Cazarabet conversa con...  Kike García Francés, coordinador, y los coautores del libro “La cultura silenciada. Represión en Aragón (1936-1975)” (Comuniter) 

 

 

 

 

 

 

 

 

El colectivo “Ateneo Pilar y Paco Ponzán” firma un libro sobre aquella cultura que pudo ser y no fue por ser silenciada por la represión en Aragón durante los años 1936-1975

El libro, recién salido de imprenta, se encuentra en la colección Es un decir de la editorial zaragozana Comuniter.

Es un libro muy bien editado y que suple un hueco que creemos era necesario de suplir hablando, si queremos hablar, de la cultura de Aragón, pero no solo de la que salía por los medios de la época y del régimen, también de la que se quedaba en lugares donde convivía con suspiros, humedades y casi secretos a voces…esos escenarios improvisados a los que, poco a poco, algunos fueron adornando con la bandera de Aragón…

Pero el libro enseña, por supuesto, muchas más caras de la cultura…

Varias firmas, clave y minuciosas, analizan a diversos personajes que, bajo diferentes disciplinas siguieron, sobre todo pensando, “esa otra cultura2 que era silenciada, tapada por un telón, trapo, tachada, rota….

 

La sinopsis o aquello que nos encontraremos en el libro:

En su bellísimo prólogo Estela Puyuelo sitúa al conjunto de intelectuales y artistas aragoneses que transitan por las páginas de este libro, en las distintas habitaciones de una casa, La casa de los Intelectuales Libertarios, y nos los presenta así:

... De los extraordinarios seres que la habitan se ha escrito mucho, en ciertos casos, pero en ninguno lo suficiente y, a pesar del rico legado que han depositado en nuestro siglo, algunos son, todavía, auténticos desconocidos para la sociedad en general. Todos ellos podrían ser denominados como intelectuales libertarios. «Intelectuales» por su dedicación a la creación artística o al cultivo de las letras y «libertarios», en el amplio sentido de la palabra, por su ideología izquierdista o revolucionaria. Destaca en ellos su apuesta por el compromiso social, que los llevó a luchar por un mundo mejor, más igualitario y más libre. Todos nacieron en torno al siglo XX, en Aragón, y vivieron su juventud sin saber que iba a estallar una guerra que los convertiría en perdedores y les llevaría a correr distintas suertes...

 

Y esto son sus “habitantes” y los autores de las biografías:

María Moliner, Laura Vicente

Felipe Alaiz, Kike García Francés

Los Alamán Gallo, Esther P. Nogarol

Eleuterio Blasco Ferrer, Rubén Pérez Moreno

Luis Buñuel, Kike García Francés

José Cabrero Arnal, José-Luis Ruiz Ramas

Francisco Carrasquer, Luis -Antonio Palacio Pilacés

José Clavero, Rubén Pérez Moreno

Gil Comín Gargallo y Federico Comps Sellés, Kike García Francés y Fran Garayoa de Marcos

Maruja Falena, Fran Garayoa de Marcos

Honorio García Condoy y Ramón Martín Durban, Kike García Francés y Diego Marín Roig

Luis Marín Bosqued, Diego Marín Roig

Ángel Samblancat, Fernando Cardoso

José Sampériz Janin, Sescún Marías Cadenas

El lugar de un hombre llamado Sender, D.H. Valero

Simón Tapia Colman, Daniel Lerín

Manuel Viola, Daniel Canales Ciudad

Concha Monrás, Irene Abad Buil

Ramón Acín, Diego Arnedo Jiménez

 

Las “plumas” participantes en este libro coral:

El colectivo “Ateneo Pilar y Paco Ponzán” lo forman un grupo de historiadores/as afiliados o cercanos, la mayoría de ellos, al sindicato CGT que desarrollan proyectos sobre educación y cultura.

