Cazarabet conversa con...   Ángel Plou Gasca, autor de “De la revolución al olvido. Anarquismo en Daroca (Zaragoza) durante el primer tercio del siglo XX” (Cuadernos de Aragón 102. Institución Fernando el Católico)

 

 

 

 

 

 

 

 

El anarquismo en Daroca, ciudad zaragozana, es investigado desde el rigor por Ángel Plou.

La sinopsis del libro:

"De la revolución al olvido: Anarquismo en Daroca (Zaragoza)” durante el primer tercio del siglo XX es una obra que rescata del olvido la presencia del movimiento libertario en esta localidad aragonesa. Ángel Plou Gasca reconstruye, con rigor documental y sensibilidad histórica, el desarrollo del anarquismo darocense, sus redes de militancia, su compromiso social y su influencia en la vida política de la Segunda República. A través de archivos, prensa y testimonios, el autor muestra cómo las ideas libertarias arraigaron en un contexto dominado por el caciquismo y las desigualdades agrarias, hasta ser brutalmente reprimidas tras el golpe de 1936. Este estudio nos permite comprender la vitalidad del anarquismo en el Aragón interior y su papel en la transformación social del siglo XX."


El autor:

Ángel Plou Gasca (Daroca, 1962) es ingeniero e historiador, con una trayectoria profesional consolidada en los sectores de la logística y las nuevas tecnologías. Su experiencia técnica se complementa con una vertiente docente, habiendo ejercido como profesor en diversos programas de máster universitario.

En la actualidad, su labor se centra en la investigación histórica. Tras cursar el Máster en Historia Contemporánea, desarrolla su tesis doctoral sobre la evolución sociopolítica de la ciudad de Daroca durante la primera mitad del siglo XX. Su línea de investigación prioriza la historia social, con especial interés en las dinámicas humanas y el impacto de los procesos históricos en su estructura social.

Es autor de la novela histórica Doble vínculo (2021) y del ensayo De la revolución al olvido, un estudio analítico sobre el movimiento libertario en Daroca durante el primer tercio del siglo XX fruto de su labor investigadora.

 

El libro puede consultarse y/o descargarse desde este enlace en la web de la Institución Fernando el Católico:

https://ifc.dpz.es/publicaciones/ver/id/4168

 

 

 

 

Cazarabet conversa con Ángel Plou Gasca:

-Ángel, ¿qué es lo que te ha hecho o te hizo, en su día, investigar sobre el anarquismo en Daroca? Preguntado de otra manera: - ¿Por qué te da por investigar sobre el movimiento anarquista?

-La verdad es que el tema del anarquismo surgió un poco por casualidad. Andaba buscando una materia para realizar mi TFM en Historia Contemporánea y tenía claro que iba a ser sobre Daroca, por mi vinculación personal con la ciudad, y sobre algo que tuviese que ver con la Segunda República, que en Daroca había sido muy poco analizada.  En esos días se había inaugurado en Daroca una exposición conmemorativa de los 500 años de presencia de las Madres Dominicas en la ciudad y en uno de los pósteres que mostraba momentos trascendentales de su historia, aparecía esto:

La información hablaba de movimientos anticlericales violentos y podía tener que ver con algún grupo anarquista, aunque las fechas no me encajaban mucho con las de los sucesos iconoclastas de la época ─quema de conventos, insurrección decembrina, guerra civil─. Me propuse conocer si había materia de estudio detrás de esos sucesos. Aunque la reseña resultó ser errónea ─ alguien en los años 50 le había cambiado las fechas y la había radicalizado─, en el proceso de búsqueda me aparecieron informaciones relevantes sobre un movimiento anarquista local que todo el mundo parecía desconocer. Así comenzó esta investigación en la que me sumergí sin ningún tipo de posicionamiento en la materia, tratando de encontrar todos los documentos que ayudasen a entenderlo y explicarlo.

-¿Qué características presentaba el anarquismo, si es que las presentaba, de diferentes en Daroca respecto a otros lugares de la provincia de Zaragoza o de Aragón?

