Cazarabet conversa con... Ángel Plou Gasca, autor
de “De la revolución al olvido. Anarquismo en Daroca (Zaragoza) durante el primer
tercio del siglo XX” (Cuadernos de Aragón 102. Institución Fernando el Católico)
El anarquismo en
Daroca, ciudad zaragozana, es investigado desde el rigor por Ángel Plou.
La
sinopsis del libro:
"De la
revolución al olvido: Anarquismo en Daroca (Zaragoza)” durante el primer tercio
del siglo XX es una obra que rescata del olvido la presencia del
movimiento libertario en esta localidad aragonesa. Ángel Plou Gasca
reconstruye, con rigor documental y sensibilidad histórica, el desarrollo del
anarquismo darocense, sus redes de militancia, su compromiso social y su
influencia en la vida política de la Segunda República. A través de archivos,
prensa y testimonios, el autor muestra cómo las ideas libertarias arraigaron en
un contexto dominado por el caciquismo y las desigualdades agrarias, hasta ser
brutalmente reprimidas tras el golpe de 1936. Este estudio nos permite
comprender la vitalidad del anarquismo en el Aragón interior y su papel en la
transformación social del siglo XX."
El autor:
Ángel
Plou Gasca
(Daroca, 1962) es ingeniero e historiador, con una trayectoria profesional
consolidada en los sectores de la logística y las nuevas tecnologías. Su
experiencia técnica se complementa con una vertiente docente, habiendo ejercido
como profesor en diversos programas de máster universitario.
En la actualidad,
su labor se centra en la investigación histórica. Tras cursar el Máster en
Historia Contemporánea, desarrolla su tesis doctoral sobre la evolución
sociopolítica de la ciudad de Daroca durante la primera mitad del siglo XX. Su
línea de investigación prioriza la historia social, con especial interés en las
dinámicas humanas y el impacto de los procesos históricos en su estructura
social.
Es autor de la
novela histórica Doble vínculo (2021) y del ensayo De la revolución al
olvido, un estudio analítico sobre el movimiento libertario en Daroca durante
el primer tercio del siglo XX fruto de su labor investigadora.
El
libro puede consultarse y/o descargarse desde este enlace en la web de la
Institución Fernando el Católico:
https://ifc.dpz.es/publicaciones/ver/id/4168
Cazarabet
conversa con Ángel Plou Gasca:
-Ángel, ¿qué es lo que te ha hecho o
te hizo, en su día, investigar sobre el anarquismo en Daroca? Preguntado de
otra manera: - ¿Por qué te da por investigar sobre el movimiento anarquista?
-La verdad es que
el tema del anarquismo surgió un poco por casualidad. Andaba buscando una
materia para realizar mi TFM en Historia Contemporánea y tenía claro que iba a
ser sobre Daroca, por mi vinculación personal con la ciudad, y sobre algo que
tuviese que ver con la Segunda República, que en Daroca había sido muy poco
analizada. En esos días se había
inaugurado en Daroca una exposición conmemorativa de los 500 años de presencia
de las Madres Dominicas en la ciudad y en uno de los pósteres que mostraba
momentos trascendentales de su historia, aparecía esto:
La información hablaba de movimientos anticlericales
violentos y podía tener que ver con algún grupo anarquista, aunque las fechas
no me encajaban mucho con las de los sucesos iconoclastas de la época ─quema
de conventos, insurrección decembrina, guerra civil─. Me propuse conocer
si había materia de estudio detrás de esos sucesos. Aunque la reseña resultó
ser errónea ─ alguien en los años 50 le había cambiado las fechas y la
había radicalizado─, en el proceso de búsqueda me aparecieron
informaciones relevantes sobre un movimiento anarquista local que todo el mundo
parecía desconocer. Así comenzó esta investigación en la que me sumergí sin
ningún tipo de posicionamiento en la materia, tratando de encontrar todos los
documentos que ayudasen a entenderlo y explicarlo.
-¿Qué características presentaba el anarquismo,
si es que las presentaba, de diferentes en Daroca respecto a otros lugares de
la provincia de Zaragoza o de Aragón?
