Cazarabet conversa con...   José Carrasquer Zamora, autor de “Los comienzos de la electricidad en Teruel (1889-1936)” (Fundación Teruel Siglo XXI)

 

 

 

 

 

 

Biólogo de formación y profesor de instituto aquejado de “la enfermedad de la curiosidad” lo que le llevó hace unos años a publicar “Los comienzos de la electricidad en Teruel” y un trabajo exquisito y que solamente un enamorado de la naturaleza y del entorno más próximo es capaz de desarrollar, “Camino natural de San Blas al pantano”.

 

https://www.ieturolenses.org/media/wysiwyg/CMS/Fichas/Carrasquer_Jose_Referentes_IET_Mostrar.pdf

Formación:
Licenciatura en Biología Universidad de León
Doctor en Ciencias por la Universidad de Zaragoza

Experiencia (CV):
Estudié la licenciatura de Ciencias Biológicas en León. Trabajé durante cuatro años en una fábrica de conservas de derivados marinos en la Isla de Coche (Venezuela). Posteriormente también cuatro años en centros de Educación Secundaria en la Provincia de Teruel, donde he realizado el resto de mi carrera docente e investigadora; un año en la Unidad de Programas Educativos de la Dirección Provincial de Educación en el programa de Salud y Medio Ambiente para posteriormente incorporarme a la Universidad de Zaragoza en la entonces Escuela de Magisterio, Departamento de Didáctica de CCEE.

Denominado el centro Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, ocupé el cargo de decano durante un mandato y durante otro de profesor secretario.

Por necesidad del centro he impartido docencia en prácticamente todas las asignaturas del Área y de igual manera he llevado investigaciones y actividades de divulgación de contenidos del del Área.

Mi vinculación con el IET comenzó con la restauración de los herbarios históricos conservados en Instituto de Enseñanza Secundaria Vega del Turia y la publicación de un artículo en la revista Teruel.

Posteriormente he formado parte de comisiones, con diversos nombres y funciones dentro del Instituto valorando la asignación de Becas o Ayudas y en la revisión de trabajos para su publicación en la revista Teruel; he colaborado así mismo con la revista Turolenses.

https://sideral.unizar.es/sideral/CV/jose-carrasquer-zamora
https://orcid.org/0000-0001-6616-6626

 

 

José Carrasquer Zamora en la base de datos de Cazarabet:

https://cazarabet-basedatos.es/

 

revistas

Kultur 12 - Universitat Jaume I

Educación frente a la crisis climática: la proliferación de aerogeneradores

Beatriz Carrasquer-Álvarez, Adrián Ponz Miranda, Rafael Royo-Torres, Carmen Lázaro Peinado, José Carrasquer Zamora

05/08/2025

prensa

Diario de Teruel

Herbarios, jardines botánicos y libros en el siglo XIX.

José Carrasquer Zamora (IET)

15/05/2025

La Librería

IET - Cartillas Turolenses 31

Ingeniería en Teruel: momentos relevantes

Inmaculada Plaza García (coord.). Javier Ibáñez González, Beatriz Carrasquer-Álvarez, José Carrasquer Zamora, Sergio Monforte Fernández, Mariano Ubé Sanjuán

17/02/2025

revistas

Rehalda 40 - CECAL

El botánico maestro en Orihuela del Tremedal

Beatriz Carrasquer Álvarez, José Carrasquer Zamora

01/07/2024

revistas

VerdeTeruel 61

Fin de semana: Caligrafía modernista

José Carrasquer Zamora

01/11/2023

revistas

VerdeTeruel 55

Turismo Activo: Paseando hacia el horcajo del río Turia

José Carrasquer Zamora, Beatriz Carrasquer-Álvarez

01/11/2021

revistas

Turolenses 17

La micología en Teruel

José Carrasquer Zamora (coord.)

01/05/2021

revistas

VerdeTeruel 52

Fin de semana: Árbol, ¿de dónde vienes? 

