Cazarabet conversa con…     Àngels Collado, autora de “La media naranja de pago. Historia de la prostitución femenina en la provincia de Castelló (1920-1960)” (Universitat Jaume I)

 

 

 

 

 

 

 

Un libro, un ensayo, de la colección Biblioteca de les aules de Àngels Collado.

Se trata de “una historia de la prostitución femenina en la provincia de Castelló—1920-1960--.

La sinopsis de este libro:

A través de narrativas profundas, la obra analiza las tensiones entre la moral pública y la realidad cotidiana de la prostitución en Castelló. Destaca las historias individuales y explora el contexto social y económico de la época, mediante una investigación meticulosa que combina los enfoques de género y la historia social, a pesar de la escasez de documentación disponible.

Reseñas en la prensa:

https://castellonplaza.com/castellonplaza/opinion25/la-historiadora-angels-collado-saca-la-prostitucion-castellonense-del-olvido

https://luciaprieto.wordpress.com/2025/09/03/la-media-naranja-de-pago/

https://castellonaldia.elmundo.es/castellon/angels-collado-historiadora-las-prostitutas-eran-vistas-con-naturalidad-y-empatia-entrevista-libro-EG25015274

https://rua.ua.es/entities/publication/81f8fa5a-f403-4ffc-9876-0c18b1aae377

La autora Àngels Collado:

(nacida en Burriana, Castellón) es una historiadora e investigadora de la Universitat Jaume I (UJI)

Centra su labor investigadora en el estudio de la memoria histórica, la sociedad valenciana y el análisis de la mujer en el siglo XX.

Obra más destacada: Es autora del libro La media naranja de pago. Historia de la prostitución femenina en la provincia de Castelló (1920-1960), editado por la Universitat Jaume I y presentado en espacios como la Biblioteca de les Aules.

En esta investigación analiza un total de 612 mujeres de diversas procedencias para rescatar del olvido la realidad social, los perfiles y el contexto de quienes ejercían la prostitución durante la dictadura y décadas previas, alejándose de los estereotipos de marginación extrema y visibilizando las dinámicas de aquella época.

Ha participado en conferencias y cátedras de historia local, como la Càtedra d'Història de Borriana

La producción bibliográfica de Àngels Collado está estrechamente ligada a su labor de investigación doctoral y de archivo. Su obra previa más relevante y premiada es la siguiente:

Rescatadas del fondo del archivo (2012): Publicada por el Servicio de Publicaciones del Ajuntament de Castelló. Esta obra fue galardonada con el II Premio de investigación histórica de la mujer en Castellón. Se centra de forma específica en el análisis histórico de la prostitución en la localidad de Burriana y sentó las bases documentales para su posterior tesis y publicaciones ampliadas a nivel provincial.

Ambas publicaciones (Rescatadas del fondo del archivo y su libro principal, La media naranja de pago) comparten el mismo núcleo académico: la dignificación, rescate del olvido y análisis riguroso de la situación sociolaboral y legal de las mujeres marginadas en la Comunidad Valenciana durante las décadas centrales del siglo XX.

 

 

 

 

Cazarabet conversa con Àngels Collado:

 

-Àngels ¿qué te ha hecho escribir, previa documentación, planteamiento e investigación, el libro La media naranja de pago que trata sobre la historia de la prostitución femenina en la provincia de Castelló entre 1920 y 1960, nada más y nada menos que 40 años…?

-El libro "La media naranja de pago" es el fruto directo de mi tesis doctoral, un proyecto que tiene sus raíces en el año 2011. En ese momento, presenté mi tesina al Certamen de Investigación Histórica de las Mujeres de Castellón bajo el título "Rescatadas del fondo del archivo", un trabajo que analizaba la prostitución en Burriana entre 1920 y 1936. Haber ganado ese certamen se convirtió en el gran impulso que necesitaba para continuar con el doctorado y profundizar en el tema.

Sin embargo, adentrarse en esta investigación supuso un trabajo verdaderamente arduo debido a la escasez de fuentes, ya que apenas se conservaba información sobre estas mujeres en los archivos. Precisamente, la falta de documentación local fue lo que me obligó a ampliar el foco para que el estudio recogiera la realidad de toda la provincia de Castellón a lo largo de un amplio marco temporal. Solo extendiendo los límites geográficos y los años de análisis fue posible reunir el material necesario para construir esa radiografía del pasado que una investigación de nivel doctoral exige. Finalmente, todo este esfuerzo de reconstrucción histórica fue reconocido por el tribunal, que me otorgó la máxima calificación académica: un sobresaliente Cum Laude.