-Yo creo que no era muy diferente de otros entornos rurales aragoneses. Existía inicialmente un grupo de familias de clase media afines al ideario anarquista más moderado, defensores de la educación racionalista y de la participación de la mujer en este desarrollo y contrarios al control ejercido por la Iglesia. Estos grupos fueron recogiendo a otros jóvenes instruidos en ese ideario, pero también gente descontenta con la marcha de la República con ideas más radicales. Esas diferencias se constatan porque dentro del sindicato había distintas corrientes y en esos pocos años mostraron también sus diferencias. 

-¿Pasa este movimiento, como otras tendencias de izquierdas, más pronto al olvido porque esa zona de Aragón es de las zonas en las que más pronto triunfa el alzamiento? —simplemente por estar geográficamente en la zona occidental--

-Si, correcto. Debido a la fuerte represión que experimentan desde las primeras semanas los partidarios del Frente Popular y especialmente los principales representantes de los movimientos obreros, sus miembros trataron de borrar cualquier prueba que los involucrase, escondiendo cualquier referencia que los pudiese asociar con estos movimientos. Borraron a sus referentes y dejaron de mencionarse sus historias ya que la mayoría de ellos habían sido asesinados tras el golpe de Estado, al comienzo de la Guerra Civil. Con el paso del tiempo a los que habían vivido ese periodo les resultaba doloroso recordarlo y con la llegada de la democracia las nuevas generaciones desconocían su existencia, por lo que nunca hubo ningún estudio que los sacase a la luz, ni ningún acto de reconocimiento o desagravio hacía esas personas.  Por eso en este estudio he tratado de dar visibilidad al movimiento y a sus principales protagonistas.

-¿Qué radiografía humana podemos hacer del anarquismo en Daroca?,¿es bastante “pareja” al del resto de Aragón?

-A partir de los datos de los que disponemos─ muchos de ellos provenientes de fuentes judiciales─, podemos confirmar que a la altura del año 33 el sindicato superaba con creces el centenar de afiliados masculinos, la media de edad rondaba los 24 años y aunque impermeabilizaba a trabajadores de distintos sectores, el mayoritario era el de los jornaleros del campo. Otra idea interesante es que era un grupo con un nivel formativo alto, ya que en una población que rondaba el 45% de analfabetismo, solamente uno de los 17 anarquistas procesados en consejo de guerra por la decembrina indica que no sabe leer y escribir. También se manifiesta en que algunas mujeres tuvieron un papel fundamental en el sindicato como propagandistas y formadoras de otras mujeres y curiosamente, aunque no podemos asegurar una relación directa, sí que he constatado que durante esos años – de 1933 a 1936-, la natalidad en Daroca se redujo un 20% y la mortalidad infantil bajó durante los cuatro años consecutivos pasando del 23% en 1932 al 10% en 1936, quedando muy por debajo de las cifras medias nacionales. Dado que las tasas mayores de natalidad y particularmente de mortalidad infantil se producían en las clases más desfavorecidas, una de las opciones que explicaría en parte estas reducciones sería que esas mujeres hubiesen recibido, en ese entorno formativo del anarquismo, formación eugenésica e higienista que consiguiese reducir esas tasas.

-¿Cómo recuerdas en tu libro qué dice y recoge el estudioso e investigador Graham Kelsey: …España fue el único país de Europa donde la gente tenía dos sindicatos en dónde afiliarse ¿Se movieron mucho los afiliados se un sindicato a otro?

-Es complicado hablar de cuantos casos se dan, porque no hay información detallada. Pero si que aparecen personas encuadradas en las coordinadoras socialistas, especialmente en las de Trabajadores de la Tierra que luego pasan a la coordinación de la CNT. También hay declaraciones de algunos anarcosindicalistas que indican que pertenecieron a la UGT en el pasado. La UGT era mayoritaria en Daroca, cerca de 500 afiliados en una población de 4000 habitantes, pero en las elecciones de 1933 los socialistas solo reciben 215 votos con una abstención del 40%, que era lo que solicitaban los anarquistas. Creo que eso demuestra que hay un acercamiento importante de los ugetistas al anarcosindicalismo en Daroca, que precisamente es lo que los anima a estos últimos a lanzarse a la calle en diciembre de 1933.

