La Librería de Cazarabet

palop2(pg).jpgpalop1(pg).jpgCazarabet conversa con...   Alberto Valle o Pascual Ulpiano, autor de “Palop juega sucio” y “Malas noticias, es Palop” (Base)

 

 

 

 

Palop, el detective Palop, engrandece su sombra en Base Negra de Editorial Base.

Estamos ante dos obras de Pascual Ulpiano: Palop juega sucio y Malas noticias, es Palop.

Nos acercamos un poco a Malas noticias, es Palop:

Malas noticias, es Palop. Y esta vez está fuera de sí, porque a ver quién es el guapo que se atreve a joder a sus amigos. Bueno, amigos tampoco son, porque Palop no tiene de eso. Pero ésta es una cuestión de justicia, de vengar una afrenta gravísima: de quitar de en medio a bastardos que mejor están criando malvas. Bien pensado, no son malas noticias, porque Palop tiene sed. Sed de sangre, de dolor y de reventarle la cabeza a hostias a quien se lo merece. Cuando eso ocurre, no puede evitar sonreír mientras siente la electricidad recorrer su espinazo. Se odia por ello, sí, pero sonríe. Con el cargador de su Heckler & Koch HK Mark 23 repleto de munición, la decisión de esparcir la sesera de los hijos de perra que se interpongan en su camino y la voz de un fantasma del pasado jodiéndole los momentos de asueto masturbatorio, Palop vuelve a su librería.

Y será mejor que esta vez tampoco le vuelvan la espalda.

Y ahora lo hacemos con Palop juega sucio:

Los bastardos tratan de financiar su propio grupo terrorista y, para conseguirlo, nada mejor que raptar a Pilarín, la hija oronda de una ministra por la que pedir un rescate o, a malas, alojar una bala en su rubio y repeinado cráneo.

Buenas noticias para Palop, en todo caso.

La Agencia, donde trabajó y de donde salió a su manera hace unos años, vuelve a confiar en él para hacer el trabajo sucio. El que nadie quiere hacer. El que apesta. Ese que no sale en los periódicos, ni en el BOE, ni en las lápidas de los que caen haciéndolo. Bien remunerado, muy arriesgado y descarnadamente implacable: este juego se rige por sus propias normas y Palop sabe qué cartas jugar para que a Pilarín no le pase nada y que los hijos de perra de sus raptores acaben bajo tierra, pasto de los gusanos.

El autor, Pascual Ulpiano:

Pascual Ulpiano es el pseudónimo tras el que se esconde el creador del cínico y salvaje detective Palop. ¿Tal vez Alberto Valle?.

 

 

Cazarabet conversa con Alberto Valle “Pascual Ulpiano”:

Alberto-Valle.jpg-Palop, amigo, es una especie de detective que, aunque venido a menos, después de su paso por La Agencia, encuentra sus vías de escape realizando para esa Agencia los trabajos de alcantarilla, los peores, los más sucios…
-Sí, creo que describes muy bien el punto de partida: un contumaz hijo de puta que juega con unas reglas de juego que son suyas y de pocos más que son como él.

-¿Qué es lo que un día te hizo iniciar las andanzas, las aventuras de Palop?, me refiero: ¿a qué te inspiró…no sé hubo como un “clic”?
-Palop nace un buen o mal día de hace unos doce años, no sé muy bien si en aquel momento como válvula de escape o qué. Sí tenía claro que quería reivindicar una cierta forma de hacer literatura popular, de asunto, muy explícita. Pulp sin miramientos, en toda su crudeza y nula referencialidad a lo que se define comúnmente como “alta cultura”. Un entretenimiento para el lector, para descargar adrenalina.
Lo que hizo clic, supongo, fue el hecho de deshacerme de todo ese complejo que te coge cuando empiezas a escribir. De toda esa pomposidad, esa necesidad de enredarte con palabras ampulosas, epatar y vivir el proceso narrativo como una sufrida agonía. ¡Gilipolleces! –pensé- Es todo mucho más sencillo y placentero porque se trata de pasártelo bien, escribir lo que te gusta y, muy especialmente, no tratar de ser otro(s) sino tú mismo, con tus aportes y todas tus limitaciones.
De todos modos, y volviendo a aquel primer momento, cuando se me ocurrió la idea escribí parte del primer borrador de la primera entrega, “Palop Juega Sucio”, que quedó luego diez años enclaustrado en un ordenador. Luego, ya, por avatares de la vida, lo volví a retomar con más fuerza. Tanta, que llevo ya dos volúmenes publicados y algunos más escritos.

