Cazarabet conversa
con... Alberto Cebrián, autor
de “El Batallador y Granada” (Alpheratz)
Una nueva novela
de Alberto Cebrián que se acerca a Alfonso I de Aragón, más conocido como El
Batallador.
Con este autor, desde
el Proyecto de Difusión Cultural de Cazarabet en Mas de las Matas.
Sus anteriores
novelas, bañadas por el surcar de los mares fueron El mar infinito y El embrujo
mediterráneo:
https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/elbazarinfinito.htm
https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/embrujomediterraneo.htm
Lo de este autor
es verdadera pasión por la historia que transforma, con una documentación casi
exquisita unos trabajos muy redondos.
De todas maneras,
esta novela tiene no posos puntos en común y denominadores comunes: el viaje o
los viajes versus conquista de sus respectivos protagonistas y en esta novela
podremos saborear el mar cuando Alfonso I El Batallador se acerca al mar de Alborán,
delante de la costa de Almería, y lo conquista---si es que “un mar” indomable
se puede conquistar…
Pero el verdadero
hilo conductor de esta nueva novela, que edita Alpheratz, la encontramos en el
viaje de El Batallador hacía el sur de al- Ándalus y desde allí intenta hacerse
con Granada, plateándose incluso la toma de Córdoba y mucho más…
La sinopsis del
libro:
El Batallador y
Granada es una novela histórica que narra el fascinante viaje realizado en 1125
por Alfonso el Batallador al sur de al-Ándalus: intentó hacerse con Granada, se
planteó tomar Córdoba, venció a los almorávides en Anzur y “conquistó” el mar de
Alborán. Personajes carismáticos, los primeros templarios, el Santo Grial, el
Románico pleno… y numerosos misterios forman parte de esta enigmática aventura
que transformó los sueños del rey de Aragón y de Pamplona en utopías. El
Batallador y Granada desentraña la decisión trascendental que el emperador de
toda Hispania tomó durante esta expedición que le llevó hasta el corazón de
al-Ándalus, una gesta propia de la más pura literatura caballeresca.
Cazarabet
conversa con Alberto Cebrián:
-Alberto, ¿por qué una novela sobre
Alfonso I El Batallador, ¿qué es o qué motivos te han llevado a mirar a este
personaje histórico de Aragón?
-Porque es
esencial en nuestra historia, en la de todos los aragoneses. Mucho de lo que
Aragón es en la actualidad como entidad política se debe a los tiempos de
Alfonso el Batallador. Fue un rey importante y, al mismo tiempo, un personaje
carismático y con muchas posibilidades literarias.
-¿Cómo
ha sido transportarte al género novelístico porque El bazar infinito y El
embrujo mediterráneo—tus anteriores libros-- son dos ensayos de investigación,
¿verdad?
Sí, son dos
ensayos, aunque a mí me gusta calificarlos como reportajes literarios. Me
apeteció mucho acercarme a la figura de El Batallador abordando una novela
histórica; la expedición que realizó hace novecientos años a Granada me pareció
muy atractiva y fascinante.
-¿Qué
importancia tiene Alfonso I El Batallador en la historia de Aragón? Pero su
sombra es alargada mucho más allá de tierras aragonesas… ¿Era un emprendedor y
un conquistador –perdona la comparación—a modo cónsul o emperador romano?
-¡Qué gran
emperador romano habría sido! Alfonso I tuvo mucha importancia para Aragón, y
sus andanzas dejaron huella tanto dentro como fuera de este territorio: por el
Levante, hacia el sur de al-Ándalus, hasta el océano Atlántico y al otro lado
de los Pirineos.
-Este
es uno de los personajes históricos de la historia de Aragón que pueden ser
calificados de “División de Honor”, ¿no?; ¿por qué causas crees que fue? Lo que
quiero preguntarte que qué es aquello que lo convierte en un personaje
histórico más allá de “lo normal” porque creo que lo es…
Sin duda
pertenece a una categoría especial de gobernantes. Fue el monarca de moda en su
época, como consecuencia de sus victorias en batalla, pero también se convirtió
en un personaje de leyenda: por su enigmático testamento y también por servir
de inspiración a los autores que crearon el mito del rey Arturo y el Grial.
-¿Por
qué Alfonso I El Batallador siente esa necesidad imperante de marchar sobre
Granada?
