Cazarabet conversa con... Carlos Casas Nagore
sobre el Museo de Carreteras de Teruel
No
es la primera vez que vamos a conversar con Carlos Casas. Lo hicimos con motivo
de la edición de su libro “Camineros, de la senda a la autovía”:
https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/carloscasas.htm
Podemos encontrar amplia información sobre el Museo en esta web
ministerial:

Cazarabet conversa con Carlos Casas
Nagore:
-Carlos, amigo, ¿desde cuándo este Museo dedicado a la historia
de las carreteras en Teruel está en marcha?
El embrión del museo data del año 2003, cuando en el zaguán del
recién estrenado Centro de Conservación de Carreteras de Teruel, del entonces
Ministerio de Fomento, se colocaron unos paneles que pretendían explicar la
historia de las carreteras en España, con ejemplos de la provincia de Teruel.
Allí fue también donde se colocaron las primeras vitrinas con juegos para los
escolares, embrión del aula didáctica.
En realidad, la idea venía de mucho antes. Junto a varios
trabajadores del Ministerio, convencidos de la necesidad de mantener viva la
historia de las carreteras y de las personas que han trabajado en ellas durante
muchos años, comenzamos a salvar instrumentos, hitos, objetos y maquinaria que
de otro modo hubieran ido a desguace o a la escombrera.
En 2017 surgió la posibilidad de utilizar una nave del propio
Centro de Conservación y rápidamente se trasladó a ella el aula didáctica, ya
mucho más completa, se confeccionaron nuevos paneles y se pudieron exponer
muchos más objetos relacionados con la historia de las carreteras.
-¿Qué nos enseña el Museo de historia de las carreteras de Teruel?
Nos enseña la forma de viajar, de alojarse y los peligros que
suponía cualquier viaje hasta comienzos del siglo XX. También quiénes fueron los
camineros, trabajadores que desde 1781 conservaron su trozo de carretera,
durante muchos años trabajando de sol a sol y viviendo en las casillas. Se
narra la historia de las carreteras, comenzando con una sección muy especial
dedicada a las calzadas romanas y llegando hasta la construcción de las
modernas autovías. Hay otras secciones específicas, dedicadas a la ingeniería y
topografía, a los puentes históricos, al camino real entre Zaragoza y Valencia,
a la historia de la señalización o a los instrumentos para el control de
calidad.
Se complementa con una exposición exterior, en la que se expone
la evolución de los sistemas de contención y un conjunto de maquinaria
histórica de conservación de carreteras.
-¿Con qué objetivos y/o pretensiones nació?
El museo pretende dar a conocer todo lo relacionado con los
caminos y las carreteras. La idea inicial fue reconocer el esfuerzo de los que
los construyeron, los conservaron y los recorrieron durante siglos. De hecho,
el título del museo “Camineros, de la senda a la autovía” lo dice todo. La
palabra caminero tiene en el diccionario oficial el significado de
“perteneciente o relativo al camino”, pero hay otra acepción preciosa: “persona
que camina”. Ahí estamos todos, pues los caminos y carreteras son obra de todos
a lo largo de los siglos.
-Viene a contar la
historia de la senda a la autovía en una provincia amplia, muy poco poblada e
intrincada en sus comunicaciones; coméntanos….
El museo cuenta la historia de las carreteras en España,
localizando todos los ejemplos que ha sido posible en la provincia de Teruel:
las fotografías y los avatares históricos son casi todos de esta provincia.
En realidad, la ejecución de todos los planes de carreteras a lo
largo de los dos últimos siglos ha llegado siempre tarde a la provincia, lo que
también se refleja en el museo, pero como digo el objetivo es el hilo de la
historia en España.
-Pero un museo es algo
más que exponer piezas, que no son pocas, es enseñar, difundir, ¿no?
El museo ofrece visitas gratuitas todos los sábados, de 10:30 a
13:30 h. Dispone de audioguías gratuitas que se pueden escuchar desde el móvil.
Ocasionalmente ofrece visitas guiadas a determinados grupos y participa con
algunas conferencias sobre historias de carreteras.
Por otra parte, nació con vocación de que llegara a toda la
provincia, razón por la cual se ofrece a los ayuntamientos y a las asociaciones
culturales una exposición itinerante, que contiene buena parte de los paneles
del museo con sus soportes en forma de trípode, lo que permite exponerlos en
cualquier lugar sin necesidad de disponer de paredes o estancias adecuadas.