-Aquellos trabajos por los que si los haces bien cobras y punto, pero por los que nunca recibes un reconocimiento…..moralmente nada conciliador, ¿no?
-Moralmente hay muchos aspectos cuestionables en Palop. Aspectos que, no obstante, van teniendo un desarrollo con el avance de la serie. En el caso concreto de este anonimato forzoso al que aludes, bueno, es una condición básica para describir al personaje y el entorno subterráneo y alienante al que pertenece.
Pero en el fondo no invento nada nuevo ni de lejos. Baste pensar en la obra de Ian Fleming y en ese irresistible cabrón amoral llamado James Bond. O, pillándonos más cerca, la “ética” de un Carvalho, de Montalbán; o la del fantástico Méndez, de Ledesma; o los personajes que dibuja Luis Romero en su magistral “Los Otros”.
Sin querer compararme, claro y faltaría más. Pero sí que en la amoralidad y en la ética torcida siempre he encontrado muy gozosas fuentes de inspiración, ya se trate de lectura u otras formas narrativas.

-Si lo describes así, será porque existen agentes con estas características ¿no?
-Oyes muchas cosas, y otras, de las que se (des)informa en los media, simplemente chirrían. Todo ello me parece un perfecto caldo de cultivo para dar vida a un hijo de puta como Palop, creértelo y, sobre todo, que el lector también se lo crea.

-Y si te acercas o utilizas nombres de La Agencia, la organización u otros…será porque son la sutil tapadera de lo que todos imaginamos….
-Supongo que autor y lectores, en nuestra mayoría, convergemos en este sentido, imaginándonos más o menos a los mismos. No diré más. Que tampoco hace falta, creo yo.

-En este país hay todavía como “prurito” por nombrar claramente ciertos sujetos, entidades y demás, ¿por qué crees?
-En un país donde un tweet sobre Carrero Blanco o un show de guiñoles te puede buscar la ruina, es normal que a la gente se le pasen las ganas de mojarse. Vale la pena recordar, en este sentido, las múltiples peticiones de derogación de la conocida como “Ley Mordaza” emanadas de varios organismos internacionales como la ONU, por su talante medieval. Una ley, por cierto, promulgada por el hijo de un conocido represor del que los inmigrantes de la Catalunya de los 50 se acordarán perfectamente: Eduardo Fernández Ortega.

-Hay mucha base tanto exógena, lo que quiero decir que hay motivos y madera para que ardan historias de intriga mezcladas con cierta dosis de espionaje o de lo que podríamos reconocer como las cloacas más sucias de un país…¿por qué todavía se escribe poco sobre esto?
-La verdad es que no sé si se escribe poco o si lo que se escribe tiene escasa visibilidad en un país que, de entrada, no lee y tiene un putapénico consumo cultural, basado en la descarga compulsiva y la lectura del Marca. Por otro lado, adolecemos de una cultura política floja, resultado de lo que mal llaman “transición”, y que no fue otra cosa que una adaptación de un antiguo régimen a uno nuevo, como nos demuestran quienes nos “gobiernan” (es un decir) cada día.
Pero vaya, viendo el vaso medio lleno, atesoramos escritores extraordinarios como Juan Carlos Castillón, Andreu Martín, Antonio Quílez o Antonio Padilla. Cantidad, tal vez, poca. Pero la calidad, si se busca, se encuentra.
Y, yendo un poco más allá, en España gozamos también de un grandioso caudal de literatura popular, de bolsilibro, de puro oficio de contador de historias. Una generación lamentablemente más pretérita que presente, pero que en algunos casos supo esquivar el lápiz rojo de la censura en sus novelas y echarle bemoles e imaginación a los asuntos que trataban.
Suerte tenemos de gente como Alberto Cabrera, Raúl Montesdeoca, Ricardo Bosque, Guillermo Román, Javier Pérez Andújar, Miqui Otero o Jordi Canal, entre otros, que pugnan por mantener viva aquella generación de la que hemos heredado un talento como el de Lem Ryan.