Beatriz Carrasquer, Adrián Ponz y José Carrasquer Zamora

01/11/2020

revistas

Turolenses 7

El bestiario de la catedral de Teruel

José Carrasquer Zamora

01/10/2016

La Librería

Fundación Teruel Siglo XXI

Los comienzos de la electricidad en Teruel (1889-1936)

José Carrasquer Zamora

08/08/2011

La Librería

Fundación Universitaria Antonio Gargallo

Camino Natural. De San Blas al pantano

Carmen Lázaro Peinado, Joaquín Bujeda Gómez, Pedro Blanco Rodrigo, Luis Martínez Utrillas, José Carrasquer Zamora

01/07/2010

 

Artículos de José Carrasquer Zamora en la Hemeroteca de “Diario de Teruel”:

https://www.diariodeteruel.es/hemeroteca

José Carrasquer Zamora en la base de datos de Dialnet:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=530137

 

Hablamos y conversamos con él y ha sido todo un placer edificante y un reto para nosotros, sedientos de saciar nuestra curiosidad….

 

 

 

Cazarabet conversa con José Carrasquer Zamora:

 

-José, ¿qué te llevó a escribir el libro e investigar sobre los orígenes de la electricidad en Teruel?.- -Porque, de alguna manera, todo converge en ese recorrido de San Blas al Pantano, ¿es así?, coméntanos

-Creo que la mayoría de las personas que nos hemos dedicado a la educación tenemos una obligación y es la de intentar mejorar los procedimientos que se utilizan en nuestro trabajo, para que los propios aprendices se ilusionen por saber cosas nuevas y sean conscientes de lo que eso supone. De forma constante debemos buscar nuevos materiales que ayuden y animen a la sociedad a aprender y en ciencias de la naturaleza el entorno es una herramienta fundamental.

Por lo anterior, la pregunta inicial es difícil de contestar fijando un momento o causa concreta, sin hacer un poco de historia.

Durante varios años en el Departamento, entonces llamado, de Didáctica de las Ciencias Experimentales en el Campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza se llevaron a cabo varios Cursos Propios para formar en Monitores de Educación Ambiental o Granjas Escuela, como se denominaban entonces. De estos cursos surgieron varios libritos, realizados por el alumnado, de la colección Itinerarios de la Naturaleza (https://web-ter.unizar.es/teruel/itinerarios/), sobre los alrededores de Teruel (2001-2021). Durante la presentación pública de uno de estos itinerarios en el barrio de San Blas, me comprometí a que realizaríamos un itinerario más completo sobre la senda que se estaba rehabilitando entre San Blas y el Pantano del Arquillo. Hacer transitable este paisaje fue posible gracias al interés de la alcaldesa pedánea del barrio de San Blas, Amparo Antón y de la Consejería del Gobierno de Aragón, entonces regida por Javier Velasco, que lograron que el Ministerio de Medio Ambiente financiara ese proyecto con no pocos inconvenientes.

Este trayecto del río Guadalaviar era prácticamente inaccesible sin entrar y salir del río en diversos puntos, siempre con cierta peligrosidad. Sin embargo, había un barranquillo entre las explotaciones de las graveras existentes en ese entorno, que permitía bajar a una zona donde había una pequeña cueva llamada de la “murciégana”. Este lugar, a la orilla del río, solitario, en medio del desfiladero, me era conocido desde las primeras semanas de nuestra llegada a Teruel en el año 1984. Nos habían presentado a dos jóvenes geólogos con la carrera recién terminada, Juan Paricio y Luis Alcalá, que a su vez nos presentaron a otro amigo José Orrios. Pepe, conocedor de todos los alrededores de Teruel, me enseñó ese lugar del barranco una mañana soleada y en un silencio absoluto vimos zambullirse a un mirlo acuático y a un martín pescador; momento inolvidable.

Con la experiencia de los cursos realizados, solicitamos a la Fundación Universitaria Antonio Gargallo un proyecto para animar a estudiantes de Ciclos Formativos o de Magisterio a formarse en estos aspectos dado que podía ser una posible salida laboral dado el aumento del turismo rural. Este intento fue un fracaso rotundo de interesados, pero a cambio todo el profesorado que iba a estar implicado en él decidió hacer un estudio de ese itinerario de la naturaleza como ejemplo de contenidos que podían tratarse en este tipo de elaboración de materiales que luego sirvieran para la diversión y aprendizaje de otras personas.

Este proyecto dio lugar al libro Camino natural de San Blas al Pantano. Pero en la elaboración, nuevamente surgieron lagunas en el conocimiento alrededor de las obras hidráulicas que aparecen en esos lugares y debido a ello apareció una pregunta, ¿Dónde se había producido la primera electricidad que  iluminó una bombilla en Teruel ciudad? A partir de esta interrogación fue surgiendo lo que aparece en libro de los comienzos de la electricidad en Teruel.

