Cazarabet conversa con...   Gonzalo Montón, sobre el número 19 de “Cabiria. Cuadernos turolenses de cine”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hablamos y conversamos con Gonzalo Montón, el director de estos “Cuadernos turolenses de cine”.

Una publicación, muy diferente y diferencial, de cine.

Ya le entrevistamos en el nº17 de esta publicación turolense, pero nos apetecía de nuevo en un número que mira, muy de cerca, a Buñuel en el 125 aniversario de su nacimiento.

El cineasta de Calanda es aquí analizado por muchas miradas que entienden, y mucho, de cine y cada uno lo hace desde su perspectiva diferente y diferencial, porque estamos seguros que si bien Buñuel nos deja una impresión que, a priori, podría parecer “igual” o “parecida”, nada más lejos de la realidad Buñuel en cada uno de nosotros dejó, deja y dejará impresiones bien diferentes y diferenciados según el momento en que lo miremos y lo experimentemos, lo de su cine, me refiero.

Buñuel eran historias. Historias con su surrealismo y que a nosotros nos “inquieta” porque como personas diferentes lo percibimos e influencia de manera muy, muy diferente y diferencial como un desafía permanente a nuestros sentidos y sensibilidades cada vez que vemos uno de sus films.

De manera excelsa la portada, con su particular visión de Buñuel, está en la portada ilustrada por Carolina Cañada.

Además de las “visiones de Buñuel” con el artículo : “Buñuel y yo en el 125 Aniversario de su nacimiento” este número de Cabiria presenta estos apartados Cines turolenses de antaño, yéndose a Calanda, el Cine Victoria de Teruel y el de Urrea de Gaén; Cabiria se va “de Experiencias” con una crónica sobre el VIII Desafío Buñuel a cargo de Guillermo Chapa; Enseñar a mirar cine: pantallas y alfabetización audiovisual desde la pluma de José Luis Muñoz Bejaramo y una entrevista, la que le realiza Carlos Gurpegui a Carmen Marta-Lazo. Después hay un apartado dedicado a la analítica del cine con estos artículos: Emilio Casanova. La forja laboriosa de un videocreador de Nacho Navarro y Gonzalo Montón a Emilio Casanova  como “escultor de sueños” lo vuelve a analizar Vicky Calavia ; Del monstruo al mito: actores que reinventaron la criatura es un artículo de Elena Gómez Martínez; mientras que Juan Villalba Sebastián escribe un interesantísimo artículo que va cerrando el círculo en torno a Buñuel, ”Marilyn Monroe .Buñuel, Goya” y “El ángel exterminador”

Y acaba, definitivamente de cerrar el círculo con el artículo” Buñuel en Hollywood”. Conocimiento, aprendizaje y estrecheces en la Meca del cine.

Cabiria continua con dos apartados más: Miradas y Cuentos de cine, respecto al primero destacamos. Ni Arcadia ni Puerto Hurraco: el retorno a lo rural del cine español. El caso de Teruel de Pablo Pérez Rubio; “Bohemian Rhapsody”. El cine como inspiración de la canción más barroca de Queen de Clemente de Pablos Miquel; Hemingway, el puente de Albarracín y la novela/película “Por quién doblan las campanas” de Francisco Lázaro Polo y “Bob Esponja2 y “La Comedia del Arte” de Clemente de Pablos Miguel. Si viajamos al otro apartado nos encontramos con Festival caníbal de Kakel Barroca; Alteración de la rutina de Antonio Castellote Bravo; El Viaje insomne de Vicky Calavia y No olvides la cámara de Héctor Montón Julve.

