Cazarabet conversa con... José Carrasquer Zamora,
autor de “Los comienzos de la electricidad en Teruel (1889-1936)” (Fundación
Teruel Siglo XXI)
Biólogo de formación y profesor de
instituto aquejado de “la enfermedad de la curiosidad” lo que le llevó hace
unos años a publicar “Los comienzos de la electricidad en Teruel” y un trabajo
exquisito y que solamente un enamorado de la naturaleza y del entorno más
próximo es capaz de desarrollar, “Camino natural de San Blas al pantano”.
https://www.ieturolenses.org/media/wysiwyg/CMS/Fichas/Carrasquer_Jose_Referentes_IET_Mostrar.pdf
Formación:
Licenciatura en Biología Universidad de León
Doctor en Ciencias por la Universidad de Zaragoza
Experiencia
(CV):
Estudié la licenciatura de Ciencias Biológicas en León. Trabajé durante cuatro
años en una fábrica de conservas de derivados marinos en la Isla de Coche
(Venezuela). Posteriormente también cuatro años en centros de Educación
Secundaria en la Provincia de Teruel, donde he realizado el resto de mi carrera
docente e investigadora; un año en la Unidad de Programas Educativos de la
Dirección Provincial de Educación en el programa de Salud y Medio Ambiente para
posteriormente incorporarme a la Universidad de Zaragoza en la entonces Escuela
de Magisterio, Departamento de Didáctica de CCEE.
Denominado
el centro Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, ocupé el cargo de decano
durante un mandato y durante otro de profesor secretario.
Por
necesidad del centro he impartido docencia en prácticamente todas las
asignaturas del Área y de igual manera he llevado investigaciones y actividades
de divulgación de contenidos del del Área.
Mi
vinculación con el IET comenzó con la restauración de los herbarios históricos
conservados en Instituto de Enseñanza Secundaria Vega del Turia y la
publicación de un artículo en la revista Teruel.
Posteriormente
he formado parte de comisiones, con diversos nombres y funciones dentro del
Instituto valorando la asignación de Becas o Ayudas y en la revisión de
trabajos para su publicación en la revista Teruel; he colaborado así mismo con
la revista Turolenses.
https://sideral.unizar.es/sideral/CV/jose-carrasquer-zamora
https://orcid.org/0000-0001-6616-6626
José Carrasquer Zamora en la base de
datos de Cazarabet:
https://cazarabet-basedatos.es/
|
revistas |
Kultur 12 - Universitat Jaume
I |
Educación frente a la crisis climática: la
proliferación de aerogeneradores |
Beatriz Carrasquer-Álvarez,
Adrián Ponz Miranda, Rafael Royo-Torres, Carmen Lázaro Peinado, José
Carrasquer Zamora |
05/08/2025 |
|
prensa |
Diario de Teruel |
José Carrasquer Zamora (IET) |
15/05/2025 |
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La Librería |
IET - Cartillas Turolenses 31 |
Ingeniería en Teruel: momentos
relevantes |
Inmaculada Plaza García
(coord.). Javier Ibáñez González, Beatriz Carrasquer-Álvarez, José Carrasquer
Zamora, Sergio Monforte Fernández, Mariano Ubé Sanjuán |
17/02/2025 |
|
revistas |
Rehalda 40 - CECAL |
El botánico maestro en Orihuela
del Tremedal |
Beatriz Carrasquer
Álvarez, José Carrasquer Zamora |
01/07/2024 |
|
revistas |
VerdeTeruel 61 |
Fin de semana: Caligrafía
modernista |
José Carrasquer Zamora |
01/11/2023 |
|
revistas |
VerdeTeruel 55 |
Turismo Activo: Paseando
hacia el horcajo del río Turia |
José Carrasquer Zamora, Beatriz
Carrasquer-Álvarez |
01/11/2021 |
|
revistas |
Turolenses 17 |
La micología en Teruel |
José Carrasquer
Zamora (coord.) |
01/05/2021 |
|
revistas |
VerdeTeruel 52 |
Fin de semana: Árbol, ¿de dónde
vienes? |
Beatriz Carrasquer, Adrián Ponz
y José Carrasquer Zamora |
01/11/2020 |
|