 

Han coordinado este proyecto:

Kike García Francés

Ideólogo y coordinador de este proyecto es Historiador, Antropólogo y doctor en Arqueología. Antifascista, anarcosindicalista, zapatista y aprendiz de feminista. Este proyecto se publica tras sus trabajos de Zaragoza; Diario de una ciudad libertaria, Suelas de caucho y la coautoría, junto a Luis Palacios también participe en este proyecto, de La bala y la palabra. Francisco Ascaso 1901-1936. Compagina su labor de docente con la de militante del sindicato de enseñanza de CGT.

Fran Garayoa de Marcos

Es profesor de Lengua española y Literatura en secundaria y corrector ortotipográfico. Ha coordinado, justamente, la parte técnica de esta obra que, además, supone su primera publicación como autor. Milita en CGT Enseñanza Aragón.

 

 

 

 

Cazarabet conversa con el coordinador Kike García Francés y los coautores:

 

-Amigos, ¿por qué un libro que analiza las diferentes caras de la cultura, esa que fue silenciada, en los tiempos represivos de la dictadura en Aragón?

Kike G. Francés: No podía ser de otra manera, ya que era un trabajo aún pendiente de hacer en Aragón. El contexto político actual es beligerante, la Ley de Memoria Democrática de Aragón fue derogada en febrero de 2024, amparándose en una visión partidista de la historia. Los herederos del "todo atado y bien atado" quieren seguir perpetuando ese silenciamiento. 

 

-Justamente abarca el tiempo de inicio del Golpe de Estado que desencadena en la guerra y de todo el período de la dictadura?

Kike García Francés: Sí, la mayoría de los artistas no volvieron hasta después de la muerte del dictador y los que se quedaron sufrieron todo tipo de represión y silencios.

 

-La cultura silenciada en Aragón, en todos esos años, tenía nombres y apellidos, ¿verdad?; ¿qué nos podéis comentar?

Kike García Francés: En esta obra se recopilan 21 biografías, más 8 “esbozos” en el epílogo, de apellidos muy conocidos como Buñuel, Sender y Acín y otros totalmente desconocidos como Comps o Falena.

 

-¿Por qué María Moliner con sus compromisos por las palabras y vocabulario marca un antes y un después…?

Laura Vicente: Para las mujeres acceder a la palabra, incluso en este siglo que estamos viviendo, siempre encuentra trabas, restricciones y observaciones negativas. María Moliner accede a la palabra (en el espacio público) durante la II República, primer sistema democrático que reconoció la igualdad formal ante la ley de las mujeres. Para Moliner la educación y la cultura era el mejor canal para dicho acceso a la palabra y lo aprovechó.

La derrota en la Guerra Civil cortó de tajo las posibilidades que Moliner tuvo durante la República y la Guerra, el franquismo coloca a las mujeres, de nuevo, en «su lugar», en el ámbito doméstico, en el que las palabras se perdían entre cuidados y crianzas. Ella se rebeló silenciosamente, trabajando en la cocina, elaborando su Diccionario de uso del español, sin ayuda económica alguna y sin apoyo académico. No podía acceder a las palabras en el ámbito público, pero dedicó su escaso tiempo libre en definir minuciosamente las palabras, dar ejemplos detallados, guiar en el uso correcto de las palabras. Una inmensa obra lexicográfica sobre las palabras que tenía vetadas fuera del espacio doméstico.

Un acto heroico silencioso que salió a la luz después de muchos años de trabajo.

 

-¿Por qué “casi desconocemos” a escritores como Alaiz?

Kike García Francés: El objetivo del franquismo fue silenciar al mundo de la cultura y Alaiz es un ejemplo de cómo consiguen su objetivo. El hecho de ser un reconocido periodista anarquista también ayudo a su olvido.

 

-¿Y por qué algunos artistas como los Alamán Gallo se constituyeron hacia el libertarismo?

