrera, estuve varios días por los alrededores de Las Médulas. Esto fue a finales del siglo pasado. La confección de la novela debí terminarla al filo del nuevo siglo. Hablar de acontecimientos de hace dos mil años, no desvirtúa nada editarlo muy posteriormente a su confección. La novela de Ariadna es intermedia, la he escrito a lomos de las muchas veces que he estado por el Maestrazgo. Y quise, desde el primer instante, que se reflejaran tres generaciones, parte de nuestra historia en donde el golpe de los generales fascistas estuviera presente y se expusiera, también, el drama del exilio forzado. 

 

-El amor es el motor, la acción de acciones de cada uno de las tres novelas cortas, pero sobre todo impregna a los personajes y a ellas que son las que tiran de sus vidas y mucho más, ¿qué nos puedes decir?; ¿por qué eliges esta estrategia?

-En todas mis novelas, el amor está presente, aunque sea de manera tangencial. Aquí, he querido darle protagonismo completo. Incluso, aprovechando el hecho de que, de las tres historias, en una el amor es trágico hasta las últimas consecuencias y dentro de un trasfondo social y costumbrista. Otro escenario nos lleva por un amor que parece imposible pero que, sin embargo, tiene un final “feliz”. La segunda novela, la de título “Ariadna”, es más compleja. El amor, al paso de tres generaciones distintas, transcurre con varios recorridos distintos, varios trazados complejos y diversos. Seguramente, como la mayoría de las realidades. Una especie de intermedio entre las otras dos. No sé si lo he conseguido, he intentado recorrer buena parte de ese camino por el que todos y todas nos internamos. Y con muchos de los vericuetos y sorpresas que la senda produce. 

 

-¿Por qué eliges “el amor “porque tienes un gran abanico de posibilidades de mostrarse, de ser y estar de sensaciones del ser humano…? Da la sensación, mientras lees tus tres novelas cortas, de que el amor lo puede todo, para bien y para mal, ¿es eso lo que quieres mostrarnos…?

 -Intento expresar la fuerza que tiene amar y la que produce saber que eres amado. A veces, la fortaleza de los protagonistas reales de la historia, sean grandes personajes o corrientes y molientes, no se podría entender sin ese apoyo inmenso que el amor le ha dado en una etapa de su vida, larga o corta; también el desamor, otra manera más trágica de amar. Por encima de las otras fuerzas que mueven el mundo, es la más potente y la más maravillosa. 

 

-¿La novela central, la que da de pleno en la historia reciente de aquí, El Hilo que conduce al paraíso es la que “más sientes”, la que has podido escribir con mayor soltura al transcurrir aquí desde la época del Maquis hasta el exilio en Toulouse…?

-A mi juicio, no sé si es acertado, es la novela más compleja de las tres y de la que me siento, si tuviera que elegir un orden, más satisfecho. La posibilidad de hacer intervenir tres generaciones distintas de mujeres en la historia, que su incentivo hubiera sido el amor de cada una de ellas, la Historia de un conflicto sangriento que nunca hubiera debido de ser, el paisaje áspero y hermoso del Maestrazgo y las propias complejidades y diversidad de la historia interna de esos amores, me encantó. Ojalá que esta mezcla de sentimientos haya sido posible y bien confeccionada para el lector. 

 

-¿Cómo se te ocurre viajar hasta las entrañas de La India a orillas de su río sagrado, el Benarés para construir La bordadora de Benarés? La India con su sistema de castas y con su mirada que mantiene a la mujer, siempre, como atada, subrogada…

-Hace siete años un grupo de personas decidimos viajar a dos de los estados de la India: Rajastán y Uttar Pradesh. Son los más representativos, probablemente, de este país que es un continente en sí. Estuvimos tres semanas con un guía nativo. Concretamente, un rajastaní de la casta guerrera. Tomé muchísimas notas y fotos. Realmente, fue uno de los viajes que no se olvidan. La realidad social hindú la quise profundizar, incluso una situación económica, una especie de corralito con el cierre bancario, nos tocó vivirla. Fue una anécdota más para profundizar en esa realidad social empañada por un sistema de castas, por una religión con 300.000 dioses distintos (el hinduismo) y una población que ya es la mayor demografía del planeta, superando a la histórica china. Buenos mimbres todos para una historia.

 

-Ya te habías acercado a la historia y huella que dejaron los romanos en otra novela, Meloussa, ¿eso te ha ayudado ahora con la tercera novela corta que nos presentas aquí, Oro de Las Médulas?

-Por supuesto, el trabajo de documentación sobre costumbres, comidas, vivienda, relaciones, etcétera, llevada a cabo para la novela “Meloussa”, me ayudó mucho para “El oro de las Médulas”. Para esta última, solo tuve que preocuparme del aspecto ambiental en concreto de la zona, de la solución técnica que los romanos plantearon para la extracción del oro y de ciertas costumbres astures y relativas a las relaciones de estos pueblos con las legiones y gentes romanas. Ciertamente, ayudó mucho.

 

-¿Cómo ha sido de diferente y diferencial, para ti como escritor, publicar, en un libro, tres novelas cortas que una sola y más larga?

-Puede que sea, para el lector, más diversa, entretenida y fácil de seguir que un mismo volumen tenga tres historias tan distintas. Como escritor, creo que tiene la misma complejidad, aunque de diferente manera. Ser más corta la novela la simplifica más, en trama, que la novela larga. Como contrapunto tiene que son tres y la suma de estas tres dificultades compensa la de más extensión.

 

-¿Cómo te ha ido con tu metodología de trabajo porque una persona capaz de ser tan productiva y de, además tocar “muchos palos”, teniendo la mente tan abierta es porque tiene “su propia disciplina de trabajo”, es así?

-Seguramente, cuando hablamos, genéricamente, de disciplina en el oficio de escribir, se puede pensar en una determinada rutina a la hora de hacerlo. Y, creo, que para la mayoría de escritores es así. Unas horas determinadas al día, en un tiempo concreto, en un ambiente determinado… En mi caso, soy un tanto anárquico. Es cierto que todos los días escribo algo, pero ni a la misma hora, ni de la misma manera, ni del mismo palo hasta terminarlo. La mayor parte de las veces escribo, pero muy variado, a veces un artículo, otras un poema, una tercera, la continuación de una novela empezada, al día siguiente, organizar la trama de una nueva pergeñada en la mente, más adelante, corregir, nuevamente, aquel relato o colección que está a la espera de editorial… Tengo muchos palos a la vez y los toco sin demasiado orden, aunque con cierto concierto, eso sí.

 

-Eres de los que no paras, seguro que ya estás en otra cosa ¿ficción o no ficción…? ¿nos puedes dar alguna pista?

-Tengo acordada la publicación de una nueva novela, en este caso, será la primera vez que hago una novela sobre nuestra guerra contra la República, con una editorial para el año que viene. Querría publicar una colección de obras de teatro corto, una selección de mis mejores relatos, tengo para terminar otra novela, preparar un nuevo libro de poemas, si me da tiempo, editar un cuarto libro de artículos publicados en Facebook y en revistas varias…Espero que la vida me dé permiso.

 

_____________________________________________________________________

Cazarabet

Mas de las Matas (Teruel)

http://www.cazarabet.com

info@cazarabet.com