Cazarabet conversa con... Pepe Sedano Moreno, autor de “Estuvieron en Mauthausen,
Dachau y otros campos. Berja: Exilio, resistencia y deportación (1936-1945)”
(Círculo Rojo)
Pepe Sedano Moreno
escribe sobre los virgitanos que vivieron el exilio, la resistencia y la
deportación entre el 36 y el 45.
El libro,
minucioso y muy trabajado, editado por Círculo Rojo está prologado por José
Leonardo Ruiz Sánchez, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad
de Sevilla.
En el libro se
indaga y se trata, de pasada---porque se centra más en el exilio, resistencia y
represión--, la guerra de España, y después indaga y se mete de lleno a investigar la suerte que corrieron los
republicanos virgitanos que tuvieron que cruzar la frontera francesa
para, primero, la salvarla vida, la
suya y la de sus familiares que, muchas veces, no siempre, los podían
acompañar….
En este libro
Pepe Sedano escribe sobre los que: “dejaron una guerra,
la de España, y sin buscarla se encontraron con otra más grande. Una guerra
mundial, la segunda. Alojados en campos de refugiados – en realidad campos
de concentración galos-, verían cómo los acontecimientos se precipitaron
con el comienzo de esa II Guerra Mundial y sus vidas iban a cambiar más de
lo que hubieran imaginado”. En esta segunda contienda mundial todo se
volvió, como en cualquier contienda a “ser un desastre humano sin precedentes.
Barajado cifras que causan tanto horror que casi no son creíbles y, aun así,
tampoco nos las podemos creer porque el número cierto no se sabrá jamás: es
imposible cuantificar los muertos y desaparecidos en tantos escenarios
y en tantos continentes (...) Unos pocos miles de ellos eran españoles y
quedaron sus cenizas esparcidas por los campos centroeuropeos y del norte
de África. Otros tuvieron la fortuna de sobrevivir a esa enormidad de
crueldad, de brutalidad, de monstruosidad que se generó dentro y fuera
de los campos de concentración nazis durante este período de estremecimiento
vital. De entre esos miles de españoles que sufrieron la deportación
–España era neutral en esa guerra-, unos cuantos eran de Berja”.
En este libro nos encontraremos con esta historia, “la de los virgitanos,
de los que murieron y de los que pudieron contarlo aunque ya no estén más
allá de la guerra de España(...)es la historia de esos virgitanos, de los
que murieron y de los que pudieron contarlo aunque ya no estén entre nosotros.
Los archivos, tanto españoles como franceses, alemanes, ingleses, austríacos
nos han dado la información para poder seguirles los pasos; a unos de ida, a
otros de ida y vuelta”.
Como explica el propio autor: “ha sido un proyecto ambicioso que le ha
llevado dos años y medio de investigación por decenas de archivos. En la
mayoría ha servido para obtener una información preciosísima –en la
mayor parte-, otros, lamentablemente, no ha sido posible. A veces porque
los propios prisioneros cambiaban sus nombres por otros ficticios para
que las autoridades españolas no dieran con ellos”. Además, añade: “sobre
Berja El libro está dividido en tres partes como indica el subtítulo del
mismo y es monográfico sobre las personas de Berja que se vieron envueltas
en esa vorágine de guerras: la de su país y la mundial. Por un lado el exilio. Francia fue quien –en principio- los acogió.
Pero fueron muchos los que solicitaron, tanto en la costa mediterránea a
través de Marsella o Port Vendrés, como en la
atlántica, a través de Burdeos, de marchar al exilio del norte de África, sobre todo a Argelia
y a Marruecos y algunos de estos, estando en ese país, tomaron otro barco y
se fueron a América, sobre todo a México y a Venezuela. Una familia virgitana
de los emigrados a México había enviado a sus tres hijos a la URSS y solicitaba
a las autoridades mexicanas que hicieran lo posible para que retornaran...”.
Pero hubo otras
maneras de afrontar la derrota que implicaba huir de la España franquista:
“Hubo otros, los que se enrolaron en la CTE (Compañías de Trabajadores
Extranjeros), fueron hechos prisioneros en el mismo momento de atravesar
el bosque de Las Ardenas los acorazados alemanes y después de pasar por
los Stalags llegaron a diferentes campos de concentración.
Los de Berja fueron al de Mauthausen o a alguno de sus kommandos
y al de Dachau, en Europa. En Argelia lo hicieron a los de Colomb Béchar y en Marruecos en el de Im-Fout.
También los hubo en México y en Venezuela”.
Los hubo que
pudieron o eligieron luchar, quizás porque no los apresaron: “y lucharon contra
el nazismo ,enrolándose en la Resistencia francesa, en unidades militares como alguna unidad
francesa ---como los Regimientos de Marcha o en la Legión Extranjera---,
incluso un virgitano perteneció a la famosa 9ª Compañía, --La Nueve---,
la que liberó Paris aunque él ese día no desfilara por el Arco del Triunfo
camino de los Campos Elíseos (.....) y otros fueron a parar a los campos de
concentración y muchos de ellos allí quedaron para siempre. De los
vecinos de Berja hubo cinco destinados a estos campos cinco, y uno de Benínar (he incluido también a los vecinos de Benínar porque prefirieron pertenecer a Berja
cuando su pueblo iba a quedar sumergido por el embalse de su mismo nombre),
pero otros tres virgitanos, además de los anteriores, sí volvieron
... dos lo hicieron desde el campo de
Mauthausen (en Austria) y otro lo hizo desde el de Dachau (Alemania)”.