revistas |
Turolenses 7 |
El bestiario de la catedral de
Teruel |
José Carrasquer Zamora |
01/10/2016 |
|
La Librería |
Fundación Teruel Siglo XXI |
Los comienzos de la electricidad
en Teruel (1889-1936) |
José Carrasquer Zamora |
08/08/2011 |
|
La Librería |
Fundación Universitaria Antonio
Gargallo |
Camino Natural. De San Blas al
pantano |
Carmen Lázaro Peinado, Joaquín
Bujeda Gómez, Pedro Blanco Rodrigo, Luis Martínez Utrillas, José Carrasquer
Zamora |
01/07/2010 |
Artículos de José Carrasquer Zamora
en la Hemeroteca de “Diario de Teruel”:
https://www.diariodeteruel.es/hemeroteca
José Carrasquer Zamora en la base de
datos de Dialnet:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=530137
Hablamos y conversamos con él y ha
sido todo un placer edificante y un reto para nosotros, sedientos de saciar
nuestra curiosidad….
Cazarabet conversa con José
Carrasquer Zamora:
-José, ¿qué te llevó a escribir el libro e investigar sobre
los orígenes de la electricidad en Teruel?.- -Porque,
de alguna manera, todo converge en ese recorrido de San Blas al Pantano, ¿es
así?, coméntanos
-Creo que la mayoría de las personas
que nos hemos dedicado a la educación tenemos una obligación y es la de
intentar mejorar los procedimientos que se utilizan en nuestro trabajo, para
que los propios aprendices se ilusionen por saber cosas nuevas y sean
conscientes de lo que eso supone. De forma constante debemos buscar nuevos
materiales que ayuden y animen a la sociedad a aprender y en ciencias de la
naturaleza el entorno es una herramienta fundamental.
Por lo anterior, la pregunta inicial
es difícil de contestar fijando un momento o causa concreta, sin hacer un poco
de historia.
Durante varios años en el
Departamento, entonces llamado, de Didáctica de las Ciencias Experimentales en
el Campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza se llevaron a cabo varios
Cursos Propios para formar en Monitores de Educación Ambiental o Granjas Escuela,
como se denominaban entonces. De estos cursos surgieron varios libritos,
realizados por el alumnado, de la colección Itinerarios de la Naturaleza (https://web-ter.unizar.es/teruel/itinerarios/),
sobre los alrededores de Teruel (2001-2021). Durante la presentación pública de
uno de estos itinerarios en el barrio de San Blas, me comprometí a que
realizaríamos un itinerario más completo sobre la senda que se estaba
rehabilitando entre San Blas y el Pantano del Arquillo. Hacer transitable este
paisaje fue posible gracias al interés de la alcaldesa pedánea del barrio de
San Blas, Amparo Antón y de la Consejería del Gobierno de Aragón, entonces
regida por Javier Velasco, que lograron que el Ministerio de Medio Ambiente
financiara ese proyecto con no pocos inconvenientes.
Este trayecto del río Guadalaviar
era prácticamente inaccesible sin entrar y salir del río en diversos puntos,
siempre con cierta peligrosidad. Sin embargo, había un barranquillo entre las
explotaciones de las graveras existentes en ese entorno, que permitía bajar a
una zona donde había una pequeña cueva llamada de la “murciégana”.
Este lugar, a la orilla del río, solitario, en medio del desfiladero, me era
conocido desde las primeras semanas de nuestra llegada a Teruel en el año 1984.
Nos habían presentado a dos jóvenes geólogos con la carrera recién terminada,
Juan Paricio y Luis Alcalá, que a su vez nos presentaron a otro amigo José
Orrios. Pepe, conocedor de todos los alrededores de Teruel, me enseñó ese lugar
del barranco una mañana soleada y en un silencio absoluto vimos zambullirse a
un mirlo acuático y a un martín pescador; momento inolvidable.
