Cazarabet conversa con…    Antonio Penadés, autor de “Acrópolis. Desde Tesalónica hasta Atenas, un viaje por la Grecia central con Jerjes y Edward Dodwell” (Almuzara)

 

 

 

 

 

 

 

El nuevo libro de Antonio Penadés es redondo y nos enseña, si cabe más, sobre la cultura griega…

La sinopsis del libro:

Atenas no es solo una ciudad: es uno de los grandes símbolos de la civilización occidental. En este recorrido histórico y literario, Antonio Penadés invita al lector a descubrir la Acrópolis y los lugares donde nacieron la democracia, el teatro, la filosofía y algunas de las ideas que todavía sustentan nuestra cultura.

Acompañado por las voces de autores clásicos como Heródoto y de viajeros modernos como Edward Dodwell, el autor combina la crónica de viaje con la divulgación histórica para recorrer los escenarios de las Guerras Médicas, el esplendor de la Atenas de Pericles y el extraordinario legado de la Grecia clásica.

El autor, Antonio Penadès:

Antonio Penadés Chust (Valencia, 1970) es historiador, periodista y abogado. Coautor de «Cinco miradas sobre la novela histórica» (Evohé). Autor de la novela «El hombre de Esparta» (Edhasa), de los ensayos «El declive de Atenas» (RBA) y «La gesta de las Termópilas» (Gredos) y de la crónica de viajes «Tras las huellas de Heródoto» (Almuzara). Desde 2005 dirige el curso de Narrativa del Museo L’Iber. Premio Hislibris de honor 2012. Colaborador del diario El País y de las revistas Historia National Geographic y Descubrir el Arte. Preside Acción Cívica (accion-civica.org), entidad de la sociedad civil dedicada a la lucha contra la corrupción política y a la defensa de las humanidades. www.antoniopenades.es

https://www.antoniopenades.es/?page_id=2

 

Nuestros Conversa con…

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/traslashuellasdeherodoto.htm

https://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/viajegreciaclasica.htm

 

 

 

 

Cazarabet conversa con Antonio Penadés:

 

-Antonio, ¿cómo presentarías este nuevo libro tuyo, Acrópolis?

-Es una crónica de viajes por Grecia, una vía muy agradable para trasladarse hasta la época clásica y explorar aquella civilización.

 

-La Acrópolis ateniense, ¿es algo más que el símbolo de una de las “civilizaciones madre” sobre la cual se han ido erigiendo las civilizaciones presentes?

-Simboliza la cultura occidental; de hecho, el Partenón y su conjunto escultórico son en esencia una enorme celebración de la imposición de la democracia ateniense sobre la barbarie y sobre los intentos de los persas para convertir las ciudades griegas en una satrapía.

 

-Alrededor de la Acrópolis se ha escrito mucho y todavía se escribe, aunque sea para realizar crónicas sobre los incendios que en verano asolan Grecia y que toman a la Acrópolis como símbolo para mostrar que el incendio está cerca de la “polis” que llevó a cabo el invento de la democracia, ¿no?; ¿qué nos puedes decir?

-Sin la batalla de las Termópilas y sin las victorias de Salamina y Platea, la democracia ateniense no se habría desarrollado. Con lo que, llegada la Ilustración, Estados Unidos y Europa no habrían contado con ese sistema de convivencia como referente. Hoy el mundo entero sería diferente.

 

-Pero la Acrópolis es para Atenas, Grecia, Europa y el mundo mucho más que un lugar que visitar y casi desgastar por “las oleadas turísticas”, ¿no?

-La Acrópolis de Atenas es un gran activo de la humanidad entera. Y cuando vemos esas oleadas turísticas, por encima de las molestias que causan -se puede visitar a última hora de la tarde o evitando el verano-, debemos pensar, al mirar a esos mismos jóvenes que se recrean contemplando el Partenón y el Erecteion, que a su misma edad sus abuelos y bisabuelos se mataban entre sí cumpliendo órdenes en defensa de una ideología.