-¿Qué crees que llama más la atención del museo?
El museo es el único que hay actualmente en España dedicado a
las carreteras. Los visitantes se sorprenden de la cantidad de información que
dispone. Por otra parte, desde sus inicios en el edificio actual ha obtenido de
otras personas la cesión de elementos que completan la exposición inicial.
Por ejemplo, en la sección dedicada a las calzadas y puentes
romanos se exponen una dioptra, un corobate y una
escuadra de agrimensor, reproducidos fielmente por el gran experto Isaac Moreno
Gallo; En la sección de señalización se exponen hitos y señales históricas e
incluso la reproducción a escala real de un miliario; una señal circular de
peligro, anterior a 1927, es una de las joyas. La colección de instrumentos
para el control de calidad es única. En cuanto a la ingeniería y topografía, se
ha reproducido un despacho clásico de ingeniero y hay piezas muy curiosas.
En la maquinaria exterior hay una zona dedicada a los firmes de
la carretera, con maquinaria de mucho interés, otra zona está dedicada a la
maquinaria de las antiguas brigadas de camineros y otra a la vialidad invernal.
-¿Nos puedes comentar lo del aula didáctica?
Desde los inicios, hace más de veinte años, tuvimos el objetivo
de acercar los trabajos de conservación de carreteras a los escolares. No hay
que olvidar que el museo nació en un Centro de Conservación de Carreteras,
donde una serie de trabajadores velan por la conservación de las que tienen
encomendadas, en algunas ocasiones en momentos de dificultad, como la atención
de incidentes por la noche o la limpieza de calzadas en plena nevada. Su
trabajo merece ser conocido por los turolenses.
Así nació la idea de crear una serie de juegos, todos
originales, para aprender cómo se construyen las carreteras y cómo se
mantienen. La figura de Modesto Pascual Garcés fue fundamental. Muchas de las
ideas y todas las maquetas para los juegos surgieron gracias a él.
En el aula tienen juegos para planificar una carretera, mover
las tierras, construir una serie de puentes (tipo arco, de hormigón armado, por
voladizos sucesivos, empujados, atirantados y colgantes), construir un túnel
con todas las medidas de seguridad, jugar a fabricar aglomerado, a señalizar la
carretera, a pintar sus marcas viales, a montar una barrera de seguridad… y en
cuanto al mantenimiento, tienen juegos para entender cómo funcionan las
pantallas antiventisqueros, aforar una carretera,
defenderla de las actuaciones de terceros, rehabilitar un firme…
Completan su formación con experiencias reales, como la
fabricación de un molde de hormigón o la realización de experimentos en
laboratorio.
El aula didáctica se ofrece a grupos de escolares (normalmente,
una clase en cada sesión), y ya son más de 5000 los niños y niñas que han
pasado por el aula desde su creación.
-Además, el museo cuenta
con una biblioteca….
Sí, desde el principio se creó una para albergar libros técnicos
históricos de carreteras que teníamos en la Unidad de Carreteras. El contenido
inicial se completó con donaciones posteriores.
-Pero solamente con la exposición, digamos, de maquinaria al
aire libre ya es un paso por el tiempo y nos da una idea de lo mucho que
cuestan, aún hoy, conservar en buen estado el pavimento y la seguridad de
nuestras vías, coméntanos…
La exposición de maquinaria exterior recoge las máquinas que a
partir de la década de 1960 cambiaron radicalmente la forma de mantener las
carreteras, al pasar de una estructura basada en camineros aislados a brigadas
de trabajadores dotados de maquinaria.
La mayor parte de las máquinas han evolucionado mucho y la
conservación, en buena parte, se ha externalizado.
Cualquier actuación en carreteras, tanto de construcción como de
conservación o de rehabilitación, es muy cara. Evidentemente, hoy día puedes
tener los sistemas de gestión más avanzados, que de hecho se tienen, pero si no
se obtiene puntualmente el presupuesto necesario para las actuaciones, el
mantenimiento queda muy cojo, y la evolución del deterioro de los firmes y de
otros elementos de las carreteras sigue una curva exponencial. Lo vemos en
muchas carreteras.