-¿Por qué enmarcas la investigación entre los años 1889-1936?

-En toda la provincia de Teruel, al igual que en la mayoría de las zonas rurales de la Península, aquellas instalaciones hidráulicas que eran capaces de mover maquinaria como era el caso de molinos de cereal, batanes, martinetes, etc., también podían ser utilizados para producir electricidad. La inversión económica no estaba asegurada, pero algunos empresarios locales se arriesgaron a lo largo del final del siglo XIX y principios del XX. En Teruel, a partir de comienzo del siglo XX, empresarios con mayor capital vieron la posibilidad de su rentabilidad económica y empezaron a comprar las ya existentes y hacer nuevas con mayor capacidad de producción. El transporte también fue mejorando lo que facilitó la utilización de saltos de agua más alejados de los lugares de consumo, pueblos mayores y ciudades.

La Guerra Civil, fue un momento de paralización y posteriormente de reestructuración de las empresas debido a la dictadura. Todas las estructuras de poder cambiaron. La labor documental para reconstruir lo que ocurrió con las grandes empresas se complica mucho. Como ejemplo La fábrica de Carburo que desde su construcción no había “vendido electricidad” fue expropiada para dar luz a la capital. Las empresas de Aragón, como las de la familia Torán fueron siendo absorbidas progresivamente por Eléctricas Reunidas de Zaragoza y ésta por Endesa, pero no de una vez y de forma íntegra sino mediante la creación de empresas más pequeñas dependientes de ellas, unas de generación, otras de transporte, lo que requería un trabajo que se alejaba de los intereses del trabajo inicial.

-¿Cómo definirías “esos comienzos” de la electricidad en Teruel?

-Una definición puede surgir si nos fijamos en el protagonista más importante, el señor Jaime Fernández, que regía una relojería en la Plaza del Mercado, hoy plaza Carlos Castel, más conocida como la Plaza del Torico. Jaime era un pequeño empresario amante de las nuevas máquinas, fue iniciador del Club Velocipédico Turolense, entusiasta fotógrafo que dejó una preciosa colección de negativos en cristal que sus herederos donaron al Instituto de Estudios Turolenses, y como no, también entusiasta de la nueva posibilidad de producción de electricidad. Por ello el comienzo de la electricidad fue ilusión, riesgo y mejora social a costa de su dinero particular.

-¿Hay unos nombres propios y que hoy llamaríamos y reconoceríamos como emprendedores en esto de la llegada de la electricidad en Teruel?

-Por supuesto en el caso del Sr. Jaime Fernández. Él formó una pequeña empresa para dar electricidad a edificios y calles de Teruel, no debió ser su principal modo de vida, más bien debió ser una nueva fuente de problemas, por todos aquellos que surgieron en los primeros días, meses y años. Él cedió su compromiso con iluminar la ciudad a otro turolense que había hecho dinero con negocios de importaciones de Cuba, el Sr. Florencio Pascual que construyó una nueva fábrica con mayor capacidad y que también cedería pocos años después a la familia Torán que construirían nuevas fábricas, ya como empresarios de la Electricidad.


-La provincia de Teruel y Teruel, en concreto, ¿está bien alimentada/o a nivel fluvial para producir electricidad?

Por desgracia hemos podido comprobar en el último año qué sucede si por unas horas nos quedamos sin electricidad. El consumo necesario para nuestro sistema de vida, hasta en los pueblos más pequeños, depende del suministro constante. La central del Sr. Florencio Pascual, tenía ya el compromiso serio de ofrecer un suministro constante, por ello no se conformó con la construcción mediante un canal un salto de agua, sino que previó la falta de ésta con una caldera de producción de vapor para mover los alternadores productores de la electricidad. En ese momento el combustible para las calderas, seguramente sería esencialmente de leña y en menor medida carbón.

La falta de caudal constante en los ríos de Teruel sería el factor limitante para garantizar el suministro con exclusivamente el agua. Sin embargo, las pequeñas centrales podrían ser muy eficaces para dar electricidad y disminuir de esa manera el uso de fuentes más contaminantes y no renovables.

-Teruel, ¿se alumbró por orden de prioridades?,¿qué fue lo primero que vio la luz en Teruel?