-¿Por qué crees que en Daroca se acoge más y mejor la corriente “como más moderada”, amante de la cultura y del racionalismo ácrata y muy unida a la corriente que publicó Nueva Humanidad de Errico Malatesta?… El de Malatesta era un anarquismo “como más moderno” se desprendía del de los clásicos Proudhon, Bakunin, Kropotkin…--aunque con quien más discrepancias muestra es con Kroptkin, ¿no?---¿En Daroca seguían este predicamento de Malatesta y cómo se veía y se palpaba en la práctica?

-Las familias en las que se origina el anarquismo parecen responder a este tipo de postulados más moderados, preocupados por la cultura y la educación infantil. En las declaraciones dentro de los procesos de responsabilidades políticas, la acusación más frecuente a los miembros de estas familias, que son familias con recursos económicos y propiedades, es que enseñaban sus ideas a niños entre 12 y 15 años. Parece que esa educación en los postulados anarquistas era lo que más molestaba a las élites, que en 1935 crean una organización para formar a los niños de las mismas edades en las prácticas religiosas. Lo mismo había pasado en 1932 con las mujeres. El hijo del que será presidente de la CNT en 1936 recibe el nombre de Darwin en 1933, lo que muestra cierto acercamiento a las corrientes moderadas del anarquismo. También un grupo de las Juventudes Libertarias manifiesta su acercamiento a este movimiento en septiembre de 1933 y en 1936 cuatro anarquistas formaron parte del ayuntamiento desde donde promovieron acciones también moderadas en el gobierno de la ciudad. Todas esas circunstancias muestran ese acercamiento a la moderación sin olvidar que dentro del anarcosindicalismo también aparece algún sector más radical que promueve el incendio de las iglesias y de las propiedades de los representantes de las élites.

-Por favor, háblanos del racionalismo en Daroca… ¿en qué se muestra más? ¿tuvo Daroca escuela racionalista?

Existe muy poca información sobre ese aspecto. Por declaraciones en una entrevista en los años 90 a un antiguo anarquista conocemos que las juventudes libertarias contaban con un ateneo en el que se reunían y realizaban lecturas de libros referentes del anarquismo y por los procesos de responsabilidades políticas sabemos que había una escuela en la que aprendían niños entre 12 y 15 años. También en los libros de cuentas del ayuntamiento, aparece la venta de mesas/pupitres al presidente del sindicato en 1936 que tienen que ver con esa escuela. Pero desgraciadamente no hay ningún documento que indique cuantos menores asistían, si se buscó algún maestro para proporcionar esas formaciones o si eran los propios propagandistas los que las atendían…

-¿Los anarquistas darocenses estaban, de alguna manera, próximos a los republicanos? —una cosa no excluía de la otra…--

-Da la impresión de que sí que había una cierta relación. La familia que alquilaba el local al sindicato libertario y donde se encontraría la escuela racionalista, pertenecía al sindicato ─el padre y los dos hijos─.  El padre fue en 1931, uno de los fundadores de la Agrupación Republicana de Daroca, lo que muestra claramente esa dualidad. También he encontrado informes de la Guardia Civil de los años 50 en los que indicaban que ciertas personas vinculados a Unión Republicana lo habían estado también al anarquismo. Incluso los cuatro anarquistas que formaron parte del ayuntamiento se decía que habían pertenecido a Izquierda Republicana. Digamos que podían ser conjuntos con elementos comunes.

-¿Cuándo y por qué crees que crece el anarquismo en Daroca? ¿Por qué esa implantación del anarquismo?

-Los primeros apuntes sobre la existencia de una célula nos refieren a comienzos de 1923 en un artículo de Cultura y Acción firmado por Buenacasa. En ese artículo se comenta la importancia de Calatayud como eje comarcal. Posiblemente las influencias con Calatayud ayudaron en la creación de ese germen anarquista. Lo que está claro es que surgen en una capa de la población con cierta capacidad económica y que luego crece más ligada a los entornos de pobreza durante la República, quizás aupado por esas labores formativas de las escuelas de niños y mujeres propiciadas por las ideas racionalistas de sus fundadores. Después, tras el golpe de Estado, la represión de los sublevados es especialmente implacable con estos miembros pertenecientes a una clase social más próxima a las élites.

-¿Qué idiosincrasia de idiosincrasias; qué características sociopolíticas y educativas se tienen o se tuvieron que dar para que se incrementase el acercamiento al anarquismo? - ¿Cómo y desde donde explicaban lo que era el anarquismo?