Te ayudará:

Proyecto Desafío Teruel:

https://www.desafiobunuel.com/

Y el amigo Gonzalo Montón nos recuerda:

Todos los números de Cabiria pueden descargarse desde cualquiera de estos dos enlaces:

https://www.ieturolenses.org/index.php/publicaciones-digitales/revista-cabiria.html

https://cinemaravillas.com/cabiria

 

 

 

 

Cazarabet conversa con Gonzalo Montón:

-Gonzalo, ¿cómo es elaborar número tras número de Cabiria…? ¿cuando termina uno ya empieza la elaboración del otro? ¿o incluso antes ya se sabe el tema de temas en el que se centrará el número correspondiente porque hay un tema central, aunque luego en algún apartado se hable de otras cosas…?

-Trascurridos dos meses desde la presentación del último número en diciembre pasado, ya estamos pergeñando los contenidos del próximo. En los primeros números de la revista ya incluíamos dosieres, es decir, trabajos más extensos que abordaban un tema determinado con más profundidad; la mayoría estaban elaborados por Javier Millán, periodista del Diario de Teruel e impulsor de la creación de la revista. Javier trató asuntos como el cine cubano, los hispanos de EEUU en el cine o los fondos de la Filmoteca de Cataluña sobre el pionero turolense Segundo de Chomón; pero también se publicaron otros informes extensos, como el de los cines turolenses, a cargo de Ángel Gonzalvo, y el del cine rodado en nuestra provincia y los cineastas de origen turolense, escrito por Juan Villalba. En los últimos números hemos recuperado este apartado, aunque en el contenido han participado numerosos autores. El 40 aniversario del Cine Maravillas, el realizador turolense José Miguel Iranzo, fallecido en 2020, y el 125 aniversario del nacimiento de Luis Buñuel han sido hasta ahora los temas tratados. En los tres hemos pretendido dar un enfoque emotivo para conseguir en cada uno un homenaje especial, realizado con mucho cariño.

Pero además incluimos en el sumario de la revista otras secciones que contienen análisis, crónicas, entrevistas, artículos, reportajes e incluso relatos en torno al mundo audiovisual. En gran medida, los contenidos de cada número dependen de los intereses y las propuestas de los colaboradores que participan de manera altruista en este proyecto anual.

-Son, además ―todas las que tengo en papel, donde se pueden ver mejor―, ediciones muy, muy cuidadas... No es una revista “comercial” que habla de cine, ¿no? ¿Vuestro propósito cuál es? ¿Qué queréis que sea y qué no queréis que sea Cabiria? ¿Se parece más ―si es que podemos utilizar este verbo copulativo con el que tanto nos daban la vara en EGB―, digamos, a Cahiers du Cinéma? De todas formas, han desaparecido algunas publicaciones muy comerciales en torno al cine y solo ha ido quedando así, como resistente, Fotogramas, que sí obedece a unos parámetros comerciales, pero menos de los que algunas otras publicaciones que hubo, como obedeciendo a un “boom” hace unos años.

-La verdad es que estamos muy satisfechos del resultado obtenido, sobre todo de los últimos números, y de la acogida que tiene la revista entre los aficionados al cine. Desde 2020, año en que el Instituto de Estudios Turolenses comenzó a patrocinar esta publicación editada por el Cine Maravillas, se encarga de la maquetación e impresión la imprenta TerueliGRáfica, a partir del diseño original que creó Javier Millán ya desde el primer número de la revista, en 2004. Además, en los últimos números hemos retomado el acompañamiento de ilustraciones de artistas turolenses para potenciar su atractivo visual.

Como tú dices, las revistas de cine que todavía subsisten están más orientadas a lo comercial, basadas en promocionar las producciones cinematográficas recientes, mientras que en Cabiria lo que ofrecemos es una miscelánea de retrospectivas de artistas turolenses, análisis y crónicas cinematográficas, e incluso creaciones literarias que nos hagan reflexionar sobre el medio audiovisual.  

-Bueno, dejemos de lado el mundo de las publicaciones de cine, aunque creo que es importante, para presentar a Cabiria. Vamos por partes ¿desde hace cuánto os vestís de arqueólogos a lo Indiana Jones para desenterrar los diferentes cines que poblaron Teruel como provincia? En realidad, fueron muchos, ¿verdad?