-Y por qué tú decides hacerlo con el agente, luego detective y luego “arreglador” PARA LA Agencia, Palop?
-Porque es un planteamiento Pulp que te permite jugar con la hemeroteca, jugar con realidades ocultas, imaginables o adivinables y, a la vez, redundar en situaciones muy burras en términos de violencia y mala baba.
O sea, es un poco como decir ya que este es mi juego, lo juego con mis reglas.

-Bien a los personajes: ¿mera observación y mucha lectura?
-Algunos personajes están muy basados en gente que conozco o he conocido o, en algunos casos, intuido. Pero está claro que lo que lees te marca y te crea unos estereotipos a los que luego tú das tu forma. Si no me hubiese curtido leyendo cómic europeo de pequeño y, más adelante, a gentuza adorable como Bunker, Vonnegut o Welsh, probablemente tendría otras coordenadas a la hora de escribir.
Que no digo que sea mejor o peor, cuidado. Pero creo que en esto, como en la música que se escucha o en el cine que se ve, vale aquello de “somos lo que comemos”.

4.JPG-¿Y las tramas, cómo las vas forjando….un día me explicaba una escritora de novela negra que se pasaba horas y horas leyendo todas las páginas de sucesos de todo lo que podía pillar…?
-Depende de qué esté escribiendo, pero sí es cierto que, sobre todo a la hora de contextualizar, echo mano de la hemeroteca y de sucesos acaecidos en la época de la que me esté puntualmente ocupando.
De todos modos, generalmente tengo una idea más o menos precisa y, según voy escribiendo, la propia narración, sus personajes, sus inercias, me llevan por un camino u otro.
Creo que sería incapaz de escribir como hacen algunos, con todo imaginado y atado al milímetro incluso antes de teclear la primera letra. Lo cual me parece admirable, claro.

-Tengo en mis manos dos aventuras de Palop: “Palop Juega sucio” y “Malas noticias, es Palop”….diferentes, pero igual de bestia en sus formas, maneras….
-Son novelas Pulp, con un formato muy claro. Las mismas portadas, obras del siempre solvente Berto Martínez, así como las ilustraciones interiores, obra de Adolfo Valle, ya dejan meridianamente claro de qué va el asunto.
Y, oye, ya fueron pensadas así desde el minuto uno de su concepción.

-Creo que habrá más Palop, yo no puedo ser objetiva porque me encantan este tipo de tramas, pero engancha y no poco… ¿Tú qué nos puedes decir?
-Hay más Palop ya escrito y sí, hay diferencias, sí. El primer volumen de la serie es sin duda el más testosterónico, violento y burro. Tiene mucha acción y mucha violencia. Mucha mala hostia y un personaje, Florentino Palop, del que sólo al final vemos más allá de su coraza.
El segundo volumen ya tiene más trama ligada con la psicología del personaje, con sus fantasmas, su vida familiar, sus miedos y el por qué de su sed de violencia.
Por supuesto, la evolución del personaje seguirá por ahí.