-En algunos aspectos se indica que el anarquismo funcionaba como una religión. Una filosofía que hablaba de un futuro en este mundo en el que se modificaba el orden social y que proporcionaba esperanza a los que no tenían nada y por tanto nada que perder. Si los seguidores, propagandistas y medios escritos que movían esas ideas eran consecuentes con sus ideas, no es extraño pensar que en una sociedad como la darocense que se encontraba profundamente fragmentada ─un 30% vivía en zonas prósperas con un nivel de analfabetismo del 5% y el 70% vivía en zonas deprimidas con analfabetismos del 60% al 80% y sin trabajo ni alimento seguro─, muchos creyesen en esos cambios y abrazasen esas ideas que mostraban un futuro más amable. Por ciertas declaraciones se aprecia que la enseñanza del anarquismo tenía lugar en esa escuela racionalista ubicada en los locales del sindicato, en el ateneo al que asistían los jóvenes, probablemente en los mismos locales. Las mujeres asistían a un segundo local, que era la trastienda de la sastrería del que sería presidente de la CNT local durante la primavera del Frente Popular donde su mujer y su suegra se encargaban de su instrucción.

-Las ideas anarquistas, ¿desde hacía cuándo se venían “cociendo” en Daroca y cómo van evolucionando?

-Los primeros datos hacen referencia a los comienzos de los años 20, y parecen corresponder a unas pocas familias de clase media, que bien podrían haber tomado esas ideas a través de lecturas, de la prensa de referencia o del acercamiento a otros grupos anarquistas, quizás en la vecina Calatayud que en esos años se consolida como un eje del anarquismo en los entornos rurales de la zona. La otra opción podría ser la influencia de los movimientos en Zaragoza en esa misma época. La verdad es que no existe demasiada documentación sobre el modo en el que se origina.

-A ti, en particular, Ángel, ¿qué te ha supuesto investigar sobre los darocenses afines al anarquismo? - ¿Mostraron enfrentamientos con los otros afiliados, por ejemplo, a la UGT?

-Para mí ha sido una labor apasionante porque era un tema que desconocía completamente y que se encontraba escondido y ausente de la cultura histórica de la ciudad. Sobre él he avanzado sorpresa a sorpresa, aunque, desafortunadamente, tengo la sensación de no haber sido capaz de averiguar todas las implicaciones que tuvo en la vida social del periodo en la ciudad. Hace dos años cuando había reunido información suficiente para entender lo que había supuesto la insurrección anarquista de 1933 en Daroca, organicé una charla el mismo día que se cumplían los 90 años del suceso. La charla despertó un gran interés y me pareció percibir sorpresa en la mayor parte de los que llenaron la sala, algunos de los cuales descubrieron que algún familiar suyo había formado parte de ese movimiento social y de esa insurrección. Lo siguiente fue descubrir que en el Ayuntamiento del Frente Popular participaron cuatro anarquistas y finalmente, lo más duro fue confirmar que muchos de los anarquistas habían sido impunemente asesinados durante los primeros meses tras el Golpe de Estado. Creo que esta es también una sorpresa para la mayoría de los darocenses ya que se tenía la impresión de que el efecto del golpe de Estado y la represión de los sublevados en la ciudad había sido muy limitado y no era para nada correcto.

Respecto de las relaciones con la UGT, supongo que tendrían sus diferencias, especialmente en el primer periodo, pero yo he encontrado más pruebas de acuerdos que de enfrentamientos. Desde los resultados electorales, la participación conjunta en las huelgas más importantes –remolacheros y huelga general–, la colaboración en el Ayuntamiento o la creación de una única lista del paro con personas de ambos sindicatos. Por el contrario, no he hallado información que consigne luchas entre ellos. Tengo la percepción de que colaboraron más de lo que discreparon… quizás movidos por esa moderación.

-Por cierto, ¿cómo ha sido el proceso y la tarea ardua de investigación que, además, tiene mucho a ver con el proceso de documentación? -La investigación, la recopilación de documentación, el contrastar todo ello…el aproximarse a testimonios más o menos directos sobre vuestro trabajo…es una tarea que requiere de trabajo, minuciosidad, pero también de mucha gratificación, ¿qué nos puedes decir?