-A partir del número 14 decidimos preservar la memoria de los antiguos cines de la provincia que dejaron de existir, creando el apartado ‘Cines turolenses de antaño’. Ahora ya llevamos más de veinte cines reseñados; y los que nos quedan… Somos conscientes de que dentro de poco tiempo ya no quedará nadie que pueda testimoniar las películas que vio en el cine de su pueblo y las vivencias compartidas, pues el cine ha sido durante décadas un acto social, además de una fuente de entretenimiento y conocimiento.

La idea nos surgió por el libro que Ángel Gonzalvo publicó en 1996 a partir de su tesis doctoral. La memoria cinematográfica del espectador: panorámica sobre los cines en Teruel es un valioso trabajo de investigación donde se recogen entrevistas a los responsables de las numerosas salas de cine que hubo en nuestra provincia; prácticamente en cada pueblo había una, o incluso más de una.

De izquierda a derecha, Nacho Navarro, editor de ‘Cabiria’, Inma Plaza, directora del IET, Gonzalo Montón, director de ‘Cabiria’,

y Beatriz Martín, vicepresidenta primera de la DPT, durante la rueda de prensa el pasado 16 de diciembre de 2025.

 

-Y, siempre, la mirada de Buñuel presente, ¿verdad? Porque es el activo que, aún después de 125 años de su nacimiento, está presente y abre brecha. Coméntanos, por favor.

-Mantener viva la figura de Luis Buñuel y su cine ha sido para nosotros una constante desde los primeros números de Cabiria; incluso desde las publicaciones anteriores al nacimiento de la revista en 2004 y que se editaron como complemento del cineclub que organizaba el Cine Maravillas. En el último número hemos decidido dedicarle un homenaje especial, y para ello contamos con 26 aportaciones de diferentes personas que hablaran de su vinculación personal y emocional con el director calandino, desde estudiosos hasta admiradores de su obra.

Pero también Segundo de Chomón ha sido nuestro inspirador y objeto de estudio con la publicación de numerosos artículos sobre sus creaciones cinematográficas. De hecho, el nombre de la revista se debe al título de una película italiana de 1914, en la que el pionero del cine tuvo una destacada participación, pues en ella se comenzó a emplear de forma palpable el trávelin o desplazamiento de la cámara de filmación mediante una plataforma móvil, al que los italianos llamaron “carrello; además de conseguir virguerías visuales con maquetas, transparencias y pirotecnias, utilizó la iluminación artificial para conferir mayor dramatismo a la historia.

-Y háblanos del proyecto Desafío Teruel que es un rally de cine de cortos, concentrados en dos días, como recordando a aquellos fotográficos de las Semanas Culturales de BUP, Formación Profesional…

-Este 2026 será el noveno año que se realice. El rally cinematográfico Desafío Buñuel lo puso en marcha su director Pimpi López Juderías, respaldado por la Fundación Amantes de Teruel y apoyado por diversas instituciones, además de estar muy bien arropado por un equipo de infatigables colaboradores. La idea original vino de Guanajuato, en México, donde Javier Millán colaboró varios años en un festival de cine. Luego se le dio en Teruel un envoltorio buñueliano, pues se aprovechó que Buñuel era originario de nuestra provincia y que tenía fama de rodar sus películas en breve tiempo logrando resultados encomiables. Cada año el Desafío está dedicado a una película del realizador, y el argumento de los cortos debe tener alguna referencia con ella, además de otros requisitos, como que su duración no exceda los diez minutos. Yo colaboré los primeros años en la selección de los guiones presentados al concurso.

-¿Qué busca ese Desafío, además de divertirse y divertiros? ¿Poner “el gusanillo” del cine en más de uno/a? ¿Qué tipo de gente se aproxima? Me da que gente a la que ya le motiva, de veras, el cine, ¿no?