En este libro, en
resumen, tal como declaraba en medios Pepe Sedano, “Esta es, hasta donde hemos
podido indagar, la historia de cada uno de ellos. De unos existe más información
que de otros. Todas están en este libro, Estuvieron en Mauthausen, Dachau y
otros campos...”.
En el libro
encontraremos: “más de 400 páginas y alrededor de 350 personas con nombres
y apellidos, decenas de archivos consultados y fondos documentales
de terceros además del autor, así como cientos de documentos en los que
aparecen sus nombres recibidos de los archivos, sobre todo franceses y
alemanes…”,
Y en las razones
y el por qué está el motivo por el que quizás lo ha leído “hacen que este libro
tenga que ser leído sobre todo por los alumnos que cursan estudios en los
IES de Berja, aunque es extrapolable a cualquier otro IES, en la época en
que se desarrolla: 1936-1945. Tampoco les vendría mal al profesorado de
Historia que le echara un vistazo antes de explicar este tema a sus alumnos”.
Declaraciones
tomadas de pressreader.
El
autor, Pepe Sedano:
Pepe Sedano
Moreno (Berja, 1954). Ha realizado su vida laboral como funcionario del
Ayuntamiento de Berja (Almería), aunque por sus estudios debería de haber
ejercido como maestro de escuela pero una decisión
personal le llevó en otra dirección.
Es miembro
fundador –junto con otros-, del Centro Virgitano de Estudios Históricos del
Ayuntamiento de Berja (CVEH), así como miembro de pleno derecho del
Departamento de Historia Contemporánea del Instituto de Estudios Almerienses
(IEA) de la Diputación de Almería. Ha sido uno de los historiadores pioneros
del fenómeno “deportación” en España cuando no existía apenas documentación
sobre este tema, así como escasísima bibliografía sobre el particular. Fruto de
esas investigaciones es solicitado para dar conferencias en instituciones y
presentaciones de sus publicaciones sobre la deportación española a campos de
concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y a diversos IES, tanto
de la provincia de Almería como a la de Jaén y a la de Valencia, así como a
otras instituciones de Almería, Málaga, Guadalajara, Zaragoza, Huesca,
Valencia, Jaén, Teruel, Pontevedra, Madrid, Barcelona, Cádiz, Córdoba…
Es autor de
varias publicaciones en revistas provinciales como Revista Velezana, Farua, Abuxarra, Memoria o Sentimento, Cuatrovientos.
Es, igualmente, autor de varias publicaciones relacionadas con el tema de la
deportación a campos nazis unas, y otras con la comarca a la que pertenece: La
Alpujarra.
LIBROS:
El Infierno y sus puertas: Mauthausen,
Treblinka, Sachsenhausen, Ravensbrück… (Mis conversaciones con el deportado
Amadeo Sinca y con Dante Alighieri). Almería: Editorial Círculo Rojo.
2017.
Sin misericordia con José Serrano. Sangre
en Oradour-sur-Glane, dolor en Purchena. Almería: Editorial Círculo Rojo.
2019.
José Barón, “Muerto por Francia”. En Gérgal (Almería) vio la luz. Melilla forjó al héroe. Almería: Editorial Círculo Rojo.
2020.
Imagínate La Alpujarra. Otro mundo.
Mil y una historias alpujarreñas. Almería: Editorial Círculo Rojo, SL. 2021.
Bajo la sombra de cuatro banderas. Francisco
Más Pérez, un virgitano en la tormenta. Almería: Editorial Círculo Rojo,
SL. 2021.
Deportado a Dachau…y sobrevivió. Almería: Editorial Círculo Rojo, SL.
2021.
Boceto en gris sobre fondo azul.
Emilio Cañadas Rendón, de Roquetas. Muerto en Mauthausen con 21 años. Almería: Editorial Círculo Rojo, SL.
2022.
De la Axarquía a Mauthausen. El largo viaje de Juan Gutiérrez
Perea (1906-1941). Almería: Editorial Círculo Rojo, SL. 2022.
“Haciendo la luna” en la 96ª Brigada
Mixta. “Largas cambiadas” y “A porta gayola” de Manuel Campos Padilla
(1910-1978).
Almería: Editorial Círculo Rojo, SL. 2023.
Adra, 1938. La Azucarera y un
telegrama. Correspondencia republicana en torno a un millón de pesetas. Almería: Editorial Círculo Rojo, SL.
2023.
Rotspanienkämpfer.
Los combatientes de la España roja. Vivir, sufrir y morir… en un campo de
concentración nazi.
Almería. Editorial Círculo Rojo, SL. 2024.
El Santo Oficio y sus mil “demonios”.
Aproximación histórica a su sombra en La Alpujarra. Almería: Editorial Círculo Rojo, SL.
2024.
Estuvieron en Mauthausen, Dachau y
otros campos. Berja: exilio, resistencia y deportación (1936-1945). Almería: Editorial Círculo rojo, SL.
2025.
La sinopsis de
este libro:
La Segunda Guerra
Mundial fue un desastre humano sin precedentes hasta ese momento. Se han
barajado cifras que causan tanto horror que casi no son creíbles y, aun así,
tampoco nos las podemos creer porque el número cierto no se sabrá jamás puesto
que es imposible cuantificar los muertos y desaparecidos en tantos escenarios
como tuvo ese conflicto y en tantos continentes.