Con la experiencia de los cursos
realizados, solicitamos a la Fundación Universitaria Antonio Gargallo un
proyecto para animar a estudiantes de Ciclos Formativos o de Magisterio a
formarse en estos aspectos dado que podía ser una posible salida laboral dado
el aumento del turismo rural. Este intento fue un fracaso rotundo de
interesados, pero a cambio todo el profesorado que iba a estar implicado en él
decidió hacer un estudio de ese itinerario de la naturaleza como ejemplo de
contenidos que podían tratarse en este tipo de elaboración de materiales que
luego sirvieran para la diversión y aprendizaje de otras personas.
Este proyecto dio lugar al libro
Camino natural de San Blas al Pantano. Pero en la elaboración, nuevamente
surgieron lagunas en el conocimiento alrededor de las obras hidráulicas que
aparecen en esos lugares y debido a ello apareció una pregunta, ¿Dónde se había
producido la primera electricidad que iluminó una bombilla en Teruel ciudad?
A partir de esta interrogación fue surgiendo lo que aparece en libro de los
comienzos de la electricidad en Teruel.
-¿Por qué enmarcas la investigación entre
los años 1889-1936?
-En toda la provincia de Teruel, al igual que en la mayoría de las zonas
rurales de la Península, aquellas instalaciones hidráulicas que eran capaces de
mover maquinaria como era el caso de molinos de cereal, batanes, martinetes,
etc., también podían ser utilizados para producir electricidad. La inversión
económica no estaba asegurada, pero algunos empresarios locales se arriesgaron
a lo largo del final del siglo XIX y principios del XX. En Teruel, a partir de
comienzo del siglo XX, empresarios con mayor capital vieron la posibilidad de
su rentabilidad económica y empezaron a comprar las ya existentes y hacer
nuevas con mayor capacidad de producción. El transporte también fue mejorando
lo que facilitó la utilización de saltos de agua más alejados de los lugares de
consumo, pueblos mayores y ciudades.
La Guerra Civil, fue un momento de
paralización y posteriormente de reestructuración de las empresas debido a la
dictadura. Todas las estructuras de poder cambiaron. La labor documental para
reconstruir lo que ocurrió con las grandes empresas se complica mucho. Como
ejemplo La fábrica de Carburo que desde su construcción no había “vendido
electricidad” fue expropiada para dar luz a la capital. Las empresas de Aragón,
como las de la familia Torán fueron siendo absorbidas progresivamente por
Eléctricas Reunidas de Zaragoza y ésta por Endesa, pero no de una vez y de
forma íntegra sino mediante la creación de empresas más pequeñas dependientes
de ellas, unas de generación, otras de transporte, lo que requería un trabajo
que se alejaba de los intereses del trabajo inicial.
-¿Cómo definirías “esos comienzos” de la electricidad en
Teruel?
-Una definición puede surgir si nos
fijamos en el protagonista más importante, el señor Jaime Fernández, que regía
una relojería en la Plaza del Mercado, hoy plaza Carlos Castel, más conocida
como la Plaza del Torico. Jaime era un pequeño
empresario amante de las nuevas máquinas, fue iniciador del Club Velocipédico
Turolense, entusiasta fotógrafo que dejó una preciosa colección de negativos en
cristal que sus herederos donaron al Instituto de Estudios Turolenses, y como
no, también entusiasta de la nueva posibilidad de producción de electricidad.
Por ello el comienzo de la electricidad fue ilusión, riesgo y mejora social a
costa de su dinero particular.
-¿Hay unos nombres propios y que hoy llamaríamos y
reconoceríamos como emprendedores en esto de la llegada de la electricidad en
Teruel?