 

-En este libro nos acercas, con la excusa de la Acrópolis y la fuerza de su nombre, a la historia de esta civilización…muy agitada dentro de su propia coctelería—los conflictos entre las diferentes polis-- y fuera, también—siempre a la greña con Persia-- …y en base a esas agitaciones y a tiempos un poco “más tranquilos” se ha escrito su historia, se forjó su civilización con sus días dorados y sus días decadentes, ¿es así?

-Ahí está la gran debilidad de la civilización griega antigua, pues fueron capaces de lo mejor y de lo peor. Las disputas territoriales les impidieron mantener la paz entre sus ciudades; pero lo más trágico vino en 431 a.C., cuando comenzó un sangriento enfrentamiento de 27 años de duración -la guerra del Peloponeso- en el que, además, muchos vecinos se mataron entre sí por cuestiones ideológicas. Tucídides ya nos advierte que las guerras civiles son las peores.

 

-No dejas de mirar y de recordarnos a autores tan lejanos---cronológicamente hablando—como Heródoto, pero, esta vez, a la vez, los combinas con viajeros modernos como Edward Dodwell…acercarte a gente, escritores y divulgadores tan separados por el tiempo ¿qué crees aporta al libro? y ¿qué te ha aportado a ti?

-Edward Dodwell fue un sabio irlandés que recorrió Grecia entre 1801 y 1805. Nos legó cientos de grabados y un testimonio maravilloso en el que describe la vida de aquellos griegos sometidos al imperio otomano. Seguir su rastro, además del de Heródoto, ha sido una maravilla. Y uno descubre bastantes características comunes entre ambos.

 

-Visitas las Guerra Médicas que duraron muchos años y que tuvieron como protagonistas a los líderes persas como Dario I o Jerjes I contra comandantes.

-Comprendes ahí el interés que despertaron en Heródoto esos enfrentamientos. Se conjuga la épica, porque en todo lo que ocurrió hay sorpresa e intensidad, y trascendencia, ya que la evolución de la historia habría sido bien distinta en caso de cumplirse todos los pronósticos y resultar vencedores los persas.

 

-Griegos entre los que podemos destacar a Leónidas, Temístocles y batallas como la de Maratón donde a campo abierto los Hoplitas ganaron a los persas, aunque estos sumaban más soldados ,ahí Dario I hizo marcha atrás; las Termópilas donde en un estrecho terrestre los Espartanos en una de la pocas alianzas con sus rivales los atenienses pararon el empuje de los persas de Jerjes I durante días con una determinación bestial , retrasar el camino destructivo del ejército de Jerjes I y  el cerco de Atenas entrando en la polis griega para saquearla…aunque se la encontró prácticamente evacuada de personas que marcharon….muchos de ellos les esperaban en la isla de Salamina donde con sus barcos, los temibles trirremes,  con sus cascos de proa  y con un espolón de bronce  con sus experimentados remeros a babor y a estribor que terminaron con la menos especializada fuerza naval persa en la Batalla Naval  de Salamina…¿Qué nos puedes comentar?

-La narración de aquellos sucesos por medio de un ensayo puede resultar pesado para algunas personas, pero si se visita esos mismos lugares y se hila la narración del viaje con la de los grandes acontecimientos históricos, creo que ese texto es más accesible e interesante.

 

-Pero, aunque el estratega clave de aquella batalla fue Temístocles, después Atenas, con su Acrópolis de símbolo no lo trató bien…lo acusó de traición y lo expulsó; ¿así pagaba Atenas a sus héroes? Con las envidias, los egoísmos, los personalismos y los mismos males que atosigan a las democracias de aquí atosigaban a las de otros tiempos, atosigaban, ya entonces, ¿no?