Esther P. Nogarol: Agustín fue artista y expresó con materia sus sentimientos, y Pepe lo hizo escribiendo y estudiando. El talento creativo de ambos se fraguó en la herrería de su familia, imaginando artilugios, viendo las posibilidades de variar la forma que da el fuego. Y luego fue la vida la que se encargó de dar los golpes. Cuando todo para, después de la Guerra española y de la II Guerra Mundial, cuando ya se garantiza la supervivencia, ese arte aflora en ambos. En Agustín con su primera exposición con lo más granado de los pintores en el exilio en Francia, en una muestra importantísima en Toulouse. Y en su hermano Pepe escribiendo obras de teatro que le enviaría a Alaiz para conocer su valoración, y aprendiendo lengua y esperanto. El amor por la cultura, que podía ser una vía hacia la libertad era algo que habían mamado de su padre, anarquista. Esa forma de entender el mundo la llevaron hasta el último de sus días: ser libres, ser sus propios dueños, vivir del trabajo de sus manos y de su talento, buscando también algo bueno para toda la sociedad. Y también así lo vivieron en sus años en Uruguay, cuando Alamán participó del grupo en la vanguardia artística de los años 60.  En la parte negativa, quizá su forma de entender el negocio artístico, su negativa a entrar en el sistema de críticos de arte a sueldo, pertenecer a una sola galería, tener marchante, ha contribuido a que en su vuelta a España haya sido un auténtico outsider, y ahora mismo sea un auténtico desconocido. Es curioso en esta obra cómo muchas de las biografías se van enlazando, entre ellos se van conociendo, tienen relación, coinciden físicamente, creando una interesante red ideológica y también de apoyo que hacía que fueran nación, a pesar de estar viviendo en otro país que no era el suyo. 

 

-Lo de Eleuterio Blasco Ferrer, merece capítulo aparte, supongo….

Rubén Pérez Moreno: Si y por suerte en los últimos años se ha recuperado su figura. Lo que vivió, tanto en la guerra como en los campos de concentración franceses, la vida en el exilio y la vuelta a una España donde nadie conocía ni a él ni a su obra es el reflejo común en este trabajo.

 

-Y a Luis Buñuel exiliado le dio tiempo hasta volver a su tierra en tiempos de dictadura, ¿qué nos podéis comentar?

Kike García Francés: Buñuel alcanzó tal reconocimiento internacional que pudo moverse libremente. Sin embargo, dentro del mundo del exilio no fue bien recibido, y fue objeto de críticas, el hecho de que volviese a una España aún franquista.

 

-José Cabrero Arnal fue un caricaturista y un historietista que marcó un punto de inflexión en esta disciplina de la cultura, ¿no?

José Luis Cabrero Arnal: Sí, José Cabrero Arnal fue uno de los más destacados jóvenes artistas que trajeron a la España de los primeros años 30 las innovaciones del nuevo cómic americano, por ejemplo, modernizó el tebeo español introduciendo el bocadillo para generar diálogos, y ya en Francia, tras la Guerra Civil, y su paso por Mauthausen, con la creación de uno de los personajes más relevantes del cómic francés, como fue el perro Pif

 

-De Francisco Carrasquer, ¿podemos destacar sobre todo su gran conocimiento de Ramón J Sender?

Luis-Antonio Palacio Pilacés: Si, desde luego. La obra de Francisco Carrasquer fue muy polifacética, pero no cabe duda de que sus estudios críticos sobre la obra de Sender son únicos por su profundidad y extensión. Abarcan tanto su obra española como la publicada durante su exilio y, más importante, las grandes influencias de la cultura americana sobre su trabajo, especialmente en sus facetas más indigenistas. Y tal y como ya se apunta en esta obra, es obvio que el paralelismo entre su trayectoria vital y la de Sender tuvo algo que ver, al menos en sus inicios, con la fascinación experimentada por Carrasquer frente a la obra de su paisano.

 

 

-Un escultor en el exilio era José Clavero ¿qué le caracterizaba en lo artístico más allá de ser un libertario?

Rubén Pérez Moreno: Clavero fue un gran escultor, que trabajaba la madera. Influenciado en un primer momento por su amigo Eleuterio, desarrolló un estilo propio que le llevó a exponer en Paris y en otras localidades. A pesar de ello, su vida pasó por penurias y olvidos.