-Yo creo que no
era muy diferente de otros entornos rurales aragoneses. Existía inicialmente un
grupo de familias de clase media afines al ideario anarquista más moderado,
defensores de la educación racionalista y de la participación de la mujer en
este desarrollo y contrarios al control ejercido por la Iglesia. Estos grupos
fueron recogiendo a otros jóvenes instruidos en ese ideario, pero también gente
descontenta con la marcha de la República con ideas más radicales. Esas
diferencias se constatan porque dentro del sindicato había distintas corrientes
y en esos pocos años mostraron también sus diferencias.
-¿Pasa este movimiento, como otras tendencias de
izquierdas, más pronto al olvido porque esa zona de Aragón es de las zonas en
las que más pronto triunfa el alzamiento? —simplemente por estar
geográficamente en la zona occidental--
-Si, correcto.
Debido a la fuerte represión que experimentan desde las primeras semanas los
partidarios del Frente Popular y especialmente los principales representantes
de los movimientos obreros, sus miembros trataron de borrar cualquier prueba
que los involucrase, escondiendo cualquier referencia que los pudiese asociar
con estos movimientos. Borraron a sus referentes y dejaron de mencionarse sus
historias ya que la mayoría de ellos habían sido asesinados tras el golpe de
Estado, al comienzo de la Guerra Civil. Con el paso del tiempo a los que habían
vivido ese periodo les resultaba doloroso recordarlo y con la llegada de la
democracia las nuevas generaciones desconocían su existencia, por lo que nunca
hubo ningún estudio que los sacase a la luz, ni ningún acto de reconocimiento o
desagravio hacía esas personas. Por eso
en este estudio he tratado de dar visibilidad al movimiento y a sus principales
protagonistas.
-¿Qué radiografía humana podemos hacer del
anarquismo en Daroca?,¿es bastante “pareja” al del resto de Aragón?
-A partir de los
datos de los que disponemos─ muchos de ellos provenientes de fuentes
judiciales─, podemos confirmar que a la altura del año 33 el sindicato
superaba con creces el centenar de afiliados masculinos, la media de edad
rondaba los 24 años y aunque impermeabilizaba a trabajadores de distintos
sectores, el mayoritario era el de los jornaleros del campo. Otra idea
interesante es que era un grupo con un nivel formativo alto, ya que en una
población que rondaba el 45% de analfabetismo, solamente uno de los 17
anarquistas procesados en consejo de guerra por la decembrina indica que no
sabe leer y escribir. También se manifiesta en que algunas mujeres tuvieron un
papel fundamental en el sindicato como propagandistas y formadoras de otras
mujeres y curiosamente, aunque no podemos asegurar una relación directa, sí que
he constatado que durante esos años – de 1933 a 1936-, la natalidad en Daroca
se redujo un 20% y la mortalidad infantil bajó durante los cuatro años
consecutivos pasando del 23% en 1932 al 10% en 1936, quedando muy por debajo de
las cifras medias nacionales. Dado que las tasas mayores de natalidad y
particularmente de mortalidad infantil se producían en las clases más
desfavorecidas, una de las opciones que explicaría en parte estas reducciones
sería que esas mujeres hubiesen recibido, en ese entorno formativo del
anarquismo, formación eugenésica e higienista que consiguiese reducir esas
tasas.
-¿Cómo recuerdas en tu libro qué dice y recoge
el estudioso e investigador Graham Kelsey: …España fue el único país de Europa
donde la gente tenía dos sindicatos en dónde afiliarse ¿Se movieron mucho los
afiliados se un sindicato a otro?
-Es complicado
hablar de cuantos casos se dan, porque no hay información detallada. Pero si
que aparecen personas encuadradas en las coordinadoras socialistas,
especialmente en las de Trabajadores de la Tierra que luego pasan a la
coordinación de la CNT. También hay declaraciones de algunos
anarcosindicalistas que indican que pertenecieron a la UGT en el pasado. La UGT
era mayoritaria en Daroca, cerca de 500 afiliados en una población de 4000
habitantes, pero en las elecciones de 1933 los socialistas solo reciben 215
votos con una abstención del 40%, que era lo que solicitaban los anarquistas.
Creo que eso demuestra que hay un acercamiento importante de los ugetistas al
anarcosindicalismo en Daroca, que precisamente es lo que los anima a estos
últimos a lanzarse a la calle en diciembre de 1933.