-Lo que pretende el Desafío es dar la oportunidad a estudiantes de audiovisuales de desarrollar un proyecto en solo dos días, conseguir rodar y editar un cortometraje cuyo guion previamente ha sido seleccionado por la organización. Participa fundamentalmente gente joven con ganas de involucrarse en la propuesta de contar una pequeña historia en imágenes. Cada edición se seleccionan cuatro equipos técnicos y actores entusiastas no profesionales, aprovechando los escenarios naturales que ofrece nuestra ciudad. Además, se invita a actores de renombre para que interpreten un pequeño papel en los cortos. Es una gozada pasear esos dos días por Teruel, toparte con algunos de los rodajes en plena calle, asistir poco después a la proyección de los trabajos en una intensa ceremonia y votar el Premio del  Público.

-De estas citas se dan más de una en el Estado, ¿no hay otra muy parecida en las Islas Canarias en el marco de uno de sus festivales?

-Sí, allí se celebran dos muy similares: el Certamen Corto Exprés Roberto Pérez Toledo, dentro del Festival Internacional de Cine de Lanzarote, y el Santa Brígida Exprés, en un municipio de Gran Canaria. En Aragón hay también algo parecido, el certamen Belchite de película. 24 horas de cine exprés, que pretende poner en valor el patrimonio histórico y medioambiental de esa localidad que fue destruida durante la guerra. Por cierto, hace unos años ganaron en esta última competición los turolenses Carlos Alonso y Fran Muñoz, responsables de la productora audiovisual Imago Entertainment.

-¿Se ha hecho más difícil enseñar a mirar cine, interpretarlo, entenderlo en “la era de las plataformas”? Yo soy de la opinión de que el cine ha de disfrutarse el cine, y si quieres plataformas, te esperas, como nos esperábamos algunos cuando no nos dejaban o no podíamos ir de cines sobre un año y medio a que “liberalizasen” las películas, ¿cómo lo ves?  Otra cosa es el “boom” de las plataformas que, bueno, hay de todo, pero estoy de los thriller ―y mira que no me disgustan― hasta el suspiro…

-Es cierto que una película se disfruta mucho más en la pantalla grande que en la televisión, en el ordenador, en una tablet o en el móvil. Además del tamaño de la imagen y del sonido envolvente, está la experiencia de compartir espacio y emociones con gente desconocida, y también es importante disfrutar del visionado sin interrupciones; en consecuencia la inmersión es mucho mayor. Pero si no vives en una gran ciudad es muy difícil hoy en día disfrutar del cine en una sala y ver una película de estreno. La gente se ha acostumbrado muy pronto a consumir cine en los dispositivos individuales, por comodidad, y la implantación de las plataformas digitales no ha hecho sino aumentar exponencialmente el deseo del consumo rápido, urgente y, aparentemente, más económico. Además está muy extendida la afición a las series, que solo se pueden ver en los canales de televisión y en las plataformas de pago.

 

Algunos de los colaboradores de ‘Cabiria’ tras la presentación del último número en el Cine Maravillas, el 18 de diciembre de 2025.

 

-¿Por qué desconocemos, de entrada, a personajes tan valiosos como Emilio Casanova, que en este Cabiria es objeto de análisis desde varias miradas y perspectivas?

-Porque los gustos y aficiones de nuestra sociedad están dirigidos por las grandes empresas de entretenimiento, y el tipo de producciones audiovisuales que hacen artistas como Emilio Casanova no las consideran económicamente rentables. Las televisiones lo que buscan es tener una gran audiencia, y piensan que los elaborados trabajos artesanales de Casanova son solo para minorías. Si leemos los dos artículos que hay sobre él en Cabiria descubriremos que no ha parado de trabajar durante cuarenta años, y que tiene un montón de piezas audiovisuales sobre personajes relevantes de la cultura aragonesa; sin embargo, el canal de televisión de nuestra comunidad no le ha prestado la atención que merece. Venden más la jota, el fútbol, los toros y los concursos…