 

-¿Qué nos aportan como denominador común Gil Comín Gargallo y Federico Comps Sellés?

Kike García Francés y Fran Garayoa de Marcos: Al igual que Alaiz, son dos de los objetivos conseguidos por el franquismo. Los dos son apellidos totalmente desconocidos, uno depurado, el otro asesinado.

 

-¿Por qué de poetas como Maruja Falena apenas sabemos nada?

Fran Garayoa de Marcos: Justamente porque en España hubo un levantamiento contra un régimen legítimo y durante la guerra y después de la misma, durante la dictadura, se represalió a multitud de personas que habían tenido una significación política o social contraria a este golpe de estado.  Maruja, aparentemente, pues queda mucho por contrastar, estuvo relacionada con círculos libertarios y tuvo un hermano juzgado por el
Tribunal de Responsabilidades Políticas de Zaragoza. Está probado, por ejemplo, que fue amiga del anteriormente mencionado ilustrador libertario Federico Comps Sellés, fusilado en octubre de 1936. Por todo ello, seguramente, Maruja se vería forzada al exilio y no dejó (al menos no la hemos encontrado de momento) ninguna huella posterior a 1941.

 

-¿Cómo afecta la guerra –y cuando hablo de guerra incluyo la posguerra- a escultores y pintores como Honorio García Condoy y Ramón Martín Durban?

Kike García Francés y Diego Martín Roig: Pues antes de la guerra ambos artistas compartían amistad y estudios de trabajo en el palacio de los condes de Arguillo, en Zaragoza. También compartieron exposiciones, en las que se mezclaba la pintura de uno y la escultura de otro. Los dos abandonaron Zaragoza en 1927, Honorio García Condoy se fue a Madrid y más tarde a Roma y a Paris, donde se instaló definitivamente en 1937, y Ramón Martín Durbán a Barcelona. El golpe de Estado los sorprendió alejados entre ellos. Ramón, en Barcelona, se puso al servicio de las autoridades republicanas como cartelista y en tareas de salvación del patrimonio. Tras la caída de Barcelona, se exilia en París. Honorio marcha a Checoslovaquia tras la II Guerra Mundial, donde realiza multitud de exposiciones. Consigue regresar a España, donde muere joven, con 52 años debido a una enfermedad pulmonar. Ramón fallecería en Caracas unos años después (1968). Tras el golpe de Estado y la posguerra ya no se pudieron encontrar nunca más.

 

-Muchas veces los exilios comportaban el compromiso, siempre perenne, como el caso de Bosqued ¿Qué nos puedes comentar? ¿Cómo era volver?

Diego Martín Roig: Marín Bosqued siempre soñó con volver a Zaragoza. De hecho, cuenta que muchas noches soñaba que recorría las calles de Zaragoza, y que cuando se despertaba le entraba tal congoja que le entraban ganas de llorar. Mantuvo su compromiso republicano durante todo su exilio, de hecho rechazó la nacionalidad mexicana y siguió usando durante toda su vida la documentación de la II República, incluso en sus grados militares. En 1960, visitó Cuba con su pasaporte de la II República, y por cierto, le hizo un retrato a Fidel Castro, y otro a Tito. Cuando por fin regresó en 1976 se emocionaba con el cambio político en España. Como dijo en una entrevista a su regreso: “No se puede hacer a la idea de la alegría que siento al ver esta proyección democrática que está trazando el país en el horizonte político, desearía que pronto pudiese hacerse una realidad. He esperado por muchos años el momento en que todos los españoles podamos cabalgar sobre el mismo camino de la esperanza democrática”.

 

-Y cómo era no poder volver del mismo, como es el caso de Ángel Samblancat…

Fernando Cardoso: Samblancat murió en México, anhelando una España que ya no existía, hoy tampoco, y luchando contra el franquismo y el fascismo.

 

-¿Por qué hablamos de “los exilios” cuando lo hacemos de José Sampériz Janin?