-Por supuesto en el caso del Sr. Jaime Fernández. Él formó una pequeña empresa
para dar electricidad a edificios y calles de Teruel, no debió ser su principal
modo de vida, más bien debió ser una nueva fuente de problemas, por todos
aquellos que surgieron en los primeros días, meses y años. Él cedió su
compromiso con iluminar la ciudad a otro turolense que había hecho dinero con
negocios de importaciones de Cuba, el Sr. Florencio Pascual que construyó una
nueva fábrica con mayor capacidad y que también cedería pocos años después a la
familia Torán que construirían nuevas fábricas, ya como empresarios de la
Electricidad.
-La provincia de Teruel y Teruel, en concreto, ¿está bien
alimentada/o a nivel fluvial para producir electricidad?
Por desgracia hemos podido comprobar en el último año qué sucede si por unas
horas nos quedamos sin electricidad. El consumo necesario para nuestro sistema
de vida, hasta en los pueblos más pequeños, depende del suministro constante.
La central del Sr. Florencio Pascual, tenía ya el compromiso serio de ofrecer
un suministro constante, por ello no se conformó con la construcción mediante
un canal un salto de agua, sino que previó la falta de ésta con una caldera de
producción de vapor para mover los alternadores productores de la electricidad.
En ese momento el combustible para las calderas, seguramente sería
esencialmente de leña y en menor medida carbón.
La falta de caudal constante en los
ríos de Teruel sería el factor limitante para garantizar el suministro con
exclusivamente el agua. Sin embargo, las pequeñas centrales podrían ser muy
eficaces para dar electricidad y disminuir de esa manera el uso de fuentes más
contaminantes y no renovables.
-Teruel, ¿se alumbró por orden de
prioridades?,¿qué fue lo primero que vio la luz en Teruel?
-El Sr. Jaime Fernández, una vez en
funcionamiento su Central y solucionado el transporte eléctrico hasta la plaza
del Mercado colocó una única bombilla en la puerta de su establecimiento.
Posteriormente sería una farola en las inmediaciones de la fuente para
posteriormente conseguir el contrato del ayuntamiento para ir iluminando alguna
calle. También se iluminaron espacios públicos para celebraciones concretas y
posteriormente edificios con salas públicas, ayuntamiento y teatros.
Hay que tener en cuenta que había
accidentes. Los cables no estaban forrados, el miedo estaba presente y no
estaba claro para la mayoría de los ciudadanos que fuera un avance necesario,
dado que ya existían las lámparas de queroseno o de carburo. Las cocinas y
hornos eléctricos u otros inventos que ya iniciado el siglo XX comienzan a
anunciarse en los periódicos locales como avances tecnológicos, eran
impensables en Teruel teniendo en las viviendas las cocinas económicas que
funcionaban con leña o con carbón, ¿Para qué queríamos la peligrosa
electricidad?
-¿Cuándo y cómo se toma la iniciativa de que sea el sector
secundario, el de la industria, el que comience a electrificarse?
-La utilización de la electricidad
para mover maquinaria es un avance clave. Los motores eléctricos ya no
dependían de la utilización del agua o combustibles como las diversas máquinas
que se movían gracias al agua, leña o carbón. En el momento que los grandes
capitales entienden que la electricidad es segura en el suministro invierten en
grandes centrales suministrando electricidad para iluminar y también como
fuerza para mover las industrias de todo tipo, mover automóviles, trenes o
barcos. Los sistemas de transporte mediante cables forrados y con menor pérdida
de electricidad, mejoraron progresivamente.
-¿Y cómo son esas primeras industrias?
-La electrificación fue lenta. No podemos pensar en la velocidad de los cambios
en la actualidad gracias a los avances tecnológicos que superan nuestro
pensamiento, gracias a la informática.
Solo un ejemplo. El comercio Ferrán
de Teruel, además de su tienda en la Plaza del Torico,
que también funcionó a modo de banco, ofreciendo préstamos. Tenía una fábrica
de tejidos en la ribera del Alfambra para la que hizo una gran inversión en
maquinaria movida con un salto de agua y una máquina de vapor cuando hubiese
sequía (al lado de la iglesia de los Capuchinos, cercana a la actual cárcel).