Unos pocos miles
de ellos eran españoles y quedaron sus cenizas esparcidas por los campos de
Centroeuropa y del norte de África. Otros tuvieron la fortuna de sobrevivir a
esa enormidad de crueldad, de brutalidad, de monstruosidad que se generó dentro
y fuera de los campos de concentración nazis durante este período de
estremecimiento vital (1939-1945).
De entre esos
miles de españoles que sufrieron la deportación –España, recordemos, era
neutral en esa guerra-, unos cuantos eran de Berja; algunos lucharon en la
Resistencia Francesa, otros se enrolaron en unidades militares, tanto en
Francia como en Argelia, y otros murieron en los infames campos de
concentración nazis y quedaron allí; unos pocos tuvieron la suerte de
sobrevivir para poder contarnos lo que vivieron y padecieron en sus carnes a
pesar de que haya personas que aseveren que esos campos de los que se habla no
existieron jamás.
Esta es la
historia de esos virgitanos, de los que murieron y de los que pudieron
contarlo, aunque ya no estén entre nosotros. Los archivos, tanto españoles como
franceses y alemanes, nos han dado la información necesaria para poder
seguirles los pasos; a unos de ida, a otros de ida y vuelta.
“Extenso como
sus anteriores obras, en esta ocasión aparte de ampliar y completar sus
investigaciones, ordenando la información de manera que permite al lector hacer
un seguimiento mucho más fácil, metódico y ágil de esta realidad que estudia.
El autor es sin duda el mejor experto en estas cuestiones, al menos para el
ámbito geográfico en el que se mueve y es de su interés historiográfico” (José Leonardo
Ruíz Sánchez, autor del prólogo).
“Max
Aub pidió siempre a la literatura del exilio:
dejar rastro, no para el elogio, sino para impedir el olvido. (…) Pepe
Sedano
recoge la
petición
de Max Aub, trabajando como un artesano —seguir el hilo, dudar de lo
aparente, encontrar en los documentos y las voces familiares la clave que une
lo local y lo universal—. Las voces familiares a veces no
son nítidas pero si son reconocibles, son las voces en
las que nos reencontramos”. (Daniel
Campos López, autor de la Introducción).
“Como Pepe
Sedano, crean y creen en la democracia, creen en la libertad, en el poder del
ejemplo, y en la magnanimidad. Sedano con la investigación y Max Aub con la
verdad, se encontrarán presentes en los estantes de las buenas bibliotecas, que
será como la eternidad por su mágico trabajo”. (Jaume Talens,
autor del Epílogo).
El
autor ya ha estado con nosotros en dos “Cazarabet conversa con…”:
https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/infiernopuertas.htm
https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas2/delaaxarquia.htm
Cazarabet conversa con Pepe
Sedano Moreno:
-Pepe, ¿qué te ha llevado o te lleva con cierta asiduidad a
escribir, previa investigación, sobre los exiliados de Berja y alrededores en
los campos nazis, sobre todo Mauthausen, Dachau…?
-Cuando empecé a investigar, a
principios de los años 80, yo tenía claro lo que quería saber. Simplemente qué
había sido de los almerienses pero, sobre todo de los
alpujarreños en general (tanto de los de la provincia de Granada como de los de
la almeriense) y de la gente de Berja en particular. Mauthausen porque era
donde había ido a parar la mayor parte de los españoles, luego tenía más posibilidades
de encontrármelos en dicho campo. Por otro lado, es sobre este campo donde más
bibliografía había, luego también existían mayores posibilidades de encontrarme
a alguno de ellos en cualquier relación, bien de muertos como de
supervivientes. Dachau tiene una explicación lógica: un virgitano (gentilicio
de los que hemos nacido en Berja) había estado en ese campo, había sobrevivido
y aún estaba vivo cuando yo empecé a investigar. Investigando para este libro
he descubierto que, además, uno de los que en principio fue deportado a
Mauthausen, acabó siendo remitido al campo de Dachau donde consiguió,
igualmente, sobrevivir.
-Pepe, amigo, ¿cómo presentarías
este libro, Estuvieron en Mauthausen, Dachau y otros campos?
-Lo presentaría –aunque esté mal que
lo diga yo-, como un gran trabajo de investigación puesto que se han tocado
cerca de 50 archivos o instituciones para la obtención de información tendente
a poner en valor el texto que se estaba redactando con documentos que
refrendaran lo que se escribía. Y ya no solamente un gran trabajo de
investigación que ha tardado cerca de cuatro años en poner el punto y final
definitivo (se ha hecho hasta en cinco ocasiones, puesto que se ponía pero, al poco tiempo llegaba más información que había
que introducir en ese futuro libro), también lo es didáctico y pedagógico
–dicho por un profesor de Historia que, además, es el autor de la Introducción
al mismo-.
-¿Qué periplo los suele
llevar allí?; ¿qué trayecto? Lo primero, sería descubrir desde qué lugares
fueron saliendo hacia el exilio…
-El periplo no es difícil de imaginar:
la guerra de España (1936-1939). Si no hubiese sido por esta guerra y su
inclusión en una Unidad del Ejército de la República, esta gente no hubiera
pasado una frontera huyendo de las consecuencias que podía tener en quedarse en
su propio país siendo desafecto al régimen. Lo hicieron quienes, además, habían
perdido la gran batalla, la del Ebro, la que supuso que las tropas del ejército
sublevado llegasen al Mediterráneo, a la altura de Vinaroz (en Castellón) y, de
esta manera, Cataluña quedó embolsada –como meses antes lo había sido la
localidad oscense de Bielsa-. La salida, tanto para unos como para otros, la
única salida era a través de los Pirineos, o sea, Francia.