-El Sr. Jaime Fernández, una vez en funcionamiento su Central y solucionado el transporte eléctrico hasta la plaza del Mercado colocó una única bombilla en la puerta de su establecimiento. Posteriormente sería una farola en las inmediaciones de la fuente para posteriormente conseguir el contrato del ayuntamiento para ir iluminando alguna calle. También se iluminaron espacios públicos para celebraciones concretas y posteriormente edificios con salas públicas, ayuntamiento y teatros.

Hay que tener en cuenta que había accidentes. Los cables no estaban forrados, el miedo estaba presente y no estaba claro para la mayoría de los ciudadanos que fuera un avance necesario, dado que ya existían las lámparas de queroseno o de carburo. Las cocinas y hornos eléctricos u otros inventos que ya iniciado el siglo XX comienzan a anunciarse en los periódicos locales como avances tecnológicos, eran impensables en Teruel teniendo en las viviendas las cocinas económicas que funcionaban con leña o con carbón, ¿Para qué queríamos la peligrosa electricidad?

-¿Cuándo y cómo se toma la iniciativa de que sea el sector secundario, el de la industria, el que comience a electrificarse?

-La utilización de la electricidad para mover maquinaria es un avance clave. Los motores eléctricos ya no dependían de la utilización del agua o combustibles como las diversas máquinas que se movían gracias al agua, leña o carbón. En el momento que los grandes capitales entienden que la electricidad es segura en el suministro invierten en grandes centrales suministrando electricidad para iluminar y también como fuerza para mover las industrias de todo tipo, mover automóviles, trenes o barcos. Los sistemas de transporte mediante cables forrados y con menor pérdida de electricidad, mejoraron progresivamente.

-¿Y cómo son esas primeras industrias?

-La electrificación fue lenta. No podemos pensar en la velocidad de los cambios en la actualidad gracias a los avances tecnológicos que superan nuestro pensamiento, gracias a la informática.

Solo un ejemplo. El comercio Ferrán de Teruel, además de su tienda en la Plaza del Torico, que también funcionó a modo de banco, ofreciendo préstamos. Tenía una fábrica de tejidos en la ribera del Alfambra para la que hizo una gran inversión en maquinaria movida con un salto de agua y una máquina de vapor cuando hubiese sequía (al lado de la iglesia de los Capuchinos, cercana a la actual cárcel). Se suministraba agua de la acequia Molins de Rey, que como su nombre indica garantizaba el agua a diversos molinos históricos, hasta tres, ya muy próximos a las murallas de la ciudad.

Sin embargo, fue una de las pocas empresas que con suficiente e importante capital no participó en los negocios de la electricidad. Otras importantes familias como los Garzaranes, Toranes y Asensios, unos de forma más rápida que otros, fueron invirtiendo en las propias fábricas de electricidad o haciéndolo en sus propias empresas harineras, aserraderos, jaboneras, chocolates, pastas de harina, etc.

-Investigar y escribir sobre las familias que electrificaron Teruel es hacerlo también sobre las familias que tenían poder y que optaron al mismo más allá de la industria y la economía, me refiero a optar a tener poder en la esfera socio política…

-En Teruel, la electricidad no generó nuevos capitales en familias que no los tenían previamente. Fueron los capitales existentes los que invirtieron para ser más poderosos. La familia Torán, a modo de ejemplo y tal como nos relata Carmen Martín Gaite, en su pequeño estudio sobre el apellido en Teruel, pone de manifiesto que ya, en el periodo de la Guerra de la Independencia, Joaquina Herreras, apodada la Torana, casada con Dámaso Torán, pequeño ganadero de corderos y équidos, viajaba al Bajo Aragón con sus caballerías a intercambiar productos. En dos o tres generaciones, en sus descendientes ya había ingenieras e ingenieros, religiosos, políticos del ámbito local y nacional y empresarios en diversos ámbitos, entre ellos de la Electricidad con diversas empresas y centrales.

-Los procesos de concentración de las empresas de electricidad se dan, mayoritariamente, en el siglo XX, pero en los años que reflejas ya habían “ciertos movimientos de ajedrez”, ¿no?

-Si. Siguiendo con la familia Torán, fueron absorbiendo los saltos existentes y haciendo nuevos. Crearon dos empresas, Teledinámica Turolense con las centrales de Castielfabib, y la de Teruel. La segunda, Eléctrica del Este de España con diversas centrales, una pequeña en la Escaleruela, en el horcajo del Mijares y el Albentosa, la de San Agustín y también absorbió una central ya existente de empresa Electra Villafranquina de Puertomingalvo.  