-¿Por qué crees que en Daroca se acoge más y
mejor la corriente “como más moderada”, amante de la cultura y del racionalismo
ácrata y muy unida a la corriente que publicó Nueva Humanidad de Errico
Malatesta?… El de Malatesta era un anarquismo “como más moderno” se desprendía
del de los clásicos Proudhon, Bakunin, Kropotkin…--aunque con quien más
discrepancias muestra es con Kroptkin, ¿no?---¿En Daroca seguían este
predicamento de Malatesta y cómo se veía y se palpaba en la práctica?
-Las familias en
las que se origina el anarquismo parecen responder a este tipo de postulados
más moderados, preocupados por la cultura y la educación infantil. En las
declaraciones dentro de los procesos de responsabilidades políticas, la
acusación más frecuente a los miembros de estas familias, que son familias con
recursos económicos y propiedades, es que enseñaban sus ideas a niños entre 12
y 15 años. Parece que esa educación en los postulados anarquistas era lo que
más molestaba a las élites, que en 1935 crean una organización para formar a
los niños de las mismas edades en las prácticas religiosas. Lo mismo había
pasado en 1932 con las mujeres. El hijo del que será presidente de la CNT en
1936 recibe el nombre de Darwin en 1933, lo que muestra cierto acercamiento a
las corrientes moderadas del anarquismo. También un grupo de las Juventudes
Libertarias manifiesta su acercamiento a este movimiento en septiembre de 1933
y en 1936 cuatro anarquistas formaron parte del ayuntamiento desde donde
promovieron acciones también moderadas en el gobierno de la ciudad. Todas esas
circunstancias muestran ese acercamiento a la moderación sin olvidar que dentro
del anarcosindicalismo también aparece algún sector más radical que promueve el
incendio de las iglesias y de las propiedades de los representantes de las
élites.
-Por favor, háblanos del racionalismo
en Daroca… ¿en qué se muestra más? ¿tuvo Daroca escuela racionalista?
Existe muy poca
información sobre ese aspecto. Por declaraciones en una entrevista en los años
90 a un antiguo anarquista conocemos que las juventudes libertarias contaban
con un ateneo en el que se reunían y realizaban lecturas de libros referentes
del anarquismo y por los procesos de responsabilidades políticas sabemos que
había una escuela en la que aprendían niños entre 12 y 15 años. También en los
libros de cuentas del ayuntamiento, aparece la venta de mesas/pupitres al
presidente del sindicato en 1936 que tienen que ver con esa escuela. Pero
desgraciadamente no hay ningún documento que indique cuantos menores asistían,
si se buscó algún maestro para proporcionar esas formaciones o si eran los
propios propagandistas los que las atendían…
-¿Los anarquistas darocenses estaban, de alguna
manera, próximos a los republicanos? —una cosa no excluía de la otra…--
-Da la impresión
de que sí que había una cierta relación. La familia que alquilaba el local al
sindicato libertario y donde se encontraría la escuela racionalista, pertenecía
al sindicato ─el padre y los dos hijos─. El padre fue en 1931, uno de los fundadores
de la Agrupación Republicana de Daroca, lo que muestra claramente esa dualidad.
También he encontrado informes de la Guardia Civil de los años 50 en los que
indicaban que ciertas personas vinculados a Unión Republicana lo habían estado
también al anarquismo. Incluso los cuatro anarquistas que formaron parte del
ayuntamiento se decía que habían pertenecido a Izquierda Republicana. Digamos
que podían ser conjuntos con elementos comunes.
-¿Cuándo y por qué crees que crece el anarquismo
en Daroca? ¿Por qué esa implantación del anarquismo?
-Los primeros
apuntes sobre la existencia de una célula nos refieren a comienzos de 1923 en
un artículo de Cultura y Acción firmado por Buenacasa. En ese artículo se
comenta la importancia de Calatayud como eje comarcal. Posiblemente las
influencias con Calatayud ayudaron en la creación de ese germen anarquista. Lo
que está claro es que surgen en una capa de la población con cierta capacidad
económica y que luego crece más ligada a los entornos de pobreza durante la
República, quizás aupado por esas labores formativas de las escuelas de niños y
mujeres propiciadas por las ideas racionalistas de sus fundadores. Después,
tras el golpe de Estado, la represión de los sublevados es especialmente
implacable con estos miembros pertenecientes a una clase social más próxima a
las élites.
-¿Qué idiosincrasia de idiosincrasias;
qué características sociopolíticas y educativas se tienen o se tuvieron que dar
para que se incrementase el acercamiento al anarquismo? - ¿Cómo y desde donde
explicaban lo que era el anarquismo?