Se suministraba agua de la acequia Molins de Rey, que como su nombre indica
garantizaba el agua a diversos molinos históricos, hasta tres, ya muy próximos
a las murallas de la ciudad.
Sin embargo, fue una de las pocas empresas
que con suficiente e importante capital no participó en los negocios de la
electricidad. Otras importantes familias como los Garzaranes,
Toranes y Asensios, unos de forma más rápida que
otros, fueron invirtiendo en las propias fábricas de electricidad o haciéndolo
en sus propias empresas harineras, aserraderos, jaboneras, chocolates, pastas
de harina, etc.
-Investigar y escribir sobre las
familias que electrificaron Teruel es hacerlo también sobre las familias que
tenían poder y que optaron al mismo más allá de la industria y la economía, me
refiero a optar a tener poder en la esfera socio política…
-En Teruel, la electricidad no
generó nuevos capitales en familias que no los tenían previamente. Fueron los
capitales existentes los que invirtieron para ser más poderosos. La familia
Torán, a modo de ejemplo y tal como nos relata Carmen Martín Gaite, en su
pequeño estudio sobre el apellido en Teruel, pone de manifiesto que ya, en el
periodo de la Guerra de la Independencia, Joaquina Herreras, apodada la Torana, casada con Dámaso Torán, pequeño ganadero de
corderos y équidos, viajaba al Bajo Aragón con sus caballerías a intercambiar
productos. En dos o tres generaciones, en sus descendientes ya había ingenieras
e ingenieros, religiosos, políticos del ámbito local y nacional y empresarios
en diversos ámbitos, entre ellos de la Electricidad con diversas empresas y
centrales.
-Los procesos de concentración de
las empresas de electricidad se dan, mayoritariamente, en el siglo XX, pero en
los años que reflejas ya habían “ciertos movimientos de ajedrez”, ¿no?
-Si. Siguiendo con la familia Torán, fueron absorbiendo los saltos existentes y
haciendo nuevos. Crearon dos empresas, Teledinámica Turolense con las centrales
de Castielfabib, y la de Teruel. La segunda, Eléctrica del Este de España con
diversas centrales, una pequeña en la Escaleruela, en
el horcajo del Mijares y el Albentosa, la de San Agustín y también absorbió una
central ya existente de empresa Electra Villafranquina
de Puertomingalvo.
-Este estudio de estudios nace de tu pasión por “la
didáctica de las ciencias”, ¿verdad? porque tú has sido, además, profesor de
ciencias.
-Estudié Biología porque mi pasión
eran los animales y más concretamente los insectos. Tuve que ir a estudiar a
León, por diversas causas, en Aragón todavía no tenemos este grado. Allí conocí
a Mariví y al terminar la carrera y el Servicio Militar obligatorio, nos
marcharnos a Venezuela a conseguir trabajo. Allí estuvimos casi cinco años
trabajando, vendiendo alfombras, en tiendas de regalos y por fin en una empresa
de conservas de derivados marinos, en la Isla de Coche, en pleno Caribe.
Cuento esto, por los sucesos
mundiales de actualidad y no quiero dejar pasar la oportunidad de decir lo que
pienso. Venezuela es un país maravilloso, al igual que sus habitantes. Son,
personas buenas, humildes, generosas, amables y hablo de su mayoría. Con toda
seguridad, la falta de inversión en EDUCACIÓN de toda la población, tal como de
manera contraria ha sucedido en Europa, haya conducido a una mayor posibilidad
de manipulación de una parte de sus habitantes, pero eso puede suceder a
cualquier pueblo, miremos a nuestro alrededor. Los venezolanos no se merecen
dictadores, ni de su país ni de otros. Difícil solución sin el largo proceso de
mejorar la formación crítica de sus habitantes.