 

-Este libro de investigación, ¿retrata o te ha hecho realizar un retrato profundo, a la vez, de la sociedad castellonense en ese período de tiempo?

-El enfoque principal de esta investigación es de género, ya que me interesaba profundamente analizar la relación de estas mujeres con su entorno social, político y jurídico. A lo largo del proceso, me sorprendió mucho descubrir que, en general, la sociedad de la época no las juzgaba como "viciosas"; al contrario, existía una percepción de que se encontraban en esa situación porque la vida no les había brindado otra oportunidad. De hecho, esta visión compasiva y reformista se materializó de forma clara durante la Segunda República. Desde el ámbito político de ese periodo, se intentaron crear centros específicos destinados a enseñarles un oficio, con el objetivo de ofrecerles las herramientas necesarias para reinsertarse en la sociedad con un perfil laboral y personal completamente diferente.

 

-El primer capítulo del libro lo dedicas a la regulación de la prostitución en España durante la primera mitad del siglo XX y parece, por lo que nos cuentas, que esta regulación tenía que realizar equilibrios entre el rendimiento, la abolición y el control, ¿no? Explícanos, por favor…

-A lo largo de todos los años que abarca el libro, la sexualidad, la reproducción y las enfermedades venéreas fueron un debate constante y el principal dolor de cabeza para los gobiernos de turno, sin importar su ideología. Dentro de las patologías de la época, la sífilis constituía la piedra angular de esta preocupación, ya que no solo causaba la muerte de la persona infectada, sino que, en palabras de las autoridades del momento, "degeneraba la raza". Por ello, dependiendo de la óptica política, las normativas oscilaron entre la prohibición, la regulación y la abolición de la prostitución. Sin embargo, todos estos sistemas pretendían en el fondo lo mismo: controlar la sexualidad ejercida fuera del hogar y, por ende, frenar el avance de las enfermedades venéreas; muy especialmente de la sífilis, un mal que sembró el temor generalizado hasta que en la década de 1940 se popularizó el uso de la penicilina, el tratamiento con el que se combate hoy en día.

 

-¿El “negocio de la prostitución” es heredero directo del “negocio del burdel”? ¿Presentaban algunas diferencias o hacia dónde evolucionaron unos y otros?

-Dentro del negocio de la prostitución en la época y los lugares estudiados, podemos distinguir claramente dos realidades: la actividad clandestina y el negocio del burdel. Este último consistía en una actividad vinculada a un local concreto, el cual estaba regulado por las autoridades y gestionado por un ama. Desde este prisma, resulta muy interesante comprobar cómo la posición económica de algunas de estas amas les permitió prosperar, hasta el punto de que hemos podido documentar casos de mujeres que compraron sus propias casas e incluso ayudaron económicamente a sus familiares con pocos recursos. En el extremo opuesto se encontraban las prostitutas clandestinas, quienes eran perseguidas con dureza tanto por la policía como por la sociedad; las multas que se les imponían eran tan elevadas que les resultaba imposible pagarlas, lo que provocaba que sus ingresos en prisión fueran constantes. En definitiva, existía una enorme tolerancia institucional hacia el sistema regulado y, al mismo tiempo, una mano dura implacable contra la clandestinidad.

 

-La República, con sus valores, y su nueva meta van o caminan hacia la abolición de la prostitución, ¿cómo le va ¿porque---parece que no, pero tocar el negocio de la prostitución o intentar abolirlo. —supongo que siempre hace saltar todas las alarmas, ¿no? No se logra abolir, pero sí regular porque había en ápocas anteriores había muchas enfermedades de transmisión sexual y, después, digamos que “se intenta adecentar” un poco, ¿qué nos puedes decir?

-Para la Segunda República, la regulación de la prostitución representaba una especie de esclavitud moderna del cuerpo de la mujer. La sensibilidad de la época, como ya se ha mencionado, partía de la base de que estas mujeres ejercían la actividad por pura necesidad y no por vicio; es decir, las autoridades pensaban que, si ellas tuvieran otra opción económica, abandonarían esa situación por voluntad propia, lo que provocaría que la prostitución terminara extinguiéndose por sí sola desde dentro. Bajo este prisma conceptual, se intentaron crear los famosos "liberatorios de la prostitución", unos centros pioneros donde se les impartirían oficios con el objetivo de facilitar su reconversión laboral. Sin embargo, la realidad fue que todo este proyecto social se quedó sobre el papel, ya que el colapso del régimen republicano impidió su desarrollo y trajo consigo, por el contrario, un aumento brutal de la prostitución.