-Si, en efecto ha sido una investigación que ha resultado en algunos momentos muy absorbente porque mi interés final era rescatar el semblante del máximo número de personas posibles. No me interesaba tanto el hablar de cifras como el de encontrar las vivencias, las familias, los protagonistas detrás de esos números. Al trabajar con un número tan elevado de protagonistas, esto supuso una gran cantidad de búsquedas y recopilaciones ya que no me centré en nadie en particular. A veces los nombres me bailaban o había apellidos casi idénticos y me resultaba mejor entenderme por los apodos. Me he dado cuenta de la importancia de los apodos para diferenciar a las familias en estos entornos rurales de principio de siglo XX.

Tras el primer encuadre de las personas traté de dar con familiares que me pudiera contar algo sobre sus antepasados, pero en muchos casos la primera información sobre la vinculación anarquista de sus allegados se la proporcionaba yo a ellos. En algunos casos estoy seguro de que esa vinculación no era bien recibida. Para los que sí que la conocían ha sido muy satisfactorio poder ayudarles a entender cómo eran esos antepasados y aunque doloroso, también conocer cómo y cuándo fue su final. Aun así, ha quedado mucha información sin encontrar y todavía quedan muchos de ellos enterrados en cunetas próximas a Daroca. Me hubiese gustado poder haberles ayudado mucho más, quizás, en ese sentido, esta investigación ha llegado 40 años tarde.

-¿Y qué metodología de trabajo soléis seguir? ¿Trabajaste sobre un guion de cuestiones y/o preguntas sobre las que ir encontrando respuestas?

-Primeramente, trate de leer los trabajos de otros historiadores sobre el movimiento anarquista y sobre la represión en Aragón. Profesores del Master de Contemporánea como Casanova o Salomón fueron buenas guías en ese momento. Seguidamente el trabajo fue de búsqueda y revisión en las fuentes, tratando de peinar toda la documentación sobre aquellos años en archivos provinciales, municipales y militares sin olvidar la hemeroteca para conocer más datos sobre algunos de los asuntos que fui encontrando. Finalmente fueron las entrevistas con familiares o con algún testigo de aquella época, aunque ya son muy pocos los que quedan.

-¿Qué te ha costado más y qué te ha sido más fácil de atar en este trabajo de investigación histórica?

-Me hubiese gustado encontrar documentación generada por los propios protagonistas, pero tenía claro que eso iba a ser casi imposible a no ser que apareciese en alguna de las familias que dirigieron el movimiento en la localidad, que de momento no ha sido el caso. Por fortuna la documentación relativa a la insurrección de diciembre es muy extensa ya que se conservan los consejos de guerra y los fallos de los juicios civiles. A partir de esa documentación se muestran muchos detalles de la organización. También el paso por el ayuntamiento y las actas nos permiten acercarnos a los idearios personales de este grupo que de alguna forma era la voz del movimiento anarquista en la localidad. Finalmente, los expedientes de responsabilidades políticas nos dan cuenta de cómo eran valorados cada uno de ellos por sus antagonistas. Quizás los comentarios de familiares son los que han aportado menos valor, porque la mayoría son referencias de una segunda generación, a la que no se le contó la realidad completa, normalmente por miedo.

-¿Qué reacción hay al crecimiento anarquista?

-Hay una reacción de las élites no solo contra el anarquismo sino también contra el socialismo y contra el republicanismo más de izquierdas. Ya en 1928 el cabo del somaten, a la sazón uno de los caciques de la ciudad, en su discurso de bendición de la bandera había sido meridianamente claro sobre su posicionamiento contra los movimientos obreros y particularmente sobre el anarquismo: «Uno de los deberes de esta hermosa institución, quizás el más importante, sea el extirpar del solar hispano la mala hierba del anarquismo, del comunismo y del socialismo revolucionario, que son tres cosas distintas y una sola maldad verdadera».  Durante la República se formó, en 1932, una asociación de mujeres dirigida por las esposas de los principales caciques y, en 1935, el Centro Parroquial de Juventud Católica para niños. Ambos parecen ir en contra de esas escuelas racionalistas y de mujeres que estaba impulsando el anarquismo. Pero en Daroca hay un suceso que parece marcar el devenir de la represión posterior. En junio de 1936 se plantea una huelga general y aunque es desconvocada a los 3 o 4 días por intermediación del gobernador civil, genera en las élites un sentimiento de temor, de que si las clases bajas se asocian su hegemonía y sus posesiones podrían estar en peligro. Durante ese mes de junio esta élite se une y recauda dinero para crear una bandera de Falange que pueda hacer frente a los obreros. Esta es quizás la reacción más peligrosa porque con el golpe de Estado fallido, su comportamiento vengativo y violento va a quebrar a la sociedad darocense.