Pero antes lo habían hecho los
republicanos asturianos, los cántabros, los vascos. Conforme fueron siendo
invadidas estas comunidades, quienes no quisieron quedarse en su tierra
huyeron, igualmente, a Francia por Irún, por Behovia, más tarde lo harían por
Roncesvalles, por Canfranc o por Bielsa como hemos dicho. Ahora era el turno de
Cataluña.
Cualquier paso era bueno para poner a
salvo su integridad, bien por carretera, bien por ferrocarril –si es que lo
había-, por veredas, en barco –los menos-, a través de las cumbres nevadas del
Pirineo…No solo salieron los catalanes. Salieron todos los republicanos, bien
los que eran soldados en las diferentes Unidades que allí convergieron de
cualquier parte de España, bien los republicanos que habían marchado de sus
respectivas regiones a buscarse la vida en Cataluña a principios de los años
30, sobre todo andaluces y extremeños.
-¿Cómo llegaron y en qué
condiciones a los campos franceses?
-Por mucho que queramos imaginarlo
siempre nos quedaremos cortos. Unas veces bajo las bombas de la aviación
facciosa, otras bajo los obuses de la artillería franquista, huyendo, con frío,
mucho frío –no olvidemos que estamos en el invierno de 1938/1939-, unos
cansados, otros ateridos del frío, ancianos, niños pequeños, otros con
minusvalías acusadas, soldados heridos ayudados por compañeros, coches que
intentan abrirse paso entre la barahúnda que discurre intentando, de alguna
manera, poner su vida a salvo de lo que les viene encima.
Cuando las autoridades francesas
accedieron a abrir la frontera a estas miles de personas que comenzaron ese
éxodo hacia alguna parte –en principio al personal civil únicamente, a los
pocos días también para los militares-, por todos los pasos fronterizos con
Francia, este país fue levantando rudimentarios campos de refugiados –de
concentración le han llamado algunos autores-, para, de alguna manera, tener
concentrados a esos cientos de miles de criaturas que buscaban un lugar donde
cobijarse, tanto del frío como de las tropas de Franco que no dejaban de
hostigarles de una manera u otra. Los campos, como podemos imaginarnos, no
cumplían con los mínimos requisitos básicos para albergar a personas. Poco a
poco se fueron mejorando pero… imagínense miles de
personas abandonadas a su suerte en una playa como la de Argelés-sur-Mer,
donde el viento sopla como la Tramontana catalana, rodeados de alambradas por
tres puntos y el cuarto es el mar y éste sirve de cuarto de baño, de aseo
personal… de todo y ni un lugar techado para evitar las inclemencias del
tiempo.
-La Francia republicana se saltó
muchísimos valores con los exiliados españoles porque los campos eran
deplorables. Haznos una reflexión, por favor…
-Francia, desde el primer momento, fue
reacia a coger a los que querían salir de España. Pero el elevado número de
personas que querían marchar al exilio galo –que era el que tenían más cerca-,
les obligó, de alguna manera, a abrir los pasos fronterizos y a acogerlos. Pero
para el gobierno galo esto suponía un gasto diario que salía de las arcas del
gobierno a diario para dar de comer a toda esa gente. Gasto que, día a día, fue
incrementándose de tal manera que casi se les va de las manos. Cada día entraba
más gente, cada día se abrían nuevos campos porque el gobierno francés no
quería que todas esas personas se dispersaran por todo su territorio sin estar
controlados, más si cabe teniendo en cuenta que para un gran número de
población gala las personas que estaban entrando en su país eran indésirables, o
lo que es lo mismo: indeseables, era lo peor de España lo que les estaba
entrando. No los querían en su territorio. Al poco se darían cuenta que esas manos
les eran imprescindibles para sus pretensiones y de “indeseables” pasaron a ser
“necesarios”.
-Tus investigaciones, ¿a qué
campos te han ido llevando en territorio francés?
-Especialmente a aquellos campos donde
me he encontrado a mis paisanos. Sobre todo al campo
de Mauthausen porque la mayoría de ellos o pasaron por allí o entraron y no
salieron… “solo por la chimenea” –como les decía Fran Ziereis, el comandante
del campo, cuando recibía a los diferentes convoyes que fueron llegando a su
campo. También al de Dachau donde fueron a parar dos virgitanos. Pero no
podemos olvidar que para llegar a esos campos primero pasaron por los
franceses. Entre los más transitados por aquellos que yo he estudiado más
destacan los de Septfonds, Argelés-sur-Mer, Gurs, Vernet d’Ariege y Noè.
-¿Y de allí se les
derivaba a “los terribles y temibles stalags” o ya
directamente a campos como el de Mauthausen, Dachau u otros…?
-El 98% de los deportados a campos de concentración nazis
pasaron primero por los diferentes Frontstalag, formado por Frontstammlager
für Kriegsgefangenen
(Campo en el frente para prisioneros de guerra). o sea, próximos al lugar donde
son hechos prisioneros, siempre en localidades francesas puesto que son
detenidos una vez que Alemania invade Francia y estos miles de personas estaban
trabajando –como voluntarios-, en las diferentes Compañías de Trabajadores
Extranjeros (CTE) que se habían formado en los distintos campos de refugiados
que se habían erigido en todo el sur galo, eran civiles, sus armas eran
solamente picos y palas. Estos son los que van a ir a los Frontstalags primero para pasar,
al poco tiempo a un Stalag (Esta palabra está formada
por dos palabras en alemán: Stammlager, formado por Stammlager für Kriegsgefangenen Mannschaften und Unteroffiziere (Campo de
prisioneros de guerra para soldados de tropa y suboficiales).
