Libros de Cazarabet

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La Librería de Cazarabet
libreria@cazarabet.com
Tlfs.  978 849970  -  686 110069
 
244 páginas
15 x 21 cm
 

Los días 13 y 14 de mayo de 2006, la localidad de Cantavieja, acogió la celebración del II Coloquio sobre el Hábitat Disperso. Organizado por ADEMA a través del proyecto URGENTE y con el apoyo de la Comarca, del Ayuntamiento de la localidad, y el aval científico de CEDDAR, sirvió para ahondar en el debate sobre la vigencia y la sostenibilidad del modelo.

En Cantavieja se dieron cita reconocidos expertos en la materia, en torno a una realidad vigente en todo el Estado español, sobre la que es necesario actuar para garantizar su pervivencia.

Como indicó Jaime Izquierdo, Jefe del Departamento Tecnológico y de Servicios del Gobierno de Asturias, “…la masía es más que un modelo poblacional, es una herramienta de gestión del territorio, y lleva implícito un manejo ancestral del medio, con usos y costumbres que garantizan la biodiversidad y la ordenación sostenible, y por tanto es necesario apoyar su pervivencia…”. Izquierdo apostaba por convertir las masías en Centros Inteligentes de Producción Integrada, en las que los masoveros ejerciesen de científicos, porque son ellos quienes cuentan con un manual ancestral de unos y manejos de cada territorio.

Tras los interesantes bloques de comunicaciones dirigidos por Javier Esparcia, Alberto Santana, etnólogo foral de Vizcaya y Profesor de la UNED, habló sobre el caserío vasco y su “singular eclecticismo”, desmitificando al mismo como el gran símbolo del nacionalismo rural.  Seguidamente masoveros de Cantavieja hablaron sobre su modo de vida, y la dureza del mismo, y su modelo fue contrapuesto a los nuevos usos del mas, con el ejemplo del turismo rural en la Comarca del Matarraña, contando para ello con la participación de Ramón Roda, quien además de hablarnos sobre su experiencia en ese ámbito, comento el problema que deviene en la actualidad de la especulación sobre las masías.

Llorenç Ferrer, desde la Universidad Autónoma de Barcelona, habló sobre la masía catalana y su estructuración social, estableciendo claros paralelismos con el ejemplo turolense, en cuanto a la organización de las mismas. Además defendió la necesidad de que dejemos de pensar en el territorio rural en clave urbana, y de que sean sus actores, quienes decidan el modelo de futuro.

Finalmente una mesa redonda moderada por Javier Oquendo, presidente de ADEMA, sirvió para debatir sobre el futuro de los mases. Los participantes en la mesa coincidieron en la necesidad de fortalecer el modelo, sobre la base de sus usos y manejos tradicionales. Arturo Daudén Ibáñez, en calidad de biólogo, habló de la necesidad de sostener a la ganadería extensiva, como herramienta que garantiza la diversidad, y previene los riesgos de incendios al controlar la biomasa. Finalizó su intervención diciendo que “El valor patrimonial de las masías, debería de conservarse con dinero público”.  Henry Bourrout, coordinador de la Agenda 21 en el Maestrazgo, habló de la necesidad de que el  modelo se entendiese como una herramienta sostenible, defendiendo la vigencia de la masía para garantizar la singularidad  y la conservación medio ambiental,  y máxime ante las nuevas políticas y directrices de conservación que se impulsan desde organismos internacionales.  José Luis Lagares, Agente de Protección de la Naturaleza, hablaba de dos realidades, por un lado que el abandono simplifica la diversidad, genera biomasa y eleva el riesgo de incendios. Por otro, que ese mismo abandono, es un terreno abonado a la macroexplotación ganadera, a las fincas cinegéticas, y que con ello, se aumenta el deterioro, las afecciones y no se soluciona el problema.

Quedó como conclusión de las jornadas, que la pervivencia del Hábitat Disperso, no solo es la de un modo de vida, es también la garantía de una biodiversidad y unos usos y manejos tradicionales, que ordenan el territorio, lo preservan de afecciones, y por tanto nos permiten disfrutar de un medio ambiente sano, de un paisaje modelado por el hombre con el paso de los siglos, y que es un legado vital. Además quedo claro que el futuro de la conservación, pasa por compilar y hacer uso de esos manejos tradicionales vinculados al hábitat disperso. Por último, hubo coincidencia generalizada, en que la continuidad de las masías pasa por la implicación de las administraciones, porque se entienda que preservarlas garantiza un mañana mejor, y que con ello se conserva el saber acumulado con el paso de los siglos en los que el hombre ha convivido en perfecta armonía con el medio.

 
 

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