-El cine y las canciones o BSO se recrean en una hermandad excelsa, ¿no? Y en Teruel nacieron algunos destacados compositores…

-Claro, es una sinergia mágica la que provoca la fusión de imágenes y música. En Teruel podemos enorgullecernos de contar con tres destacados compositores de bandas sonoras para el cine, la radio y la televisión. Antón García Abril fue el creador de la música de series tan reconocidas como El hombre y la Tierra, Curro Jiménez, Fortunata y Jacinta o Anillos de oro, y películas tan emblemáticas como Los santos inocentes, Sor Citroen o La ciudad no es para mí; en segundo lugar, Julio Mengod, quien fue el responsable de la música de cabecera de Los Chiripitifláuticos, Lucecita, Quién sabe dónde o La España salvaje. Y finalmente, Javier Navarrete, responsable de la música incidental o score de varios filmes de Agustí Villaronga y Guillermo del Toro; para este último compuso la banda sonora de El laberinto del fauno, que fue nominada a los Premios Goya y a los Premios Óscar en el año 2007. Desde entonces Javier Navarrete ha compuesto la música de una decena de películas producidas en Hollywood.

-Y sigo en otra hermandad, la de los libros llevados al cine, como lo fue Por quién doblan las campanas, que escribió Ernest Hemingway, borracho del heroísmo “made in USA”, y donde por los poros salía la testosterona… ¿Es de los libros sobre la guerra de España ―o que narran un episodio novelado― que mejor ha aguantado el paso del tiempo? Yo me pregunto si el verdadero episodio histórico no pasó en la Sierra de Guadarrama, como narra el libro y la película. Se dice, según testimonios, que la voladura, que inspiró al escritor estadunidense, fue o pasó sobre el río Guadalaviar muy cerca de Albarracín… ¿Por qué Hemingway le cambia la ubicación? Un escritor que vino aquí, en parte, (remarco lo de “solo en parte”) para rodar un documental de la guerra con John Dos Pasos, que se vio explosionado por la desaparición de José Robles…, me parece que tenía las cosas más claras, y de lejos, Dos Passos, aunque sus ideales le llevaron a irse antes de ver más barbaridades, contradicciones…

-Hay un buen puñado de excelentes libros de escritores españoles ambientados en la Guerra Civil: Réquiem por un campesino español, Una isla en el mar rojo, Los cipreses creen en Dios, Las últimas banderas, San Camilo, 1936, ¡Ay, Carmela!, Las bicicletas son para el verano, La voz dormida, La llama, Los girasoles ciegos, A sangre y fuego, La lengua de las mariposas, Soldados de Salamina, Línea de Fuego, Celia en la revolución, El corazón helado…, por mencionar solo unos cuantos de los más conocidos; algunos de ellos han tenido versiones cinematográficas más que dignas. Aunque sí es cierto que la novela Por quién doblan las campanas, al ser de un escritor que recibió el Premio Nobel de Literatura, ha tenido mayor alcance internacional. Y la fama de la película no digamos, una superproducción hollywoodiense de 1943, con los actores Ingrid Bergman y Gary Cooper de protagonistas, que en su tiempo supuso un bombazo de popularidad.

El autor del artículo, Paco Lázaro, explica que, a tenor de las declaraciones de algunos milicianos, para escribir su famosa novela el escritor Hemingway pudo haberse inspirado en la voladura de un puente en la Sierra de Albarracín. Como al final del artículo se declara: “se trata de una pieza, llevada al cine, en la que se entreveran realidad y ficción, en la que caben caracteres reales o irreales, remembranzas sinestésicas, manipulaciones de trasfondos históricos, espacios y tiempos superpuestos, retellings, asociaciones de personajes y de episodios bélicos, como las voladuras de puentes. Es la libertad creativa. En definitiva, lo que tiene el arte”.