 

-Es un negocio la prostitución y como tal debe de presentar como una estructura: ¿cómo era la estructura económica desde “el negocio del burdel” y cómo pasa a ser, aún negocio, pero “como más controlado”, pero negocio al fin y al cabo que debía de rendir…

-La "casa tolerada", que era el nombre técnico que recibía el burdel según la regulación de la época, debía estar regentada obligatoriamente por un ama; un requisito fundamental que estipulaba que fuese una mujer, quedando terminantemente prohibido que este rol lo ejerciera un hombre. Desafortunadamente, los archivos no conservan detalles específicos sobre la economía interna de estos locales, pero lo que sí he podido documentar con certeza es que en estas casas solamente se permitía ejercer la actividad. Estaba completamente prohibida la venta de alcohol o cualquier otro tipo de producto o servicio que pudiera generar ingresos adicionales. A pesar de estas restricciones comerciales, la documentación demuestra que las amas, en general, gozaban de una economía bastante saneada. Algunas de ellas lograron adquirir bienes inmuebles y otras, en una muestra de protección hacia su negocio y sus trabajadoras, acudían de inmediato a abonar las cuantías de las multas en cuanto sus pupilas eran denunciadas, evitando así que cayera sobre ellas cualquier otra represalia legal o policial.

 

-En un prostíbulo, o a un prostíbulo, ¿qué tipo de perfil humano cruza la puerta?

-Según los datos de mi investigación en la provincia de Castellón, el cliente potencial de este negocio estaba compuesto principalmente por los marineros de los barcos que atracaban en el litoral para cargar naranja. Por esta razón, el núcleo con mayor actividad se localiza en las tres ciudades con puerto de la provincia: Vinaroz, Castellón y Burriana. Asimismo, otro colectivo de gran relevancia económica para el sector eran los trabajadores temporales de la campaña citrícola, quienes solían ser hombres que se desplazaban solos, sin el acompañamiento de sus familias. Los archivos guardan numerosas anécdotas sobre los tripulantes de los buques, quienes en ocasiones se equivocaban de dirección y llamaban a las viviendas de los vecinos colindantes. Más allá de lo anecdótico, la documentación también refleja sucesos trágicos; he podido constatar que en una de las casas toleradas de Burriana falleció, a causa de una angina de pecho, el segundo maquinista del vapor Branera el 19 de enero de 1952.

 

-Un burdel como un prostíbulo, ¿crea su propio “mundo”, “microcosmo” o “ecosistema”?

-El término burdel se utiliza en nuestro idioma como un sinónimo de prostíbulo, teniendo su origen etimológico en el francés. Respecto a las mujeres que ejercían la actividad, a pesar de que en general cambiaban con mucha frecuencia de local, la investigación me ha permitido documentar la presencia de hasta diez nacionalidades diferentes en la provincia. Sin embargo, más allá de esta diversidad cultural, existían fuertes lazos de solidaridad entre ellas; se apoyaban y se ayudaban mutuamente en el día a día. De hecho, he podido constatar que muchas viajaban juntas en su itinerancia de una casa a otra. Incluso aquellas mujeres de más edad que ya no cumplían con los perfiles requeridos para ejercer la prostitución se quedaban a vivir en los locales y asumían tareas de intendencia; por ejemplo, se encargaban de acompañar y proteger a las más jóvenes en sus traslados y se ocupaban de las labores domésticas propias del mantenimiento de la casa.

 

-¿Cómo captaban a la mujer o por qué una mujer se veía abocada a la prostitución?

-Según los datos hallados en mi investigación, existían principalmente dos vías de entrada a la prostitución. La primera, y la más frecuente en la mayoría de los casos, la protagonizaban las propias mujeres. Por lo general, se trataba de personas sin recursos económicos que recurrían a otras compañeras, quienes a su vez las ponían en contacto con algún ama. Estas mujeres solían ejercer la actividad fuera de sus localidades de origen para evitar encontrarse con familiares o conocidos y eludir así situaciones en las que se sintieran violentadas. Como se ha mencionado previamente, las amas mantenían contacto entre sí e intercambiaban a las chicas de manera habitual. Por otra parte, la investigación también ha sacado a la luz una segunda vía mucho más dramática: aquellos casos en los que eran los propios maridos quienes empujaban a sus esposas a ejercer la prostitución, convirtiéndose de este modo en los proxenetas de sus propias parejas.