-Este estudio de estudios nace de tu pasión por “la didáctica de las ciencias”, ¿verdad? porque tú has sido, además, profesor de ciencias.

-Estudié Biología porque mi pasión eran los animales y más concretamente los insectos. Tuve que ir a estudiar a León, por diversas causas, en Aragón todavía no tenemos este grado. Allí conocí a Mariví y al terminar la carrera y el Servicio Militar obligatorio, nos marcharnos a Venezuela a conseguir trabajo. Allí estuvimos casi cinco años trabajando, vendiendo alfombras, en tiendas de regalos y por fin en una empresa de conservas de derivados marinos, en la Isla de Coche, en pleno Caribe.

Cuento esto, por los sucesos mundiales de actualidad y no quiero dejar pasar la oportunidad de decir lo que pienso. Venezuela es un país maravilloso, al igual que sus habitantes. Son, personas buenas, humildes, generosas, amables y hablo de su mayoría. Con toda seguridad, la falta de inversión en EDUCACIÓN de toda la población, tal como de manera contraria ha sucedido en Europa, haya conducido a una mayor posibilidad de manipulación de una parte de sus habitantes, pero eso puede suceder a cualquier pueblo, miremos a nuestro alrededor. Los venezolanos no se merecen dictadores, ni de su país ni de otros. Difícil solución sin el largo proceso de mejorar la formación crítica de sus habitantes.

De vuelta a España la posibilidad de trabajar en la industria alimentaria se fue desvaneciendo poco a poco. Mariví encontró trabajo en la Escuela de Magisterio, mientras que yo estuve dando clase en los institutos de Alcañiz, de Utrillas, un año en la Unidad de Programas Educativos en Teruel para entrar después a dar clase en Magisterio. Una segunda opción en la vocación no parece lo mejor, pero rápidamente te das cuenta que procurar que los jóvenes aprendan lo que a ti te gusta puede ser una buena manera de ayudar con un efecto multiplicador de lo que personalmente te parece bueno. El poder ser maestro te engancha pronto.

Han sido treinta y ocho años de trabajo buenísimos, divertidos y espero que provechosos para miles de jóvenes, maestras y maestros.

-¿Cómo te ha ayudado tu formación de biólogo más allá de la faceta de seguir digamos un cierto método científico en la investigación y demás…?

-En muchas ocasiones oímos decir a nuestro alumnado que las carreras universitarias son muy teóricas, que en los ciclos formativos hay más aprendizaje práctico. Son dos cosas diferentes que pretenden distintos objetivos.

En mi formación inicial en biología, hace muchos años, 1972-77, también nos ocurría algo similar. A nosotros no nos enseñaron cómo se construían los conocimientos científicos, ni los procedimientos que utilizan los diversos grupos de investigación. Querían que aprendiésemos contenidos conceptuales. Salíamos al campo a recoger plantas o a trampear ratones o musarañas, pero teníamos que deducir que ese era un procedimiento de investigar de los muchísimos diferentes que había; hoy en día muchos más. No nos permitían opinar si algo era bueno para las personas, para la sociedad, o podía ser malo en algún sentido. Algunos profesores nos hacían salir de clase para que, una vez ellos sentados en su mesa, entráramos. Los valores no se explicitaban.

La situación ha cambiado mucho, a mejor, pero sin duda lo que no ha cambiado es que cada uno, una, ha de aprender por sí mismo, por sí misma, construir su propio saber a partir de cualquiera de sus vivencias, con esfuerzo, lo que te gusta y también lo que te gusta menos, pero que sin duda todo te aportará capacidad para comprender el mundo, al menos, lo que se pueda. Hay cosas que no se pueden comprender, aceptar, veamos alrededor.


-¿Dónde se pone la primera piedra para el proceso de electrificación de Teruel?

-En un molino antiguo de cereal, abandonado por sus dueños para esa labor y alquilado por quince años por el señor Jaime Fernández a la familia Garzarán Torán, con una acequia, la Argentera que nace de un azud, al lado de lo que fue el Corte Inglés en Teruel. El viejo molino, posteriormente, una vez que dejó de producir electricidad, fue reformado, modernizado nuevamente como molino de cereal por la familia propietaria. Hoy en día, sin uso, con otros dueños, quiere convertirse en un centro hostelero, desde al menos hace quince años. En su interior se encuentran las turbinas originales; la existencia del resto de equipamiento original no se ha podido comprobar porque de estar, sería enterrados en barro, consecuencia de las crecidas del Turia durante años que no ha habido mantenimiento en la edificación.