 -Veo en este Cabiria una foto de una de las películas que, a mi humilde parecer, mejor justicia le hace al libro, Las uvas de la ira, de John Steinbeck, llevada al cine por John Ford con un elenco pletórico y una BSO que ya iba abriéndose camino a manos de uno de los maestros que ha ido creando historia con la saga de los Newman, Alfred Newman…

-El fotograma que mencionas de Las uvas de la ira ilustra un artículo muy interesante de Clemente de Pablos; en él explica que el grupo Queen tomó como referencia el final de esta excelente película ―el momento en que el ex convicto Tom Joad, interpretado por Henry Fonda, se despide de su madre― para escribir algunos versos de la canción “Bohemian Rhapsody”. En la banda sonora de la película fordiana, Alfred Newman utilizó como hilo conductor “Red River Valley”, una melancólica y popular canción del folklore norteamericano.

Te voy a contar algo relacionado con esa canción, “El valle del río rojo”; es una anécdota que viví el pasado septiembre en el Festival de cine de San Sebastián. El director José Luis Guerín, autor de obras tan emblemáticas como Innisfree, En construcción o Tren de sombras, presentó en el festival Historias del buen valle, que, por cierto, acabó ganando el Premio Especial del Jurado. Se trata de un hermoso documental sobre los habitantes de Vallbona, un barrio periférico de Barcelona rodeado de rumorosas carreteras, vías de tren y un riachuelo. Resulta que en la película hay una emotiva escena del funeral de un vecino de avanzada edad, y en mitad de la ceremonia uno de los vecinos toca con una armónica la melodía de “Red River Valley”. El documental nos dejó embargados de la emoción a todos los que asistimos a su estreno, por su aparente sencillez, por las conversaciones de los diversos personajes que aparecen y por su humanidad.

Como es de rigor, tras la primera proyección pública, el equipo de cada filme perteneciente a la Sección Oficial comparece, con su director a la cabeza, en una rueda de prensa para responder a las preguntas de los informadores de cine en una de las salas del Kursaal donostiarra. Aproveché para ir un momento al baño a hacer aguas menores antes de asistir a la rueda de prensa y, mientras me hallaba en plena faena, apareció José Luis Guerín para ocuparse de los mismos menesteres que yo; entró a uno de los compartimentos y, de repente, se puso a silbar la canción “Red River Valley”. Al escucharlo deduje que él también acababa de asistir a la proyección de la película, y que silbaba de felicidad por el entusiasta recibimiento que, a juzgar por los largos y calurosos aplausos del público, había tenido su documental. Y yo me sentí igualmente pletórico de felicidad porque en ese momento caí en la cuenta de que Guerín estaba silbando esa melodía solo para mí, pues en los urinarios no había nadie más que nosotros dos.

-Y supongo que ya está en marcha el próximo número de Cabiria, el n.º 20, ¿nos puedes avanzar alguna cosilla?

-Sí, está ya fraguándose. Tenemos ya bastantes temas apalabrados con diversos autores, la gran mayoría son reincidentes. Hay en proyecto un reportaje sobre el compositor de origen turolense Julio Mengod, un análisis sobre el crimen en el cine ambientado en el medio rural, la habitual crónica sobre el Rally cinematográfico Desafío Buñuel, un artículo sobre el reportaje que el fotógrafo navarretino Gerardo Sancho hizo durante el rodaje de una película de José Antonio de la Loma en los años cincuenta… Pero todo estará en el aire hasta que en septiembre empecemos a recibir las colaboraciones; como ya dije al principio, contamos con las aportaciones desinteresadas de escritores cinéfilos y de ilustradores turolenses. La que sí que está casi segura es la sección de los desaparecidos cines de nuestra provincia, que serán los de Muniesa, Las Minas de Ojos Negros, Alcorisa, y Mas de las Matas. Precisamente sobre el antiguo cine de este último pueblo te estás encargando tú, Sussanna…

 

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