Los que sí van a ir directamente a los
campos, como el de Mauthausen, son, por ejemplo, aquellos soldados
(republicanos españoles que se habían alistado, bien en el ejército galo, bien
en CTE pero militarizadas, que todos sus componentes
eran militares y llevaban uniforme del ejército francés) que habían sido hechos
prisioneros en las playas de Dunkerque. Los primeros españoles registrados en
Mauthausen aparecen con los números de matrícula muy bajos, alrededor del
número 3.000. Ellos, entre otros, fueron los encargados de terminar las obras
del campo de Mauthausen que estaba inconcluso cuando ellos traspasaron sus
puertas.
-Si había, “estancia y parada de
un stalag”, ¿cómo era el paso por un “stalag”?
-Sí, si había “estancia y parada en un
stalag”. Antes que nada y como hemos visto en
la pregunta anterior, un Stalag
era un “campo de prisioneros de guerra para suboficiales y soldados rasos”.
Prisioneros de guerra para todos los países, excepto para los españoles porque
en el gobierno de Franco alguien dijo que “fuera de España no hay españoles”.
Eso significó que a los republicanos españoles hechos prisioneros en Francia no
se les aplicara la Convención de Ginebra que SÍ reconocía a los prisioneros de
guerra como tales.
Alemania estaba dividida en Distritos
Militares (Wehrkreis),
que se anotaban con número romanos: I, II, III… etc. En cada uno de estos
Distritos, conforme se fueron erigiendo Stalags, se les fue anotando con las palabras del alfabeto
en mayúsculas. Si en un Distrito se levantaron cuatro Stalags, estos serían designados, por ejemplo en
el III, como: III-A, III-B, III-C y III-D, y así con todos y cada uno de ellos.
Si no recuerdo mal fueron hasta XXI los Distritos erigidos, tanto en territorio
teutón como en aquellos otros que fueron ocupados por ellos.
Para un prisionero de guerra la
estancia en los Stalags
fue rutinaria. Cada uno tenía asignados sus labores diarias y, para la mayoría,
el paso por el Stalag
significó ver la posibilidad de escapar y continuar la guerra (hay más de una
película en la que se puede ver esto, La
gran evasión, por ejemplo). Para otros que no querían complicarse la vida,
su misión solamente era esperar a la liberación algún día más o menos cercano.
El paso de los republicanos españoles
por los Stalags
fue –en la mayoría de los casos- de poco tiempo (hubo sus excepciones que
estuvieron bastante tiempo); en otras ocasiones más de un español pasó por más
de un Stalag
–y hasta tres o cuatro-, hasta que llegó a Mauthausen. Este campo fue, para la
mayoría, el destino final tras sus pasos por los diferentes Stalags por donde pasaron. Otros
fueron a Dachau, a Buchenwald, a Sachsenhausen, a Neuengamme o a cualquiera de sus kommandos exteriores.
-Está y hay el trabajo
de investigación, pero es que la presentación del libro y demás es excelente,
¿no?
-Bueno, no soy yo el que lo dice –que
también-, es todo aquel que desde mi primer libro (y con éste ya son 13 los
publicados) hasta éste, siempre lo ha dicho. Yo antes de publicar ninguno
siempre tuve claro que si yo algún día publicaba tenía que ser con unas
características determinadas: pastas duras con solapas. El papel me daba igual,
de hecho los dos primeros libros sus páginas no es en
papel blanco como el resto. Pero en las pastas duras quería que apareciese lo
mismo que aparece en las solapas. Yo tengo una biblioteca que pasa de los 2.000
ejemplares. Muchos de ellos son de pasta dura pero, en
esas pastas no aparece lo que sí aparece en las solapas. El diseño de la
cubierta siempre he querido que aparezca igual que en las solapas. En los
volúmenes de mi biblioteca las pastas duras son monocolor, únicamente con el
título del libro, simplemente así. Muy diferente a lo que sí aparecen en las
solapas.
Por eso motivo tuve claro, desde el
principio, que todos mis libros iban a ser iguales, como si de una colección se
tratara (y no es que se trate, es que de hecho lo es
aunque vayan sin numerar). Todo el que la tiene, o simplemente tiene algún
ejemplar de los 13 publicados me ha felicitado por lo bueno de su edición. En
ese sentido se debe de atribuir a la editorial Círculo Rojo que es la que me ha
editado todos y cada uno de esos ejemplares a los que nos estamos refiriendo.
-Aunque para eso ayude y mucho
la edición y la colaboración con ellos, ¿no?
-Desde luego. La Editorial desde el
primer momento se pone a tu disposición para resolverte todas las dudas que tengas
o se puedan ir presentando a lo largo del proceso de confección de cada libro.
Desde la maquetación hasta el envío de las galeradas para que tú corrijas (en
mi caso soy yo quien me corrijo pero también te pueden
ofrecer ese servicio) vas viendo cómo el libro va tomando forma. Hasta que tú
no das el O.K., la editorial no envía el producto final a imprenta para su
impresión. Tanto del texto como de la cubierta, sobrecubierta y solapas a las
que, igualmente, tienes que dar el O.K. Superados estos procesos, desde que se
envía a imprenta hasta la recepción en tu casa de los libros suele tardar
aproximadamente un mes.