De vuelta a España la posibilidad de
trabajar en la industria alimentaria se fue desvaneciendo poco a poco. Mariví encontró trabajo en la Escuela de Magisterio,
mientras que yo estuve dando clase en los institutos de Alcañiz, de Utrillas,
un año en la Unidad de Programas Educativos en Teruel para entrar después a dar
clase en Magisterio. Una segunda opción en la vocación no parece lo mejor, pero
rápidamente te das cuenta que procurar que los jóvenes aprendan lo que a ti te
gusta puede ser una buena manera de ayudar con un efecto multiplicador de lo
que personalmente te parece bueno. El poder ser maestro te engancha pronto.
Han sido treinta y ocho años de
trabajo buenísimos, divertidos y espero que provechosos para miles de jóvenes,
maestras y maestros.
-¿Cómo te ha ayudado tu formación de biólogo más allá de la
faceta de seguir digamos un cierto método científico en la investigación y
demás…?
-En muchas ocasiones oímos decir a
nuestro alumnado que las carreras universitarias son muy teóricas, que en los
ciclos formativos hay más aprendizaje práctico. Son dos cosas diferentes que
pretenden distintos objetivos.
En mi formación inicial en biología,
hace muchos años, 1972-77, también nos ocurría algo similar. A nosotros no nos
enseñaron cómo se construían los conocimientos científicos, ni los
procedimientos que utilizan los diversos grupos de investigación. Querían que
aprendiésemos contenidos conceptuales. Salíamos al campo a recoger plantas o a
trampear ratones o musarañas, pero teníamos que deducir que ese era un
procedimiento de investigar de los muchísimos diferentes que había; hoy en día
muchos más. No nos permitían opinar si algo era bueno para las personas, para
la sociedad, o podía ser malo en algún sentido. Algunos profesores nos hacían
salir de clase para que, una vez ellos sentados en su mesa, entráramos. Los
valores no se explicitaban.
La situación ha cambiado mucho, a
mejor, pero sin duda lo que no ha cambiado es que cada uno, una, ha de aprender
por sí mismo, por sí misma, construir su propio saber a partir de cualquiera de
sus vivencias, con esfuerzo, lo que te gusta y también lo que te gusta menos,
pero que sin duda todo te aportará capacidad para comprender el mundo, al
menos, lo que se pueda. Hay cosas que no se pueden comprender, aceptar, veamos
alrededor.
-¿Dónde se pone la primera piedra para el
proceso de electrificación de Teruel?
-En un molino antiguo de cereal, abandonado por sus dueños para esa labor y
alquilado por quince años por el señor Jaime Fernández a la familia Garzarán Torán, con una acequia, la Argentera
que nace de un azud, al lado de lo que fue el Corte Inglés en Teruel. El viejo
molino, posteriormente, una vez que dejó de producir electricidad, fue
reformado, modernizado nuevamente como molino de cereal por la familia
propietaria. Hoy en día, sin uso, con otros dueños, quiere convertirse en un
centro hostelero, desde al menos hace quince años. En su interior se encuentran
las turbinas originales; la existencia del resto de equipamiento original no se
ha podido comprobar porque de estar, sería enterrados en barro, consecuencia de
las crecidas del Turia durante años que no ha habido mantenimiento en la
edificación.
-Te costó mucho encontrar
información acerca de cómo logró ir poniendo la luz Teruel…
-Esa era la obsesión. No encontraba el lugar del primer flujo de electrones. La
mañana de un sábado, Mariano J. Esteban, que escribía una sección del Diario de
Teruel, “La Máquina del Tiempo”, me llamó por teléfono y me dio la noticia,
había encontrado que la primera central estuvo en el Molino Viejo, pero no
sabía qué molino era; le dije que era la Harinera la Milagrosa, me vestí y me
fui para allí. El señor residente, no me permitió entrar, pero ya sabíamos
dónde se había producido la primera electricidad.
Pude ver las instalaciones de la
harinera algún año después cuando fue adquirido por otro propietario después de
una larga expropiación, Manuel Bullón, que me permitió la visita. Actualmente
ha sido adquirido por otro propietario, pero las instituciones públicas parecen
no tener interés por su conservación.
