Tlfs. 978 849970 - 686
110069
591 páginas
23,5 x 16 cm
Introducción: bajar al infierno y volver.- Un mundo el llamas.-
Asesinatos y caos.- Salvar la vida.- Los últimos días del Reich.-
Venganza.- El principio de la ocupación.- La pérdida del este.-
Sociedades de los desarraigados.- Visiones de un nuevo mundo.- El gran
desorden.- Pagar la guerra y la paz.- Conclusión: la vida después de la
muerte
Mientras el Ejército alemán desfilaba impecable y desafiante bajo la
puerta de Brandemburgo tras el armisticio que ponía fin a la primera
guerra mundial, la rendición incondicional impuesta por los aliados en
la segunda guerra mundial redujo Alemania a escombros y cenizas. No se
trataba solo de la muerte del 10% de la población, de decenas de
millones de desplazados sin tierra ni techo, de la destrucción de la
mitad de las infraestructuras viarias y de una cuarta parte del parque
de viviendas, sino también de la pérdida de la Heimat, del hogar,
de la seguridad y la tranquilidad del útero materno, la propia
identidad. Pocas veces como esta se puede hablar de un antes y un
después.
En Alemania 1945, a diferencia de la
multitud de libros que describen el ascenso y expansión del nazismo, el
profesor Richard Bessel explica el resurgimiento de la nueva Alemania a
partir de la tesis de que la violencia vivida en los primeros meses de
1945 transformaría a los alemanes de verdugos en víctimas: «No Auschwitz
sino Dresde; no la batalla de Varsovia de 1939 sino la de Berlín en 1945
(...) no la expulsión de los polacos de sus hogares de las zona
anexionadas por el Gran Reich Alemán en Prusia Occidental sino la
expulsión de los alemanes de sus hogares de Prusia Oriental, Pomerania,
Silesia y los Sudetes...».
La Alemania de posguerra se caracterizó
por una tensión entre el deseo de recordar el propio dolor y el de
olvidar lo que los alemanes les habían hecho a los otros pueblos durante
la guerra. De esta manera, lograron hacer borrón y cuenta nueva
disociándose del pasado nazi y refugiándose en la vida cotidiana en un
intento desesperado por sobrevivir.
CRISIS DE LA MASCULINIDAD / La derrota, la reclusión, la pérdida de
empleo y la presencia de millones de soldados extranjeros supuso un
terremoto para los hábitos y valores que habían configurado las
relaciones hombre-mujer en Alemania. La derrota, en opinión del autor,
había conducido a la crisis de la masculinidad. Las mujeres fueron
violadas en masa como venganza y humillación (más que como mero deseo
sexual) de la antaño poderosa y ahora impotente raza superior.
Las mujeres se quedaron sin pareja y una cuarta parte de niños creció
sin padre. Las mujeres arrimaron el hombro para sacar adelante la
familia y el país. El protagonismo femenino en la sociedad alemana es un
factor decisivo para entender la nueva Alemania, país hoy liderado por
una mujer.
El núcleo dirigente nazi intentó obligar a la nación a autodestruirse
para que las futuras generaciones se sintieran destinadas a vengar a los
muertos. Casi logran en su empeño borrar Alemania del mapa pero no
tuvieron la misma fortuna en los valores que sustentaron la resurrección
alemana, que fueron la antítesis de los que pavimentaron el camino de
Múnich a Auschwitz. El pacifismo impregnó el nuevo ADN de una nación
decidida a liderar, 50 años después, la casa común europea dejando atrás
el imperialismo racista y el culto a la violencia extrema y obscena.
Andreu Mayayo