 

-¿Castelló ciutat era, desde la perspectiva provincial, el lugar de lugares donde se abría, mucho más. “ese mundo” a todos los de la propia ciudad, a los que pasaban o a los que con la excusa que venían iban a los lugares donde había casas de prostitución, quizás donde antes había habido burdeles?

-Aunque Castelló ciudad poseía una gran importancia administrativa y social, los resultados de la investigación demuestran que el verdadero motor económico de este negocio eran los puertos. Por lo tanto, la actividad no se concentraba en exclusividad en la capital, sino que se distribuía con idéntica o incluso mayor fuerza en Burriana y Vinaroz, impulsada de forma directa por el flujo constante de marineros y el auge del comercio de la naranja. A estos núcleos portuarios acudían tanto los residentes locales como personas de paso, destacando especialmente el enorme peso demográfico de los trabajadores temporales de la campaña citrícola, quienes se desplazaban desde otras regiones completamente solos y sin sus familias. En cuanto a la geografía urbana de la actividad, se constata que en Castelló el negocio se heredó y se mantuvo en los mismos barrios históricos y zonas tradicionales dedicadas a la prostitución, los cuales pasaron a denominarse oficialmente bajo el nuevo marco normativo como "zonas toleradas" y quedaron bajo la estricta gestión de las amas.

 

-El negocio de la prostitución va y peregrina de una ciudad a otra y aquí te paras en la ciudad de Borriana, ¿por qué?; ¿guardaba diferencias con la prostitución de Castelló ciutat?

-Un aspecto que destaco de manera muy especial en el caso de Burriana es que su Archivo Municipal conserva el Registro General de la Prostitución correspondiente al periodo entre 1927 y 1936. Este libro de inscripciones era obligatorio por ley en todo el territorio nacional y su gestión directa dependía de cada ayuntamiento; de este modo, cuando las mujeres llegaban a la localidad, su primera gestión obligatoria era acudir al consistorio para inscribirse en él, y lo último que hacían antes de marchar era, precisamente, tramitar su baja en el mismo documento. Todos estos datos censales han sido fundamentales para dar luz y rigor a mi investigación. Aprecio enormemente el valor histórico de esta fuente documental ya que, a pesar de haber sido un registro preceptivo para toda España, en la actualidad solamente se conservan diez ejemplares en todo el país, siendo el de Burriana uno de esos valiosos supervivientes.

 

-¿Cómo era la prostitución de otros lugares de la provincia de Castelló; crees que entre los diferentes lugares presentaban diferencias?, ¿cómo?; ¿por qué y de qué manera?

-Como ya se ha mencionado, los tres grandes focos de la provincia fueron las ciudades que contaban con puertos de mercancías. No obstante, he localizado otro núcleo de interior con una actividad prostitucional de cierta importancia: Onda, una ciudad que poseía una gran pujanza comercial ligada a la industria de la cerámica. De esta actividad se encuentran rastros documentales sobre todo en la primera etapa del estudio, previa a la Guerra Civil. Posteriormente, la puesta en circulación del tren de vía estrecha conocido popularmente como "La Panderola" —que conectaba Onda, Burriana y Castelló— transformó esta dinámica. Mi teoría es que, a partir de la implantación de este medio de transporte, los clientes potenciales del interior comenzaron a utilizar el tren para desplazarse cómodamente hacia los núcleos portuarios, donde la oferta era mucho mayor. En cuanto al resto de poblaciones de la provincia donde he detectado prostitución, se trató siempre de una actividad de carácter clandestino; al no estar regulada, era perseguida con severidad por las autoridades y solía erradicarse con rapidez mediante la expulsión de las mujeres de la localidad, una medida coercitiva muy habitual en la época.

 

-Me da, que habrá sido muy, muy difícil documentar el libro e indagar en cada una de sus preguntas con esa investigación tan sutil como fructífera, ¿verdad?…

-Ha sido un trabajo de investigación verdaderamente arduo porque, a excepción del Registro General de la Prostitución de Burriana, para localizar el resto de la documentación y reconstruir las trayectorias de las 727 mujeres que he logrado identificar en la provincia, tuve que realizar un rastreo indirecto y minucioso por los diferentes archivos disponibles. Guardo un grato recuerdo de los cinco años que pasé sumergida en esos archivos, ya que algunos compañeros que investigaban sus propios temas, al tropezar con cualquier rastro relacionado con el mío, guardaban la información con generosidad y me la hacían llegar. En el lado opuesto, también recuerdo haber contactado con algún historiador local para intentar compartir datos; al preguntarles si sabían algo sobre este colectivo, me respondieron con desdén que ellos solo investigaban "cosas serias". Esta anécdota refleja perfectamente el prejuicio y el olvido institucional que ha pesado tradicionalmente sobre la historia de estas mujeres.