-En tu investigación: ¿te
planteas un guion de preguntas a ir contestando y así ir realizando, de esta
manera, el libro?
-Francamente he de decir que no.
Cuando me planteo escribir un nuevo libro, dependiendo del tema y de la
documentación que tenga para avalar el texto, lo único que pienso es seguir
temporalmente la documentación. Como casi siempre hay una persona que es la
protagonista del libro, hay que investigar en el Registro Civil correspondiente
para ver su procedencia.
Después, hasta que llega a una unidad
militar (si es que hizo la guerra), voy desarrollando su juventud con arreglo a
lo que pasaba en España en su tiempo paralelamente a su vida. Toco a la puerta
de los Archivos Militares de España para ver su paso –en el caso que ya
hubieran hecho el Servicio Militar- por el ejército. Si cuando estalla la
sublevación militar en España aún no habían hecho este Servicio, entonces se
alistan voluntariamente como milicianos o son llamados a filas para formar
parte de las llamadas “quinta del biberón” o “quinta del saco”, si los han
llamado siendo reservistas.
Son los documentos los que me van
llevando, desde principio a fin, a lo largo del libro siguiendo las vicisitudes
del investigado o investigados como es el caso de este último libro. Ha sido un
abanico muy amplio donde hemos tenido que investigar y por eso la redacción del
mismo se ha llevado casi cuatro años (no seguidos –por medio de esta
investigación se han cruzado varios libros que se han publicado con
anterioridad a éste-, pero no he dejado de lado éste, claro).
-¿Cómo es seguir la pista
de los virgitanos tanto en Mauthausen como en Dachau?
-Hay que tocar en muchas puertas para
seguirle la pista y tener un trabajo donde no quede ningún cabo –aunque a veces
quedan, no por culpa de uno, sino porque alguna de las puertas a las que se ha
tocado no se han abierto o nos han dicho que vayamos al Archivo in situ y allí
se investigue directamente lo que para mí era imposible.
Empezando por los Registros Civiles de
la localidad del personaje a estudiar. Por los Archivos Generales Militares y
otras Instituciones de España, por los Archivos Departamentales del sur de
Francia, del Archivo Militar de Paris, el de Caen (en Normandía), como los de
Ultramar, o los de la Legión, en Francia. Igualmente
en Alemania, sobre todo en los archivos de Arolsen
(el International Tracing Service, o simplemente ITS,
organismo dependiente de la Cruz Roja Internacional) donde está centralizado
toda la información sobre la deportación a campos de concentración nazis
durante la Segunda Guerra Mundial.
Si el personaje ha pasado por otros
países pues… obviamente intentar recabar información de él en ese o esos países
por donde pasó. Con toda la información recibida se tiene ya una visión general
de por dónde fue pasando, qué fue haciendo o qué fue de él, en definitiva,
intentar reunir –como si de un puzzle se tratase-, en
documentos su vida y contarla.
-Pero los exiliados no siempre
pasaban del exilio a los campos franceses y a los campos de concentración en
Alemania, Austria u otros lugares…lo que quiero decir es que algunos formaron
parte de la resistencia francesa o se enrolaron en el ejército francés u otros
para luchar contra el nazismo, el fascismo…
-Sí. Estando en los campos de
concentración franceses, algunos de los republicanos que estaban en ellos se
fugaron y se “echaron al monte”, fueron en busca del maquisard, el maquis como decían los guerrilleros españoles. Se formaron
infinidad de grupos que quisieron combatir con las armas al invasor germano.
Todos ellos formaron lo que ha venido en llamarse la “Resistencia francesa”.
Incluso hubo una Agrupación de Guerrilleros Españoles que se encargaron, entre
otras cosas, de tener personas que iban, incluso dentro del territorio ocupado
por el ejército alemán, a enseñar prácticas de guerrillas a diferentes grupos
que se iban formando en los diferentes Departamentos de varias regiones
francesas.
Uno de ellos, José Barón Carreño, de
Gérgal (Almería), llegó a ser jefe de todos los grupos de la Resistencia en el
norte de Francia y fueron los que prepararon la guerrilla urbana que comenzó el
19 de agosto de 1944 por las calles de París para la liberación de la capital
del país para que pocos días después desfilaran, entre otros, por la Avenida de
los Campos Elíseos, los componentes de la Novena Compañía (“La Nueve”) del
Tercer Batallón (“el de los españoles”), del Primer Regimiento de Marcha del Tchad que formaba parte de la 2ª División Blindada del
General Leclerc.
Otros, por el contrario
se enrolaron voluntarios en Regimientos de Marcha de Voluntarios Extranjeros,
como el que hemos visto anteriormente (en mi libro hago alusión a dos
virgitanos. Uno de ellos estuvo en La Nueve aunque no
desfiló airoso por el Arco del Triunfo aquel día en París. El otro también
perteneció al Tercer Batallón (“el de los españoles”), pero en vez de en la
novena, él estuvo en la undécima.
Todos ellos, desde luego, se enrolaron
en unas unidades o en otras pero estando ya en un
campo de concentración francés. Hay excepciones, como fue el caso de un paisano
mío que se escapó de un Campo de Trabajo franquista, próximo a la frontera
francesa, y huyó a Francia. La Gendarmería lo descubrió, tanto a él como a un
compañero suyo que también había huido con él, y les dio dos posibilidades:
volver a España o alistarse en la Legión Extranjera. La opción era muy fácil.