-Porque, merced a
sus conquistas territoriales, necesitaba pobladores. Vio la oportunidad de
captar mozárabes en Granada, los cuales estaban muy descontentos con las
condiciones de vida que sufrían, de manos de los gobernantes almorávides, que
eran radicales defensores de la ley islámica.
-Es
desde tu investigación y escritura en tu segundo ensayo El embrujo mediterráneo---donde
analizas e investigas los la influencia de ritos, mitos en torno al
Mediterráneo-- cuando te topas con la figura de Alfonso I El Batallador que
lideró una expedición hacia Granada, ¿cómo lo recuerdas?; ¿es ahí cuando
decides contarnos ese episodio?;¿cómo son tus primeros pasos hacia la figura de
El Batallador?
-Toda mi vida
había oído hablar de Alfonso el Batallador y había visitado su sepulcro en
Huesca en numerosas ocasiones. Al curiosear en esa expedición a Granada y otros
puntos del sur andalusí, vi que daba para una novela histórica: los personajes
eran carismáticos, la historia resultaba fascinante y la época tenía un
atractivo tremendo.
-Lo
del “sobrenombre” de El Batallador se lo ganó a pulso, ¿no?
-Sí, sin duda. Ya
de adolescente se convirtió en señor feudal, al servicio primero de su padre,
Sancho Ramírez, y más tarde de su hermanastro, Pedro I. Capitaneó la vanguardia
de las tropas aragonesas en la batalla de Alcoraz en Huesca y, ya como rey, protagonizó
una sucesión de contiendas militares, saliendo siempre victorioso, con la
excepción del asedio de Fraga, que le costó la vida.
-Amplía el reino de Aragón y libera
Zaragoza y a partir de ahí quiere o casi diría necesita, como de manera
imperante, algo más, ¿no?
-La cristiandad y
el islam vivían en la península Ibérica un pulso de poder, en el primer caso
como cruzada y en el segundo como yihad. Alfonso el Batallador estaba instruido
en la lucha sin descanso y, por ello, acometió una campaña tras otra. Tras Zaragoza,
llegó Tarazona, Calatayud, Daroca… expandiendo el Reino de Aragón hacia el sur.
-¿Es
un continuista del hacer de su padre, pero con más firmeza -porque la estancia
en el trono de su hermano fue, más bien breve, casi efímera e igualmente él
estaba en el campo de batalla-? Me da, ¿que estaba como “obsesionado” por sus
fines y que los medios le importaban poco?, quizás hasta priorizando estas
facetas por encima de las alianzas establecidas con el reino de León, pues
Alfonso I de Aragón El Batallador se casó con Urraca I de León…
-Todos —Sancho
Ramírez, Pedro I y Alfonso I— eran firmes en sus convicciones y muy
beligerantes. Y no carecían de dotes políticas. Así consiguieron lo que
consiguieron, en el campo de batalla y en el ámbito diplomático. Y, desde
luego, el fin justificaba los medios. Maquiavelo se inspiró en Fernando II de
Aragón pero muy bien podría haberse fijado en El Batallador.
-Un
matrimonio que era pura “geopolítica” entre el reino de León y el Reino de
Aragón, ¿es así?; ¿cuántas ampollas despertó?
-El de Urraca y
Alfonso fue un matrimonio de absoluta conveniencia, y levantó muchas ampollas
en León. Hubo numerosas revueltas, las cuales fueron aplastadas de inmediato y
con contundencia por parte del aragonés. La enemistad entre los cónyuges era
tan manifiesta que incluso llegaron a enfrentarse en el campo de batalla. Tuvo
que intervenir el papado y el enlace acabó siendo disuelto.
-Tenía
mucha afinidad con “lo religioso”, ¿verdad?
tanta que su relación con las órdenes militares es mucho más que “afín”,
de esta manera las lleva a incluir en su testamento…y llega a crear la Cofradía
de Belchite y la de Monte Gaudio…
-Ya como infante
Alfonso había recibido una profunda formación religiosa. Tuvo también
información sobre unas órdenes nacidas en Jerusalén y que estaban a medio
camino entre lo militar y lo religioso. Es cierto, en Aragón fundó la Cofradía
de Belchite y la Orden de Monreal, y en su testamento dejó sus posesiones a los
hospitalarios, Santo Sepulcro y templarios.
-¿Hasta
qué punto Aragón y luego la Corona van ganando influencia en el Mediterráneo?,
porque lo hacen… pero ¿cómo se van adentrando en este dominio?