Sescún Marías Cadenas: José Sampériz Janín fue una persona que vivió el exilio, interior y exterior, de diversas formas a lo largo de su vida, y desde muy temprano. Hubo exilios más íntimos o personales, de introspección, o implicando una migración real a larga distancia. En cualquier caso, estos exilios afectaron a su forma de escribir, determinaron su visión del mundo y su compromiso libertario, puesto que todos y cada uno de ellos tuvieron, como implica el propio concepto de exilio, un claro ingrediente político. En sus libros y sus artículos de fondo podemos detectar la cosmovisión que José Sampériz fue construyendo en base a esas experiencias de exilio perpetuo. 

El primer exilio, un exilio infantil, podemos atribuirlo a su marcha al Seminario de Lérida cuando era un chaval, para continuar su educación, más allá de la escolarización primaria de su pueblo natal, Candasnos. El anticlericalismo que le brota entonces nos lleva a pensar que no tuvo allí buenas experiencias con los curas, por lo que sufriera en carne propia o lo que viera que sucedía a su alrededor. Del seminario leridano lo arrancó su hermano mayor Cosme, figura indispensable e indisoluble a la vida y obra de José, para llevárselo a Cuba y alejarse de la dictadura de Primo de Rivera. Cosme había sido formado como maestro en el Liceo Escolar de Lérida y quería fundar en la isla un tipo de centro educativo que en España era entonces impensable. Pero llegó a Cuba también la dictadura de Gerardo Machado, y José, significado políticamente pese a su juventud, tuvo que salir de la isla. Cosme abandonó Cuba poco después, aunque ambos habían sufrido consecuencias físicas y penales por su compromiso de izquierdas. José y Cosme vivieron en España posiblemente sus años más dulces, en la II República. Al estallar la guerra, ambos fueron movilizados como maestros, ejerciendo también como cronistas en la prensa de guerra. En 1937 y al calor de los famosos "hechos de mayo", ejerciendo como maestro en Alcolea de Cinca, Cosme fue asesinado y José, sin dejar su militancia en el bando republicano, enfadado y traicionado por los suyos, se encerró hacia dentro. Acabada la guerra aparece como refugiado en Barcarès, luego en Saint Cyprien, e integrado posteriormente en una compañía de trabajadores extranjeros, en su último y definitivo exilio hacia Mauthausen, donde figura como fallecido en septiembre de 1941. 

 

-El caso de Sender merece punto y aparte, su sombra es extremadamente alargada…

D. H. Valero: Ramón J. Sender no era muy alto, estaba en la media española de su tiempo, su sombra no sería la de un ciprés… Desde mi punto de vista, sería más bien una sombra redonda, como una carrasca achaparrada de las que abundan en las tierras aragonesas, que tanto le gustaba recordar: noble, incólume y resistente. Que, sin artificios, sobreviven a los embates del viento, el tiempo y el “espacio”.  

Punto y aparte, le quisieron dar siempre; otros… punto y final.

Alargada fue su obra, que nos cobijará para siempre. Su sombra, nunca la vi.

 

-Y el del músico Simón Tapia Colman, también…

Daniel Lerín Cristóbal: Un gran desconocido en Aragón, invisible casi, pero que es una figura internacional en el campo de la música, con un reconocimiento pleno en su país de acogida (México). Allí fundó y dirigió el Coro México, ejerció la docencia en el Conservatorio Nacional de Música, institución de la que también fue director. En su faceta investigadora mostró gran interés por la música tradicional prehispánica, así como destacó en su proyecto para la reforma integral de la enseñanza de la música. Se trata de un creador de primerísimo nivel, con obras muy variadas (Seis danzas españolas, Leyenda Gitana, Sísifo, El Afilador) y que llegó a componer el himno de la Cruz Roja Internacional. Mantuvo relación con personalidades como Gustavo Pittaluga -perteneciente al Grupo de los Ocho, la hornada musical de la Generación del 27- y jamás tuvo interés por volver a residir en la península Ibérica. Una biografía curiosa, que merece la pena conocer más allá del calvario del exilio por razones ideológicas.    