-Te costó mucho encontrar información acerca de cómo logró ir poniendo la luz Teruel…

-Esa era la obsesión. No encontraba el lugar del primer flujo de electrones. La mañana de un sábado, Mariano J. Esteban, que escribía una sección del Diario de Teruel, “La Máquina del Tiempo”, me llamó por teléfono y me dio la noticia, había encontrado que la primera central estuvo en el Molino Viejo, pero no sabía qué molino era; le dije que era la Harinera la Milagrosa, me vestí y me fui para allí. El señor residente, no me permitió entrar, pero ya sabíamos dónde se había producido la primera electricidad.

Pude ver las instalaciones de la harinera algún año después cuando fue adquirido por otro propietario después de una larga expropiación, Manuel Bullón, que me permitió la visita. Actualmente ha sido adquirido por otro propietario, pero las instituciones públicas parecen no tener interés por su conservación.

-La fuerza del agua es igual a movimiento y éste produce electricidad, pero luego está la red de tendidos que debe salvar no pocas adversidades, ¿no?

-En aquella época era un problema más. Los centros productores no podían estar muy alejados de los lugares de consumo, la pérdida de electrones en el trayecto era un problema insalvable, a mayor distancia menos electricidad llegaba. Por eso habitualmente en las ciudades, las primeras centrales eléctricas funcionaban con vapor, moviendo las turbinas quemando leña o carbón. Otra curiosidad es que era fundamental tener teléfono para poder comunicarse entre la fábrica y el lugar de consumo por si ocurría alguna avería. Se puede afirmar, en concreto en Teruel, que los primeros teléfonos se colocaron con estas instalaciones.


-Tu trabajo, interesantísimo, del Camino natural de San Blas al pantano. Tiene mucho peso en Los comienzos de la electrificación en Teruel, explícanos, por favor…

-En el Camino Natural de San Blas hay varias instalaciones que podían haber sido donde se instaló la primera central eléctrica y era necesario investigarlo.

Estaba la “caseta del moro”, denominación popular para una construcción realizada encima de una pequeña peña, con piezas de cantería propias de un castillo, pero en realidad el edificio es un cubo de unos quince metros cuadrados de planta, imposible para haber cobijado en su interior un molino, que es lo que se nos comunicaban verbalmente; nada hallábamos en documentación escrita. En un pleito por las aguas de la acequia encontramos una denominación preciosa para esa construcción, “casa del templador de aguas”, es decir era el lugar apropiado para colocar una compuerta, una tajadera, para controlar el paso del agua o bien impedirlo. La casa inicial, en lugar cercano a dónde está ahora, se realizó en 1320-1324.

La otra construcción que sí había sido productora de electricidad en estos enclaves, es la que está en la antigua piscifactoría, que inicialmente fue una central eléctrica de la familia de Gregorio Garzarán Josa, dueños de la Harinera del Turia, que estaba construida al lado de la estación de ferrocarril.

Esta central de comienzos del siglo XX, tiene un azud que retira el agua del cauce del río mediante un pequeño túnel; es una presa grande y bonita, de aspecto romana, pero construida y diseñada en 1905 por el mismo ingeniero que estaba realizando la línea de ferrocarril de Ojos Negros a Sagunto, Luis Cendoya. Esta central no podía ser la primera, aunque si tuvo muchos años de actividad. 

-¿Qué paralelismos recorre ese camino de San Blas al pantano con los ya casi remotos tiempos en los que empezó la electrificación de Teruel?

-En realidad, la importancia del camino de San Blas se remonta a mucho antes del dominio de la electricidad por las personas. El profesor Antonio Gargallo en su tesis doctoral hace pública una carta enviada por los ciudadanos de Teruel al rey Jaime II, en 1319 en la que solicitan mover unos metros el Azud de San Blas para elevar unos metros la acequia de la Gola, luego denominada acequia del Cubo. El rey no da permiso con la justificación de que había sequía en Valencia y requiere toda el agua para aquellos regadíos. En el año 1324, ya se ha construido el nuevo azud, que moverá de sitio dos veces más a lo largo de la historia. Ese azud, utilizado para suministrar agua del río en la margen izquierda y derecha durante siglos, es parte de la historia de Teruel, en parte de la generación de electricidad.