-¿Qué tal le fue al “comunismo libertario” en Daroca que no es “exactamente” anarquismo?

-En Daroca no llegó a materializarse en ningún momento. Ni en la insurrección de 1933 en la que los anarcosindicalistas cejaron en su empeño tan pronto vieron que tenían que cruzar líneas peligrosas, ni mucho menos en el 36 en el que el triunfo de los sublevados desde el primer momento los arrinconó en sus domicilios donde muchos de ellos fueron detenidos y posteriormente asesinados al materializarse el fracaso del golpe de Estado y producirse el comienzo de la Guerra Civil.

-En torno a 1933 con la situación política social muy agitada, ¿cómo era el clima del anarquismo darocense y cómo responde?

-Las elecciones de 1933 en Daroca parecen indicar que había un porcentaje muy amplio de personas que apoyaban el envite anarquista y optaron por la abstención. Esta crece al menos en 20 puntos porcentuales y se concentra en el ámbito obrero. Ese apoyo anima a los anarquistas más radicales y jóvenes a apoyar la insurrección y se organizan siguiendo el plan establecido por el Comité Central. Pero llega un momento en que necesitan utilizar las armas contra sus paisanos y no se atreven. A partir de ese momento se dan cuenta que no tiene sentido continuar la lucha y tras los juicios y las penas, se vuelven más moderados.

-¿Cómo consigue afianzarse el anarquismo y cómo se va derrumbando hasta sufrir la represión?;por cierto, ¿cómo la sufre?

El anarquismo forma parte de la estructura del ayuntamiento con cuatro concejales desde marzo hasta julio de 1936. Algunos de ellos salen de la cárcel con la amnistía de febrero para entrar en el Ayuntamiento. Todo parece ir razonablemente bien, pero la huelga general de principios de junio da lugar a unos hechos fortuitos que acabaron trágicamente. A partir de ese momento los concejales anarquistas fueron cesados y dejaron la corporación a primeros de julio. En julio pareció que el golpe de Estado no iba a generar violencia contra ellos, pero en agosto se desató una violencia indómita y sufrieron la represión tanto en la prisión de Torrero como en la propia ciudad. Una violencia que sumó más de 30 asesinatos en una ciudad en la que no habían existido enfrentamientos sociales importantes ─a excepción de la huelga general─ durante todo el periodo republicano.

-¿Qué huella a lo largo de los años ha dejado el anarquismo? ¿esa huella sobrevivió a los tiempos?

-No, en Daroca no sobrevivió. La represión, el miedo a sufrir la misma suerte y 40 años de Dictadura acabaron con todo vestigio de lo que había sido el anarquismo y de la memoria sobre sus protagonistas. Era como si el movimiento anarquista no hubiese existido nunca. Al investigarlo y sacarlo a la luz me he dado cuenta de que hay gente que todavía preferiría dejarlo en el olvido para no tener que reconocer su existencia y cómo fue reprimido por la sociedad dominante de la época. También me parece que este periodo de la historia se ha politizado demasiado últimamente. La presentación de este estudio histórico sobre un movimiento social desconocido pero cercano en el tiempo, cuya edición forma parte de los Cuadernos de Historia de la Institución Fernando el Católico, que tiene un carácter no venial y que se presentó en Zaragoza a primeros de noviembre y en Daroca a primeros de diciembre pasado no pudo contar con ningún representante del Ayuntamiento que gobierna actualmente la ciudad. Una lástima, en mi opinión es importante conocer la historia tal y como sucedió, no para juzgarla sino para intentar aprender de ella y evitar que se vuelva a generar tanto dolor. 

 

 

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