-La fuerza del agua es igual a
movimiento y éste produce electricidad, pero luego está la red de tendidos que
debe salvar no pocas adversidades, ¿no?
-En aquella época era un problema
más. Los centros productores no podían estar muy alejados de los lugares de
consumo, la pérdida de electrones en el trayecto era un problema insalvable, a
mayor distancia menos electricidad llegaba. Por eso habitualmente en las
ciudades, las primeras centrales eléctricas funcionaban con vapor, moviendo las
turbinas quemando leña o carbón. Otra curiosidad es que era fundamental tener
teléfono para poder comunicarse entre la fábrica y el lugar de consumo por si
ocurría alguna avería. Se puede afirmar, en concreto en Teruel, que los
primeros teléfonos se colocaron con estas instalaciones.
-Tu trabajo, interesantísimo, del Camino natural de San Blas
al pantano. Tiene mucho peso en Los comienzos de la electrificación en Teruel,
explícanos, por favor…
-En el Camino Natural de San Blas hay varias instalaciones que podían haber
sido donde se instaló la primera central eléctrica y era necesario
investigarlo.
Estaba la “caseta del moro”,
denominación popular para una construcción realizada encima de una pequeña
peña, con piezas de cantería propias de un castillo, pero en realidad el
edificio es un cubo de unos quince metros cuadrados de planta, imposible para
haber cobijado en su interior un molino, que es lo que se nos comunicaban
verbalmente; nada hallábamos en documentación escrita. En un pleito por las
aguas de la acequia encontramos una denominación preciosa para esa
construcción, “casa del templador de aguas”, es decir era el lugar apropiado
para colocar una compuerta, una tajadera, para controlar el paso del agua o
bien impedirlo. La casa inicial, en lugar cercano a dónde está ahora, se
realizó en 1320-1324.
La otra construcción que sí había
sido productora de electricidad en estos enclaves, es la que está en la antigua
piscifactoría, que inicialmente fue una central eléctrica de la familia de
Gregorio Garzarán Josa, dueños de la Harinera del Turia, que estaba construida
al lado de la estación de ferrocarril.
Esta central de comienzos del siglo
XX, tiene un azud que retira el agua del cauce del río mediante un pequeño
túnel; es una presa grande y bonita, de aspecto romana, pero construida y
diseñada en 1905 por el mismo ingeniero que estaba realizando la línea de
ferrocarril de Ojos Negros a Sagunto, Luis Cendoya. Esta central no podía ser
la primera, aunque si tuvo muchos años de
actividad.
-¿Qué paralelismos recorre ese camino de San Blas al pantano
con los ya casi remotos tiempos en los que empezó la electrificación de Teruel?
-En realidad, la importancia del
camino de San Blas se remonta a mucho antes del dominio de la electricidad por
las personas. El profesor Antonio Gargallo en su tesis doctoral hace pública
una carta enviada por los ciudadanos de Teruel al rey Jaime II, en 1319 en la
que solicitan mover unos metros el Azud de San Blas para elevar unos metros la
acequia de la Gola, luego denominada acequia del Cubo. El rey no da permiso con
la justificación de que había sequía en Valencia y requiere toda el agua para
aquellos regadíos. En el año 1324, ya se ha construido el nuevo azud, que
moverá de sitio dos veces más a lo largo de la historia. Ese azud, utilizado
para suministrar agua del río en la margen izquierda y derecha durante siglos,
es parte de la historia de Teruel, en parte de la generación de electricidad.
-¿Cuáles fueron las mayores dificultades con las que se
toparon a la hora de electrificar Teruel?