 

-Manuel Viola de espíritu anarquista traslada esto a las vanguardias de sus dibujos, pinturas y poemas, aún con el exilio y los campos franceses…¿ese dramático paso por estos lugares de la guerra la posguerra y el exilio “se notan” en sus obras?

Daniel Canales Ciudad: Ya antes de la guerra, Viola había sido un joven y prometedor poeta surrealista que colaboró en varias iniciativas de la vanguardia catalana de los años treinta. Un compromiso que también era político y que, ya en el exilio parisino, mantuvo junto a Benjamin Péret, a quien había conocido en las milicias del POUM durante la guerra. En París formó parte del grupo en torno a la revista “La Main à Plume”, ya con el nombre de Manuel, con el que comenzará a pintar sus primeros cuadros, como miembro de la Resistencia, en el bosque de Cordebugle, cerca de Lisieux. A su vuelta a España, en la segunda mitad de los años cuarenta, Viola comenzará a hacerse un hueco entre la vanguardia pictórica española, hasta incorporarse al grupo El Paso, tras darse a conocer con La Saeta (1958). Un cuadro que, en efecto, parece condensar el largo recorrido de una experiencia marcada por la guerra, el exilio y la guerrilla antifascista. Un grito de color sobre un fondo negro, que continuará en muchas de sus obras de entonces, sin renunciar, eso sí, a retratar otras pasiones como los toros o el flamenco, e incluso al revolucionario cubano Ernesto Che Guevara. Se podría decir que Viola, pese a todo y al éxito personal, no abandonó sus ideas, hasta el punto que seguía reivindicando el arte abstracto como un lenguaje vivo, que no podía ser censurado. Así le decía a Manuel Vázquez Montalbán en una entrevista realizada en Triunfo en 1972, donde era presentado como «uno de los principales protagonistas de la reconstrucción del gusto estético en la España posterior al diluvio». Creemos que no hay mejor manera de retratar al propio Viola: un superviviente que, con las herramientas adquiridas en su larga experiencia, contribuyó a reformular la vanguardia artística española durante los años de la dictadura. 

 

-Concha Monrás era una mujer con el espíritu muy libre condenada a muerte y asesinada por activa—ser como era—y por pasiva estar casada con Ramón Acín? ¿Se le ha reconocido, al margen de su marido, como es debido?

Irene Abad Buil: A Concha Monrás siempre se le ha recordado a la sombra de Ramón, de la misma manera que transcurrió su vida. Concha habitó la vanguardia con la misma intensidad que su marido Ramón, pero desde dos espacios diferenciados: lo privado y lo público. La visibilidad de lo público ha hipotecado el recuerdo de lo privado, hasta el punto de aparecer constantemente como el "anexo" de Ramón Acín (el político, el profesor, el artista). 

Ella era pianista de formación (llevó a cabo varios conciertos en el teatro Olimpia) y anarquista de convicción. Pero siempre fue el apoyo de su marido y la parte invisibilizada de la participación política del matrimonio. Y eso es lo que la ha convertido en la menos reconocida, en la que sufrió el "delito consorte" y que siempre vivió a la sombra de Ramón Acín. 

 

-Ramón Acín sí que, indudablemente, tiene su sitio en la memoria, ¿verdad?; puede que sea---junto con Sender---los símbolos de esa “cultura silenciada” más relevantes?

Diego Arnedo Jiménez: Si, tanto Conchita como Acín, por la crueldad de sus asesinatos son el símbolo más extremo de la represión franquista. Por ello, el libro cierra con sus dos biografías.

 

-¿Cómo se coordina un libro en el que participan tantas firmas y en el que se tocan personajes y disciplinas, todas ellas dentro de la cultura, diferentes?

Kike García Francés: Ha sido bastante complejo. Por un lado, encontrar historiadores e historiadoras que hayan querido participar, por otro repartir biografías y por último los plazos de entrega. El ser tantas firmas enriquece el trabajo ya que cada biografía está enfocada desde distintas ópticas.

 

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