-Bueno, es que Temístocles no supo (o no quiso) manejar bien el dinero público y la Asamblea ateniense votó a favor de su ostracismo. Y en su exilio acudió a Persia para ponerse al servicio de Jerjes, el mismo al que puso en ridículo en la batalla de Salamina. Peor fue el caso de Cimón, rival político de Temístocles, Efialtes y Pericles, que a pesar de ser el creador del imperio ateniense se le envió también al ostracismo por haber ayudado a los espartanos tras el terrible terremoto que destrozó Lacedemonia en 464 a.C. y que despertó una rebelión de ilotas mesenios. 

 

-Pericles es un personaje clave de Atenas, ¿hasta qué punto y por qué crees?

-Fue un gran orador y un gran militar. Engrandeció la ciudad con la reconstrucción de la Acrópolis. Pero cometió varias incoherencias graves, una de ellas financiar esas costosísimas obras con el dinero aportado por las ciudades aliadas de Atenas para ser defendidos contra los persas. Y, cuando alguna de ellas se rebeló, como fue el caso de la isla de Samos, la reacción ateniense fue implacable.

 

-Su época se relaciona con “época de esplendor” , ¿qué otros factores contribuyen a ello?

-Contribuyó la expansión del comercio, clave en el progreso de toda la civilización griega antigua, y la explotación de las minas de plata de Laurión, al sur del Ática.

 

-Impulsó muchísimas reformas ¿qué destacarías?

-Cuando él llegó la democracia ya estaba asentada. Impulsó algunas reformas populistas que, tal y como nos cuenta Aristóteles, condujeron a Atenas a un sistema en el que se impusieron los demagogos. También fueron muy perniciosos los tribunales populares. Los sicofantes, demandantes profesionales, prosperaron y los juicios se convirtieron en un espectáculo público que llegó a provocar el declive del teatro.

 

-En aquella Grecia había que ser, además de un hábil estratega político y si se podía un buen orador—al parecer es el caso de Pericles—había que ser, también, un excelente general en el campo de batalla, ¿qué nos puedes decir? Cultural, artística y arquitectónicamente también tenía su “punto”, ¿verdad? -Militarmente lidera a Atenas frente a los Espartanos en la Guerra del Peloponeso, ¿qué destacarías de ellos y por qué?

-Sí, el estrategos ocupa una magistratura electiva que reúne un carácter político y también militar. No se podía prosperar en político sin haber recabado un prestigio en el campo de batalla o en la flota. A Pericles, que tenía amistad personal con el rey Arquidamo de Esparta, hay que reconocerle muchos intentos por evitar la guerra del Peloponeso.

 

-Muere en una pandemia que asoló Atenas, creo que la peste ¿qué legado inmediato y no tan inmediato dejó?;¿se ha heredado, en parte?

-Al poco de comenzar la guerra, Pericles vio morir a su hijo mayor y unos meses después él mismo falleció por esa horrible peste, una epidemia provocada por su propia decisión de reunir a la población ateniense tras los muros de la ciudad. Su discurso tras el primer año de guerra, recogido por Tucídides, es una maravillosa exaltación del sistema democrático y de las excelencias de Atenas como sociedad.

 

-Este libro, amigo ¿se puede leer sin haber leído Tras las huellas de Heródoto y Viaje a la Grecia Clásica, también editados por Almuzara editores?

-Sí, cierra la trilogía de Heródoto y del trayecto de Jerjes en su expedición contra Grecia. Pero cualquiera de los tres libros se puede leer de forma independiente.

 

-Escribiendo este libro de qué “penas” y de qué “virtudes” somos presos o dichosos hoy en día?

-Como historiador, estoy convencido de que estamos en el mejor momento. Hay graves peligros al acecho, en especial la amenaza nuclear, pero no me cambiaría por ninguno de los periodos que nos preceden. Además, pese al daño que está haciendo en todas las edades el abuso de las pantallas, me gusta nuestra generación de jóvenes.

 

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