-Carlos, el
mantenimiento de la maquinaria expuesta, sobre todo fuera debe ser un trabajo
constante, ¿no?
Al estar en el exterior, necesita el mantenimiento periódico,
normalmente de pintura para su protección. Eso se viene haciendo desde hace
años. No olvidemos que el museo está en un Centro de Conservación de
Carreteras.
-Explícanos, ¿cuál es el
público que más os visita?
Suele ser público que está de paso en Teruel o que ha venido de
fuera expresamente, por tener afición a las carreteras o familiares que
trabajan o han trabajado en el sector. Cuando se trata de grupos suelen ser de
Teruel o provincia, si bien han venido expresamente de fuera también en muchas
ocasiones.
El aula didáctica es visitada por algunos centros escolares de
Teruel, pero también de fuera de la provincia o incluso de fuera de Aragón.
-Encuentras que es un museo que, aún con el potencial que tiene
y ofrece es, como diría, poco conocido… ¿por qué?
El problema que tiene el museo es que se encuentra en un centro
de conservación de carreteras ubicado en un polígono industrial. Para llegar
hay que desplazarse en coche o en transporte público, no caminando.
Al ser un centro de trabajo, salvo concierto especial (visitas
de escolares o de grupos) solo abre, por razones de seguridad, los sábados por
la mañana. A cambio, tiene la posibilidad de que el acceso rodado es muy fácil
y existe una zona amplia para aparcamiento en la misma puerta del museo.
-¿Qué lugar ocupa la red de carreteras en el Museo?
El museo está en buena parte dedicado a ella, a cómo se ha
llegado a disponer de la red actual, desde que en 1761 Carlos III firmó el
primer Real Decreto para que el Estado construyera carreteras, pasando por los
sucesivos planes de carreteras de los siglos XIX y XX.
-¿Y al oficio de los camineros?, porque el museo, de alguna
manera, rinde homenaje a este trabajo, ¿no?
Ya he comentado que se escogió la palabra camineros por doble
motivo: para recordar a este sacrificado grupo de trabajadores históricos y
para recordar a todos los que recorrieron los caminos a lo largo de los siglos.
Evidentemente, una sección está dedicada a los peones camineros.
Se cuenta su historia, que nació en 1781 y terminó a finales del siglo XX, se
exponen sus herramientas, su vestimenta y se cuenta la historia de las casillas
de camineros. También se exponen diversos objetos relacionados con la
profesión.
Por cierto, entre la oferta cultural del Ministerio, que
completa la del museo de Teruel, está la visita a una casilla de camineros
ubicada cerca de Luco de Jiloca, en la que se han dispuesto muebles de época
que dan idea de la austera vida de los camineros y también una pequeña
exposición con sus herramientas y con unos paneles que explican su historia.
-¿Podríamos destacar mucho su labor didáctica? Me refiero al
conjunto de lo que es y
de lo que nos cuenta el museo.
El museo nació con esa intención didáctica. No tendría sentido
de otro modo. El Ministerio lo ha apoyado desde siempre como algo singular que
hay que mostrar al público.
-¿Qué peticiones harías para dar a conocer más a este Museo que
todos convienen en decir que es una pequeña joya en Teruel?
En mi opinión, en el futuro debería ser trasladado a una zona
más céntrica de Teruel. La avenida de Zaragoza promete como destino para
espacios de este tipo y tiene edificaciones que podrían albergar museos de
cierta entidad. Permitir que se pudiera acceder al museo de Carreteras
cualquier día sin interferir el trabajo diario del centro de conservación en el
que se ubica actualmente y que se pudiera acceder paseando es fundamental. Pero
eso depende del ayuntamiento de Teruel, de la Diputación Provincial y del
propietario, el Ministerio de Transportes.
-Por cierto, creo que
están a punto de inaugurarse otras tres salas, coméntanos…
El Ministerio ha
apostado desde su comienzo por el museo y por ampliar la calidad de su
exposición. Actualmente se está trabajando en unas nuevas secciones, dedicadas
específicamente a los túneles, a los firmes, a la vialidad invernal y a los
puertos de montaña. Está quedando muy bien, y espero que se pueda abrir al
público esta ampliación en los dos o tres próximos meses.

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Cazarabet
Mas de las Matas
(Teruel)