-En algunos
aspectos se indica que el anarquismo funcionaba como una religión. Una
filosofía que hablaba de un futuro en este mundo en el que se modificaba el
orden social y que proporcionaba esperanza a los que no tenían nada y por tanto
nada que perder. Si los seguidores, propagandistas y medios escritos que movían
esas ideas eran consecuentes con sus ideas, no es extraño pensar que en una
sociedad como la darocense que se encontraba profundamente fragmentada ─un
30% vivía en zonas prósperas con un nivel de analfabetismo del 5% y el 70%
vivía en zonas deprimidas con analfabetismos del 60% al 80% y sin trabajo ni
alimento seguro─, muchos creyesen en esos cambios y abrazasen esas ideas
que mostraban un futuro más amable. Por ciertas declaraciones se aprecia que la
enseñanza del anarquismo tenía lugar en esa escuela racionalista ubicada en los
locales del sindicato, en el ateneo al que asistían los jóvenes, probablemente
en los mismos locales. Las mujeres asistían a un segundo local, que era la
trastienda de la sastrería del que sería presidente de la CNT local durante la
primavera del Frente Popular donde su mujer y su suegra se encargaban de su
instrucción.
-Las
ideas anarquistas, ¿desde hacía cuándo se venían “cociendo” en Daroca y cómo
van evolucionando?
-Los primeros
datos hacen referencia a los comienzos de los años 20, y parecen corresponder a
unas pocas familias de clase media, que bien podrían haber tomado esas ideas a
través de lecturas, de la prensa de referencia o del acercamiento a otros
grupos anarquistas, quizás en la vecina Calatayud que en esos años se consolida
como un eje del anarquismo en los entornos rurales de la zona. La otra opción
podría ser la influencia de los movimientos en Zaragoza en esa misma época. La
verdad es que no existe demasiada documentación sobre el modo en el que se
origina.
-A ti, en particular, Ángel, ¿qué te
ha supuesto investigar sobre los darocenses afines al anarquismo? - ¿Mostraron
enfrentamientos con los otros afiliados, por ejemplo, a la UGT?
-Para mí ha sido
una labor apasionante porque era un tema que desconocía completamente y que se
encontraba escondido y ausente de la cultura histórica de la ciudad. Sobre él
he avanzado sorpresa a sorpresa, aunque, desafortunadamente, tengo la sensación
de no haber sido capaz de averiguar todas las implicaciones que tuvo en la vida
social del periodo en la ciudad. Hace dos años cuando había reunido información
suficiente para entender lo que había supuesto la insurrección anarquista de
1933 en Daroca, organicé una charla el mismo día que se cumplían los 90 años
del suceso. La charla despertó un gran interés y me pareció percibir sorpresa
en la mayor parte de los que llenaron la sala, algunos de los cuales
descubrieron que algún familiar suyo había formado parte de ese movimiento
social y de esa insurrección. Lo siguiente fue descubrir que en el Ayuntamiento
del Frente Popular participaron cuatro anarquistas y finalmente, lo más duro
fue confirmar que muchos de los anarquistas habían sido impunemente asesinados
durante los primeros meses tras el Golpe de Estado. Creo que esta es también
una sorpresa para la mayoría de los darocenses ya que se tenía la impresión de
que el efecto del golpe de Estado y la represión de los sublevados en la ciudad
había sido muy limitado y no era para nada correcto.
Respecto de las
relaciones con la UGT, supongo que tendrían sus diferencias, especialmente en
el primer periodo, pero yo he encontrado más pruebas de acuerdos que de
enfrentamientos. Desde los resultados electorales, la participación conjunta en
las huelgas más importantes –remolacheros y huelga general–, la colaboración en
el Ayuntamiento o la creación de una única lista del paro con personas de ambos
sindicatos. Por el contrario, no he hallado información que consigne luchas
entre ellos. Tengo la percepción de que colaboraron más de lo que discreparon…
quizás movidos por esa moderación.
-Por
cierto, ¿cómo ha sido el proceso y la tarea ardua de investigación que, además,
tiene mucho a ver con el proceso de documentación? -La investigación, la
recopilación de documentación, el contrastar todo ello…el aproximarse a
testimonios más o menos directos sobre vuestro trabajo…es una tarea que
requiere de trabajo, minuciosidad, pero también de mucha gratificación, ¿qué
nos puedes decir?