Mi paisano fue a parar a Sidi-Bel-Abbés, en Argelia,
donde tenía su sede la Legión Extranjera Francesa.
-En una investigación como esta
que has llevado a cabo en este libro, ¿qué es lo que representa más trabajo a
la hora de hacer el seguimiento de todos estos exiliados y represaliados; qué
es lo que te ha costado más a la hora de escribir?
-A la hora de escribir no cuesta
trabajo –al menos a mí- porque las fechas de los documentos son los que me van
llevando y desarrollando el tema que me ocupa en ese momento. Lo que cuesta
trabajo, tiempo y dinero es conseguir documentos de otros países. Unos te los
envían –si es que hay algo relacionado con la persona o personas que estás
investigando-, indicando la cantidad de dinero que tienes que transferir por la
copia y envío de la documentación encontrada. El importe varía según la
cantidad de documentos. Otros te invitan a que vayas in situ e investigues tú
en la misma sede del Archivo.
Últimamente, de unos años atrás hacia
acá, se ha podido acceder a los Archivos de Arolsen,
en Alemania. Cuando yo empecé, a primeros de los años ochenta, esos archivos
estaban vetados para personas que no fueran: deportados supervivientes,
familiares de deportados, causahabientes o poderdantes. Yo no estaba en ninguno
de esos casos. De hecho me negaron hasta en tres o
cuatro ocasiones la información hasta que por fin se digitalizaron los archivos
y los pusieron a disposición de todo el mundo.
-Seguramente que con los años
que llevas has tenido la oportunidad de realizar entrevistas y conseguir el
testimonio oral de no pocas personas que sufrieron todo esto que nos relatas
directamente o de aquellos que lo sufrieron indirectamente. ¿Debió de ser una
tarea difícil por lo duro que significa ponerse delante de una persona que va
reviviendo, recordando un horror de horrores, es así?
-Es cierto. A lo largo de estos años
de investigación he conocido personalmente a varios deportados. De Almería a mi
paisano Lorenzo González que estuvo en Dachau. También hablé personalmente
-aunque físicamente no llegué a conocerlo-, con otro paisano, José Parra, que
primero estuvo en Mauthausen y posteriormente lo enviaron a Dachau. De los que
pasaron por Mauthausen conocí personalmente a los dos últimos supervivientes de
Almería: Antonio Muñoz y Joaquín Masegosa. También conocí, en una mesa redonda,
a José Egea Pujalte, nacido en Murcia pero que pasó parte de su vida en Sitges
(Barcelona) y los últimos años de su vida los vivió en Villamayor de Gállego
(Zaragoza), que estuvo con su padre en Mauthausen pero
su padre quedó allí, en el castillo de Hartheim, kommando de
Mauthausen. Esa Mesa Redonda, donde también estaba Benito Bermejo, salmantino
afincado en Madrid, autor –junto con Sandra Checa, de Málaga-, del Libro Memorial. Españoles en los campos de
concentración nazis (1940-1945). Tuve correspondencia epistolar con otros
supervivientes como Joan Mestre, catalán de Barcelona, que estuvo en
Sachsenhausen. Con Amadeo Sinca, barcelonés igualmente que escribió el primer
libro que se publicó en castellano (en Francia) sobre la deportación española a
los campos nazis bajo el título de Lo que
Dante no pudo imaginar, que estuvo en Mauthausen. Con la también catalana
Mercedes Núñez Targa que me contó su epopeya en el campo de mujeres de
Ravensbrück.
Lamentablemente también me escribió y
me adjuntó fotocopias de recortes de prensa de todo lo que le habían publicado
en Cataluña un supuesto deportado a Treblinka, un valenciano afincado en
Cataluña, Joaquín García Ribes. Un disparate de historia que no hay quien se la
crea. Estos últimos casos están contados en mi primer libro: El Infierno y sus puertas. Mis
conversaciones con el deportado Amadeo Sinca y con
Dante Alighieri que ya va agotándose la 5ª edición.
Por último
tuvo ocasión de hablar, en el funeral del almeriense Antonio Muñoz, porque vino
a despedirlo como Presidente que era en aquel momento
de la Amical de Mauthausen en Barcelona, con Enric Marco. Aún no se había
destapado su impostura. Le hablé de otro impostor que iba por los platós de
algunas cadenas televisivas alardeando de haber estado, como músico que era, a
los convoyes que llevaban deportados a Mauthausen. También daba conferencias en
universidades e institutos, cobrando siempre, claro está. Antonio Pastor, un
albacetense, que tocaba –según él-, el clarinete. Palabras de Marco: “Bueno, no hace mal a nadie. Va contando la
verdad de lo que pasamos (hablaba en primera persona en aquel momento) los que estuvimos en algún campo de
concentración nazi, de modo que porqué prohibirle que hable de lo que allí se
pasó”.
-¿Qué es lo que nunca deja
de sorprenderte en las investigaciones y demás?
-La entereza y la dignidad que tenían
los españoles. Lo hemos visto en algunas de las fotografías que se salvaron
después de la guerra. La constitución, por ejemplo, en Mauthausen, de un Comité
Internacional de deportados de diferentes países para que cada uno de los que
podían aportaran un bocado de pan, una monda de patata, un trozo de nabo o de
zanahoria para aquellos que peor lo estaban pasando y que se veía, día a día,
que sus vidas se iban apagando poco a poco. Todo ello se lo quitaban de su boca
para dárselo al compañero que estaba peor que él.