-Creo que en el fondo de todo, Palop es más justo de lo que parece, más generoso y más normal…pero se comporta como un “bestia” porque es como una coraza, una autodefensa…¿qué nos puedes comentar?
-¡Exacto! Es lo que te comentaba antes: hay una coraza, una armadura, que cubre aquello de lo que ningún hombre se sustrae, la fragilidad. Palop es, a su manera, vulnerable y si ya lo intuimos al final de “Palop Juega Sucio” y lo vemos claramente en “Malas Noticias, es Palop”, el lector puede esperar más conflicto interno y externo en las siguientes entregas. Porque al final, no es sólo lo que lleva dentro sino lo que le pasa. Y le pasan cosas; joder si le pasan cosas…

-Aunque cinismo no le falta, pero el cinismo es una de las “drogas” que imperan en cada uno de nosotros, así que el que trabaja en las cloacas de la sociedad, de  esta sociedad actual, debe de ir sobrado, ¿no?
-El cinismo es otra forma que tiene Palop de protegerse no sólo de lo que le pasa sino, sobre todo, de sí mismo. Pero en general Palop no es cínico sino más bien emocional, aunque por entrenamiento tenga la capacidad de mantener la cabeza fría en un tiroteo o en una pelea. Lo que le pasa, le guste o no, le afecta de una manera u otra.

-Bueno, amigo, ¿nos puedes decir en qué estás trabajando en la actualidad?
-Estoy conspirando para que la tercera entrega de Palop vea la luz y, al mismo tiempo, estoy acabando una novela negra histórica ambientada en Barcelona entre 1952 y 1991, de la que espero informar pronto y en positivo.
Asimismo, voy escribiendo artículos musicales aquí y allá, pinchando discos grabados por gente ya muerta y olvidad, y acudiendo a mi programa de radio cada viernes.
Básicamente, para quienes gusten de estar al tanto de los líos en los que me voy metiendo, pueden hacerlo a través del blog: http://valleustedasaber.blogspot.com.es/
Ahí informo de todo, y mintiendo lo justo.

 

 

 

palop2(pg).jpgpalop1(pg).jpg25181
Palop juega sucio. Pascual Ulpiano
160 páginas         12,5 x 19 cms.
10,95 euros
Base


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Malas noticias, es Palop. Pascual Ulpiano
152 páginas         12,5 x 19 cms.
10,95 euros
Base



Pascual Ulpiano es el pseudónimo tras el que se esconde el creador del cínico y salvaje detective Palop.



Palop juega sucio

Los bastardos tratan de financiar su propio grupo terrorista y, para conseguirlo, nada mejor que raptar a Pilarín, la hija oronda de una ministra por la que pedir un rescate o, a malas, alojar una bala en su rubio y repeinado cráneo.

Buenas noticias para Palop, en todo caso.

La Agencia, donde trabajó y de donde salió a su manera hace unos años, vuelve a confiar en él para hacer el trabajo sucio. El que nadie quiere hacer. El que apesta. Ese que no sale en los periódicos, ni en el BOE, ni en las lápidas de los que caen haciéndolo. Bien remunerado, muy arriesgado y descarnadamente implacable: este juego se rige por sus propias normas y Palop sabe qué cartas jugar para que a Pilarín no le pase nada y que los hijos de perra de sus raptores acaben bajo tierra, pasto de los gusanos.




Malas noticias, es Palop.

Y esta vez está fuera de sí, porque a ver quién es el guapo que se atreve a joder a sus amigos. Bueno, amigos tampoco son, porque Palop no tiene de eso. Pero ésta es una cuestión de justicia, de vengar una afrenta gravísima: de quitar de en medio a bastardos que mejor están criando malvas. Bien pensado, no son malas noticias, porque Palop tiene sed. Sed de sangre, de dolor y de reventarle la cabeza a hostias a quien se lo merece. Cuando eso ocurre, no puede evitar sonreír mientras siente la electricidad recorrer su espinazo. Se odia por ello, sí, pero sonríe. Con el cargador de su Heckler & Koch HK Mark 23 repleto de munición, la decisión de esparcir la sesera de los hijos de perra que se interpongan en su camino y la voz de un fantasma del pasado jodiéndole los momentos de asueto masturbatorio, Palop vuelve a su librería.

Y será mejor que esta vez tampoco le vuelvan la espalda.

 

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