-¿Cuáles fueron las mayores dificultades con las que se toparon a la hora de electrificar Teruel?

-En toda la provincia de Teruel, en la capital un poco antes, pero se puede decir que de forma generalizada el comienzo de siglo fue una explosión, en todas las cuencas de los ríos, de proliferación de pequeñas centrales. Lo que aparece en el libro es solamente aquella información que se recogía en el Boletín Oficial de la Provincia. Hay que tener en cuenta que eran actuaciones, en la casi totalidad de los casos, sobre molinos ya existentes de propiedad privada. Poco a poco, las administraciones públicas, viendo el aumento de instalaciones eléctricas, tuvieron que insistir en la obligación de solicitar los permisos de cambios de actividad y que se ajustaran a las normas legales que se iban implementando forzadas por el aumento de centrales En el BOP, quedan reflejados los sucesivos requerimientos para que los propietarios solicitaran los permisos.

En aquellos momentos era obligatorio hacer pública la intención de instalación. Si otro proyecto alternativo presentado en el tiempo de exposición pública, era considerado mejor para el “bien general”, las autoridades podían concederle el permiso. 

-¿La curiosidad es la fuente o el motor de inspiración para que tomases el camino de estos dos estudios?

-El procedimiento más habitual para iniciar una investigación es el hacerse preguntas e intentar responderlas y ese fue también en este caso.

La provincia de Teruel no aparecía en los libros generales sobre los comienzos de la electricidad en España y no había razón, porque había sido incluso bastante más temprana que en otras. La explicación era que las empresas de mayor tamaño de Teruel, por ejemplo, las de la Familia Torán, estaban domiciliadas en Madrid, por lo que la producción de electricidad se sumaba allí o en otras provincias si era el caso. En las estadísticas oficiales, sin embargo, si aparecía la fábrica del Carburo de Teruel capital, que, en realidad, hasta su expropiación temporal durante la Guerra Civil, nunca salió electricidad de sus instalaciones, ya que era utilizada para su propia actividad. 

-¿Qué has aprendido de la aventura de la electrificación de Teruel?

-La importancia del trabajo y de la insistencia para el aprendizaje. Es sorprendente cuando una persona te dice, especialmente estudiantes, que no puede comprender algo y que nunca lo va a comprender. La mayoría de las personas disponemos de unas capacidades similares, tal vez unas más desarrolladas con el trabajo que otras, pero casi todo es subsanable con dedicación y tiempo.

Y por otra parte la necesidad de hacerse preguntas, hay miles alrededor de cada persona, en su entorno, preguntas de cualquier ámbito del conocimiento.


-Porque de los paseos aprendes como biólogo y como “enfermo de la curiosidad” que eres, ¿es así?, pero coméntanos….

-Nací en un barrio rural de Zaragoza, en Monzalbarba. Recuerdo mis primeros paseos con la bicicleta en las vacaciones de verano; eso quiere decir que no era muy pequeño porque me dejaban ir solo. Me iba a las cercanías del río Ebro, a algunos de los balsones que quedaban después de las crecidas del río. En ellos había una gran cantidad de animales que no había visto nunca, en concreto el hidrófilo, un escarabajo grande de cuatro o cinco centímetros, del que, por supuesto, no conocía su nombre. Veía como subían a la superficie y sacaban una especie de antena; al rato volvían a sumergirse. Me preguntaba qué hacían, para qué. Capturé un ejemplar con la ayuda de una red que me había hecho mi madre y lo llevé para casa. En una vieja jardinera, había puesto unos cristales con masilla, de la de antes, y los ajusté para que no se escapara el agua. Allí coloqué el escarabajo y pude comprobar como la parte inferior de su abdomen se ponía brillante, poco a poco, cuando sacaba su “antena”; sólo podía ser aire, ¡el escarabajo formaba una burbuja para poder respirar dentro del agua! La alegría fue inmensa, sin libros, sin ayuda, había encontrado respuesta a una pregunta. En el mismo lugar encontré otras respuestas a qué eran las ootecas del mismo escarabajo, o a la formidable vida de las larvas de las grandes libélulas.

Hoy en día las preguntas pueden ser contestadas, tal vez, algunas con menos esfuerzo, pero hay otras que requieren trabajo y tiempo y con ellas es con las que se aprende más, son las más fructíferas.

 

 

_____________________________________________________________________

Cazarabet

Mas de las Matas (Teruel)

http://www.cazarabet.com

info@cazarabet.com