-¿La metodología de
trabajo tuya cómo es?; ¿cómo la llevas a cabo y explícanos si la varias de un
libro a otro…?
-No, no tengo reglas. Me dejo llevar por
los documentos. Ellos son, a través de las fechas de cada uno, los que me van
llevando al personaje y, como he dicho en alguna de las preguntas anteriores,
son los documentos los que discurren en paralelo a la Historia que está
acaeciendo en esa misma fecha del documento. Documento y personaje van unidos a
la historia que se está contando y que está sucediendo en ese mismo momento por
los diferentes sitios que se encuentre el personaje o los personajes si son
varios los que se estudian como ha sido mi caso en este último libro.
-¿Y ahora qué porque
seguro que ya estás pensando en alguna investigación más, quizás desde otra
perspectiva, pero…?
-Efectivamente,
estoy pensando en otra perspectiva. La perspectiva a corto, y seguro que a
largo plazo también, es la de no escribir más libros. En ocho años he escrito
13 libros. “Los 13 de la fama” –les llamo yo, parafraseando aquel episodio de
Francisco Pizarro, cuando fue a conquistar el imperio inca, dijo aquello de,
haciendo una raya con su espada en el suelo, “… el que quiera que me siga”.
Solo 13 hombres de armas le acompañaron. Aquellos fueron llamados “Los 13 de la
fama”, lo mismo que yo he bautizado a mis publicaciones.
Voy a descansar,
a saborear mi vida, a disfrutarla, a leer lo que yo quiera, a hacer viajes que
me encantan, a conocer gentes y ciudades que siempre quise… En definitiva a vivir los muchos o pocos años de vida que me
queden. Escribiré artículos más o menos grandes para revistas (ya me están
pidiendo trabajos para dos “Cuatrovientos” y
“Rayuela” y también estoy escribiendo para “Farua”).
Libros no, a no
ser –que lo veo difícil-, que cayera una historia que mereciera la pena ser
contada. También a dar conferencias a los alumnos de los Institutos que así me
lo demanden o a la presentación de mis libros allá donde sea menester. Por lo
pronto tengo dos viajes a la vista: Normandía (por segunda vez) y el norte de
Portugal (Oporto y alrededores).
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
ARTÍCULOS:
Mercedes Núñez Targa. Historia de una
carta. María Torres
Celada, José Sedano Moreno et alt. Actas de las Jornadas homenaje “As mulleres
galegas republicanas asesinadas e represaliadas”,
celebradas en Tui en abril de 2016. Memoria
e Sentimento. Tui (Pontevedra): Levada Libre.
2016.
“Los bailes
de La Alpujarra”, por María Aragón
Sáez, José Sedano Moreno et alt. en “Actas
del III Congreso de Folclore Andaluz: Danza, Música e Indumentaria Tradicional”.
Centro de Documentación Musical de Andalucía. Almería, 1990. pp. 269-274
La infamia nazi. Velezanos en los
campos de concentración y exterminio. En REVISTA
VELEZANA, núm. 22. Vélez-Rubio (Almería): Ayuntamiento de Vélez-Rubio
(Almería). 2003.
En línea en:
Los niños expósitos de Berja
(1803-1923): aproximación histórica a este fenómeno de pobreza y marginación
social. Revista FARUA núm. 12. Almería: Centro Virgitano
de Estudios Históricos (CVEH) del Ayuntamiento de Berja (Almería). 2009.
En línea en:
https://www.academia.edu/7210543/Los_ni%C3%B1os_exp%C3%B3sitos_de_Berja_1803-1923.
http://www.elgaleote.com/archivos/Expositos_de_Berja_sXIX.pdf.
Bajo la sombra de cuatro banderas.
Aventuras y desventuras del 'mercenario' de la supervivencia Francisco José Más
Pérez (1937-1945). Revista
FARUA núm. 13. Almería: CVEH. 2010.
En línea en:
http://www.elgaleote.com/archivos/Bajo_la_sombra_cuatro_banderas.pdf.
Los 'quintos' de Berja en la segunda
mitad del siglo XIX. Fallecidos de la comarca de La Alpujarra como consecuencia
de su participación en la guerra de Cuba (1895-1898). Revista FARUA núm. 14. Almería: CVEH. 2011.
En línea en:
http://www.elgaleote.com/archivos/Los_quintos_de_Berja_s.XIX.pdf.
La azucarera de Adra en 1938. Sesenta
y dos intensos días de epistolario republicano en torno a un telegrama y a un
millón de pesetas. Revista
FARUA núm. 15. Almería: CVEH. 2012.
En línea en:
http://www.elgaleote.com/archivos/Azucarera_Adra_1938.pdf.
Un roquetero en el 'infierno' de
Dante: Mauthausen. Boceto inacabado, en gris sobre fondo azul, de Emilio
Cañadas Rendón (1920-1941). Revista
FARUA núm. 18. Almería: CVEH. 2015.
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Un pasaje para el 'tren fantasma'. Un
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'Haciendo la luna' en la 96ª Brigada
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Conversaciones
desde el ‘Infierno’ entre Amadeo Sinca Vendrell, Dante Alighieri y yo. Febrero/marzo 2017.
En línea en:
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