-En toda la provincia de Teruel, en la capital un poco antes, pero se puede
decir que de forma generalizada el comienzo de siglo fue una explosión, en
todas las cuencas de los ríos, de proliferación de pequeñas centrales. Lo que
aparece en el libro es solamente aquella información que se recogía en el
Boletín Oficial de la Provincia. Hay que tener en cuenta que eran actuaciones,
en la casi totalidad de los casos, sobre molinos ya existentes de propiedad
privada. Poco a poco, las administraciones públicas, viendo el aumento de
instalaciones eléctricas, tuvieron que insistir en la obligación de solicitar
los permisos de cambios de actividad y que se ajustaran a las normas legales
que se iban implementando forzadas por el aumento de centrales En el BOP,
quedan reflejados los sucesivos requerimientos para que los propietarios
solicitaran los permisos.
En aquellos momentos era obligatorio
hacer pública la intención de instalación. Si otro proyecto alternativo
presentado en el tiempo de exposición pública, era considerado mejor para el
“bien general”, las autoridades podían concederle el permiso.
-¿La curiosidad es la fuente o el motor de inspiración para
que tomases el camino de estos dos estudios?
-El procedimiento más habitual para iniciar una investigación es el hacerse
preguntas e intentar responderlas y ese fue también en este caso.
La provincia de Teruel no aparecía
en los libros generales sobre los comienzos de la electricidad en España y no
había razón, porque había sido incluso bastante más temprana que en otras. La
explicación era que las empresas de mayor tamaño de Teruel, por ejemplo, las de
la Familia Torán, estaban domiciliadas en Madrid, por lo que la producción de
electricidad se sumaba allí o en otras provincias si era el caso. En las
estadísticas oficiales, sin embargo, si aparecía la fábrica del Carburo de
Teruel capital, que, en realidad, hasta su expropiación temporal durante la
Guerra Civil, nunca salió electricidad de sus instalaciones, ya que era
utilizada para su propia actividad.
-¿Qué has aprendido de la aventura de la electrificación de
Teruel?
-La importancia del trabajo y de la insistencia para el aprendizaje. Es
sorprendente cuando una persona te dice, especialmente estudiantes, que no
puede comprender algo y que nunca lo va a comprender. La mayoría de las
personas disponemos de unas capacidades similares, tal vez unas más
desarrolladas con el trabajo que otras, pero casi todo es subsanable con
dedicación y tiempo.
Y por otra parte la necesidad de
hacerse preguntas, hay miles alrededor de cada persona, en su entorno,
preguntas de cualquier ámbito del conocimiento.
-Porque de los paseos aprendes como biólogo y como “enfermo de la curiosidad”
que eres, ¿es así?, pero coméntanos….
-Nací en un barrio rural de
Zaragoza, en Monzalbarba. Recuerdo mis primeros
paseos con la bicicleta en las vacaciones de verano; eso quiere decir que no
era muy pequeño porque me dejaban ir solo. Me iba a las cercanías del río Ebro,
a algunos de los balsones que quedaban después de las crecidas del río. En
ellos había una gran cantidad de animales que no había visto nunca, en concreto
el hidrófilo, un escarabajo grande de cuatro o cinco centímetros, del que, por
supuesto, no conocía su nombre. Veía como subían a la superficie y sacaban una
especie de antena; al rato volvían a sumergirse. Me preguntaba qué hacían, para
qué. Capturé un ejemplar con la ayuda de una red que me había hecho mi madre y
lo llevé para casa. En una vieja jardinera, había puesto unos cristales con
masilla, de la de antes, y los ajusté para que no se escapara el agua. Allí
coloqué el escarabajo y pude comprobar como la parte inferior de su abdomen se
ponía brillante, poco a poco, cuando sacaba su “antena”; sólo podía ser aire,
¡el escarabajo formaba una burbuja para poder respirar dentro del agua! La
alegría fue inmensa, sin libros, sin ayuda, había encontrado respuesta a una
pregunta. En el mismo lugar encontré otras respuestas a qué eran las ootecas del mismo escarabajo, o a la formidable vida de las
larvas de las grandes libélulas.
Hoy en día las preguntas pueden ser
contestadas, tal vez, algunas con menos esfuerzo, pero hay otras que requieren trabajo
y tiempo y con ellas es con las que se aprende más, son las más fructíferas.
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Cazarabet
Mas de las Matas
(Teruel)