 

-Una vez terminado el libro y mirando hacia atrás ¿has terminado con todos los interrogantes que te abriste antes?

-Al iniciar este proyecto, me sorprendió mucho descubrir que mi percepción inicial de la prostitución estaba condicionada por el modelo contemporáneo, es decir, por el concepto actual del negocio. Sin embargo, al estudiar a estas mujeres del pasado, comprobé que no tenían nada que ver con el estereotipo del "vicio" que se les suele atribuir hoy en día. En general, ellas tan solo pretendían sobrevivir en un contexto social extremadamente hostil, especialmente para el género femenino. En una época en la que las mujeres carecían de independencia y permanecían bajo la tutela jurídica obligatoria de sus padres o maridos, estas trabajadoras y amas gozaban, paradójicamente, de ciertos derechos económicos exclusivos. Eran dueñas de sus propios negocios y adquirían bienes inmuebles a su nombre, algo impensable para sus homólogas casadas, cuyas propiedades —incluso las heredadas de sus propias familias— pasaban por ley a estar administradas y registradas a nombre del cónyuge. Además, eran mujeres itinerantes que viajaban solas, mientras que las demás de su mismo estatus social raramente salían de sus localidades. En definitiva, el prototipo que he descubierto es el de una mujer decidida que, aunque empujada por la pura necesidad, buscó salir adelante por sus propios medios a pesar de tener a toda la sociedad en contra. Demostraron ser figuras profundamente solidarias que tejieron redes de apoyo mutuo, dando cobijo a las compañeras más mayores y protagonizando una admirable lucha de supervivencia y superación.

 

-En conclusión: ¿cómo fue o definirías esos cuarenta años de prostitución en la provincia de Castelló?

-Fueron años extremadamente convulsos en España, y por ende en Castellón, marcados por las cicatrices de la Guerra Civil, la miseria social y una fuerte represión. En la década de 1940 reinaba una estricta doble moral institucional, donde cada individuo debía mantenerse rígidamente encauzado en el rol social que se le había asignado. Bajo este esquema, una prostituta que estuviese debidamente registrada o “fichada” podía ejercer su actividad sin grandes impedimentos dentro de las denominadas casas toleradas. Sin embargo, si optaba por la clandestinidad, el destino inevitable era la cárcel; de hecho, existía una institución penitenciaria especial destinada específicamente para este colectivo, bautizada oficialmente como la prisión para “mujeres caídas”. Por otra parte, la mano de obra masculina de la época se enfrentaba a jornadas laborales extenuantes a cambio de salarios muy bajos. Aquellos hombres que debían desplazarse lejos de sus hogares por motivos de trabajo carecían prácticamente de opciones de ocio, por lo que el barrio tolerado terminaba convirtiéndose para ellos en una de las pocas vías de escape y distracción frente a la dura realidad cotidiana.

 

-Y ahora, desde tu experiencia investigadora y demás, ¿cómo ves al mundo de la prostitución, hoy?

-La prostitución ha molestado siempre a la sociedad biempensante porque pone al descubierto sus propias contradicciones; en definitiva, se ha considerado históricamente como un fenómeno incómodo pero asumido como necesario, relegándolo siempre a una calculada oscuridad. Sin embargo, si hay algo que marca una diferencia radical entre el pasado y el presente es la figura de la "cabeza pensante" del negocio. En todos los años que abarca mi estudio, la legislación estipulaba como requisito obligatorio que la regente o madame fuese una mujer, estando terminantemente prohibido que un hombre ejerciera ese rol. Esto contrasta frontalmente con la realidad actual, donde el control está monopolizado por mafias transnacionales integradas por hombres que explotan y esclavizan sexualmente a las mujeres, manteniéndolas en muchas ocasiones secuestradas en contra de su voluntad. Por otro lado, el perfil del consumidor también ha sufrido un vuelco absoluto. En el periodo histórico analizado, el cliente mayoritario estaba constituido por hombres solos, sometidos a jornadas laborales extenuantes y con nulas opciones de ocio social. Ese perfil de usuario, tal y como se documentó en la época, ha desaparecido por completo en los tiempos modernos.

 

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