-Si, en efecto ha
sido una investigación que ha resultado en algunos momentos muy absorbente
porque mi interés final era rescatar el semblante del máximo número de personas
posibles. No me interesaba tanto el hablar de cifras como el de encontrar las
vivencias, las familias, los protagonistas detrás de esos números. Al trabajar
con un número tan elevado de protagonistas, esto supuso una gran cantidad de
búsquedas y recopilaciones ya que no me centré en nadie en particular. A veces
los nombres me bailaban o había apellidos casi idénticos y me resultaba mejor
entenderme por los apodos. Me he dado cuenta de la importancia de los apodos
para diferenciar a las familias en estos entornos rurales de principio de siglo
XX.
Tras el primer
encuadre de las personas traté de dar con familiares que me pudiera contar algo
sobre sus antepasados, pero en muchos casos la primera información sobre la
vinculación anarquista de sus allegados se la proporcionaba yo a ellos. En
algunos casos estoy seguro de que esa vinculación no era bien recibida. Para
los que sí que la conocían ha sido muy satisfactorio poder ayudarles a entender
cómo eran esos antepasados y aunque doloroso, también conocer cómo y cuándo fue
su final. Aun así, ha quedado mucha información sin encontrar y todavía quedan
muchos de ellos enterrados en cunetas próximas a Daroca. Me hubiese gustado
poder haberles ayudado mucho más, quizás, en ese sentido, esta investigación ha
llegado 40 años tarde.
-¿Y qué metodología de trabajo soléis
seguir? ¿Trabajaste sobre un guion de cuestiones y/o preguntas sobre las que ir
encontrando respuestas?
-Primeramente,
trate de leer los trabajos de otros historiadores sobre el movimiento
anarquista y sobre la represión en Aragón. Profesores del Master de
Contemporánea como Casanova o Salomón fueron buenas guías en ese momento.
Seguidamente el trabajo fue de búsqueda y revisión en las fuentes, tratando de
peinar toda la documentación sobre aquellos años en archivos provinciales,
municipales y militares sin olvidar la hemeroteca para conocer más datos sobre
algunos de los asuntos que fui encontrando. Finalmente fueron las entrevistas
con familiares o con algún testigo de aquella época, aunque ya son muy pocos
los que quedan.
-¿Qué te ha costado más y qué te ha sido más
fácil de atar en este trabajo de investigación histórica?
-Me hubiese
gustado encontrar documentación generada por los propios protagonistas, pero
tenía claro que eso iba a ser casi imposible a no ser que apareciese en alguna
de las familias que dirigieron el movimiento en la localidad, que de momento no
ha sido el caso. Por fortuna la documentación relativa a la insurrección de
diciembre es muy extensa ya que se conservan los consejos de guerra y los
fallos de los juicios civiles. A partir de esa documentación se muestran muchos
detalles de la organización. También el paso por el ayuntamiento y las actas
nos permiten acercarnos a los idearios personales de este grupo que de alguna
forma era la voz del movimiento anarquista en la localidad. Finalmente, los
expedientes de responsabilidades políticas nos dan cuenta de cómo eran
valorados cada uno de ellos por sus antagonistas. Quizás los comentarios de
familiares son los que han aportado menos valor, porque la mayoría son
referencias de una segunda generación, a la que no se le contó la realidad
completa, normalmente por miedo.
-¿Qué reacción hay al crecimiento anarquista?
-Hay una reacción
de las élites no solo contra el anarquismo sino también contra el socialismo y
contra el republicanismo más de izquierdas. Ya en 1928 el cabo del somaten, a
la sazón uno de los caciques de la ciudad, en su discurso de bendición de la bandera
había sido meridianamente claro sobre su posicionamiento contra los movimientos
obreros y particularmente sobre el anarquismo: «Uno de los deberes de esta
hermosa institución, quizás el más importante, sea el extirpar del solar
hispano la mala hierba del anarquismo, del comunismo y del socialismo
revolucionario, que son tres cosas distintas y una sola maldad verdadera». Durante la República se formó, en 1932, una
asociación de mujeres dirigida por las esposas de los principales caciques y,
en 1935, el Centro Parroquial de Juventud Católica para niños. Ambos parecen ir
en contra de esas escuelas racionalistas y de mujeres que estaba impulsando el
anarquismo. Pero en Daroca hay un suceso que parece marcar el devenir de la
represión posterior. En junio de 1936 se plantea una huelga general y aunque es
desconvocada a los 3 o 4 días por intermediación del gobernador civil, genera
en las élites un sentimiento de temor, de que si las clases bajas se asocian su
hegemonía y sus posesiones podrían estar en peligro. Durante ese mes de junio
esta élite se une y recauda dinero para crear una bandera de Falange que pueda
hacer frente a los obreros. Esta es quizás la reacción más peligrosa porque con
el golpe de Estado fallido, su comportamiento vengativo y violento va a quebrar
a la sociedad darocense.