-Conseguir una
salida al mar era un deseo constante para la Casa Real de Aragón. Alfonso el
Batallador pretendía alcanzar Tortosa y Valencia. Tener costa suponía dinero,
gracias al comercio que las rutas marítimas brindaban. Ésa se convirtió en una
obsesión para el monarca aragonés, el cual, además, anhelaba embarcarse rumbo a
Jerusalén y Tierra Santa.
-La
Corona de Aragón, en su tiempo, tuvo mucha relevancia tierras adentro, pero
también en el Mediterráneo y así en el mundo conocido, ¿no? Lo que puede decir
como toda una potencia, ¿qué nos puedes decir?
-La Corona de
Aragón, décadas tras la muerte de Alfonso el Batallador y sobre la base del
Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, fue incorporando territorios a sus
dominios y sí: llegó a ser una potencia mediterránea. Su poder fue tan grande
que no sería descabellado decir que Aragón se convirtió en todo un imperio en
el Mediterráneo.
-¿Te ha sido fácil meterte en la piel
del Reino de Aragón versus Alfonso I El Batallador?
-El Reino de
Aragón de comienzos del siglo XII y Alfonso el Batallador van indisolublemente
unidos. No se puede entender el uno sin el otro y a la inversa. El Aragón que
hoy conocemos es bastante similar al territorio que gobernó este monarca. Se
puede afirmar que cualquier cuestión que se aborde sobre nuestra historia tiene
algo que ver con aquella época y con aquel rey.
-Lo
que sí se puede casi hacer es un retrato psicológico de cómo era este personaje
importantísimo en la historia de Aragón, ¿verdad? Tú que lo has estudiado,
investigado, ¿cómo lo percibes?
-Se trata de un
personaje extremadamente complejo. Atendiendo a los criterios de las escuelas
filosóficas clásicas, sería un estoico, un pragmático… y no carecería tampoco
de rasgos idealistas. Era enérgico y tenía dotes de mando —dictatoriales—. Ello
se combinaba con la oportuna y precisa flexibilidad política, que le permitió
tener muy numerosos aliados internos y externos.
-¿Te
ha sido muy difícil documentarte sobre la historia de la época, de El
Batallador y del entorno geopolítico y socioeconómico…?
-Ha sido todo un
placer curiosear en esa época de la historia, porque resulta apasionante. Hubo
tantos personajes interesantes, tantos episodios fascinantes… Es un periodo que
todo el mundo debería conocer en profundidad. Se dice que la Plena Edad Media fue
una etapa oscura y, en mi opinión, fue todo lo contrario.
-La
Edad Media, se nos ha metido en los sesos, fruto a no pocas películas sobre
todo como una época sucia, que retrocede y retrocede, pero no todo tuvo que ser
así, ¿qué mitos hay que desterrar? ¿por qué crees que se da ese “efecto”?
-Ha habido
intereses a lo largo de la historia para despreciar y ocultar todo lo
relacionado con la Edad Media. No sólo no supuso un retroceso, sino que en
muchos aspectos trajo innumerables avances. De hecho, no se puede entender el
Renacimiento ni la era de los navegantes sin los saberes y adelantos
científicos medievales.
-Te
he preguntado lo anterior porque no sé por qué me da que vas a seguir ligado a
esa época en posteriores apariciones, bien en forma de novela o en forma de
ensayo. ¿Qué nos puedes decir?
-No me importaría
seguir vinculado a esa época. Atesora muchas historias que merecen ser
estudiadas y contadas. Eso mismo ocurre con tantos personajes y episodios de la
Antigüedad y también de tiempos modernos y contemporáneos. Veremos por dónde
van mis próximas apariciones, en caso de que las haya.
-¿Qué
importancia tuvo en El Batallador emprender esa conquista hacia el sur?
-Todo viaje que se
precie es una experiencia vital transformadora. Alfonso el Batallador tenía el
sueño de completar determinadas conquistas en la península Ibérica y después
marchar a Tierra Santa. Tal vez se dio cuenta, con esta expedición, que sus
anhelos no eran más que puras utopías. No obstante, la cosa no iba a quedar
ahí. Un personaje enigmático lo es por algo: el misterio continuó en forma de
testamento y en forma de leyenda, a través de los escritos de autores artúricos
y griálicos.
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Cazarabet
Mas de las Matas
(Teruel)