-¿Qué tal le fue al “comunismo libertario”
en Daroca que no es “exactamente” anarquismo?
-En Daroca no
llegó a materializarse en ningún momento. Ni en la insurrección de 1933 en la
que los anarcosindicalistas cejaron en su empeño tan pronto vieron que tenían
que cruzar líneas peligrosas, ni mucho menos en el 36 en el que el triunfo de
los sublevados desde el primer momento los arrinconó en sus domicilios donde
muchos de ellos fueron detenidos y posteriormente asesinados al materializarse
el fracaso del golpe de Estado y producirse el comienzo de la Guerra Civil.
-En
torno a 1933 con la situación política social muy agitada, ¿cómo era el clima
del anarquismo darocense y cómo responde?
-Las elecciones
de 1933 en Daroca parecen indicar que había un porcentaje muy amplio de
personas que apoyaban el envite anarquista y optaron por la abstención. Esta
crece al menos en 20 puntos porcentuales y se concentra en el ámbito obrero.
Ese apoyo anima a los anarquistas más radicales y jóvenes a apoyar la
insurrección y se organizan siguiendo el plan establecido por el Comité
Central. Pero llega un momento en que necesitan utilizar las armas contra sus
paisanos y no se atreven. A partir de ese momento se dan cuenta que no tiene
sentido continuar la lucha y tras los juicios y las penas, se vuelven más
moderados.
-¿Cómo consigue afianzarse el anarquismo y cómo
se va derrumbando hasta sufrir la represión?;por cierto, ¿cómo la sufre?
El anarquismo
forma parte de la estructura del ayuntamiento con cuatro concejales desde marzo
hasta julio de 1936. Algunos de ellos salen de la cárcel con la amnistía de
febrero para entrar en el Ayuntamiento. Todo parece ir razonablemente bien,
pero la huelga general de principios de junio da lugar a unos hechos fortuitos
que acabaron trágicamente. A partir de ese momento los concejales anarquistas
fueron cesados y dejaron la corporación a primeros de julio. En julio pareció
que el golpe de Estado no iba a generar violencia contra ellos, pero en agosto
se desató una violencia indómita y sufrieron la represión tanto en la prisión
de Torrero como en la propia ciudad. Una violencia que sumó más de 30
asesinatos en una ciudad en la que no habían existido enfrentamientos sociales
importantes ─a excepción de la huelga general─ durante todo el
periodo republicano.
-¿Qué huella a lo largo de los años ha dejado el
anarquismo? ¿esa huella sobrevivió a los tiempos?
-No, en Daroca no
sobrevivió. La represión, el miedo a sufrir la misma suerte y 40 años de
Dictadura acabaron con todo vestigio de lo que había sido el anarquismo y de la
memoria sobre sus protagonistas. Era como si el movimiento anarquista no
hubiese existido nunca. Al investigarlo y sacarlo a la luz me he dado cuenta de
que hay gente que todavía preferiría dejarlo en el olvido para no tener que
reconocer su existencia y cómo fue reprimido por la sociedad dominante de la
época. También me parece que este periodo de la historia se ha politizado
demasiado últimamente. La presentación de este estudio histórico sobre un
movimiento social desconocido pero cercano en el tiempo, cuya edición forma
parte de los Cuadernos de Historia de la Institución Fernando el Católico, que tiene un carácter no venial y que se presentó
en Zaragoza a primeros de noviembre y en Daroca a primeros de diciembre pasado
no pudo contar con ningún representante del Ayuntamiento que gobierna
actualmente la ciudad. Una lástima, en mi opinión es importante conocer la
historia tal y como sucedió, no para juzgarla sino para intentar aprender de
ella y evitar que se vuelva a generar tanto dolor.

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