La Librería de El Sueño Igualitario

9788484655343.jpgCazarabet conversa con...   Javier Arruga Oleaga, autor de “Me comí su corazón. (Crónica sentimental del maquis)” (Mira)

 

 

 

 

 

 

Un libro, desde Mira Editores, muy especial que viene a agrandar la colección Sueños de Tinta de esta editorial.

Javier Arruga  nos descubre, desde  un modo muy peculiar de contar las historias, una novela entretenida donde el escenario lo compone la historia del maquis, del AGLA.

El libro está basado en hechos reales, aunque se advierte que es “parcialmente”.

El autor, Javier Arruga, no se amilana ante los estereotipos y prejuicios a los que está abocadas las novelas, históricas o no, porque le imprime un “aire” romántico.

Aquello que nos dice Mira Editores sobre este libro:

Pinares del Rodeno, Montes Universales, Teruel, 20 de diciembre de 1947. Un hombre y una mujer sobreviven al asalto de su campamento guerrillero por parte de la Guardia Civil y unidades del ejército… Bueno, en realidad, y en lo que es un juego de doble perspectiva, sobrevivirá uno u otro, sirviéndose el autor de esta trama para novelar que, de la misma forma que la Segunda Guerra Mundial no comenzó en 1939 (seguramente lo hizo en 1936 en España), la Guerra Civil tampoco terminó en 1939 con un parte ignominioso.

De esta manera, y a lo largo de casi trescientas páginas, se nos refiere, dentro del marco narrativo de una ficticia película en la que nada es de película, que el maquis turolense, el AGLA, la guerrilla que actuó en el Maestrazgo y otras sierras del sur de la provincia, el Levante y Cuenca, desde 1946 hasta 1952, fue una de las, hélas, escasas muestras de resistencia organizada contra el fascismo en un país que se había convertido de repente en un silencioso redil sangriento.

El libro, basado parcialmente en hechos reales, pero en el que se han alterado nombres y lugares para convertirlos en literatura, casi en novela histórica (¿puede serlo pese a no aparecer ni reyes feudales, ni moros ni romanos?), es un relato de ese combate desproporcionado para recuperar la libertad y, también, «por alusiones», la narración de la historia más reciente de España tal como la podría haber sintetizado cualquiera de aquellos guerrilleros con hambre, frío y alpargatas.

Por último, el subtítulo, Crónica sentimental del maquis, además de que todos los recuerdos lo son, obedece a que el amor, aunque en pequeña medida, también estuvo presente en la guerrilla, solo que en esta historia lo está más bien para recordarnos que es un sentimiento caducifolio y, las más de las veces, impar.

El autor, Javier Arruga:

Javier Arruga (Perdiguera, Zaragoza, 1970) es licenciado en Filología Hispánica y en Antropología Social y Cultural. Posee, además, estudios de doctorado en la Sorbona de París y un Máster en Dirección de Márketing y Comunicación. En los últimos años, tras ejercer diversos oficios y profesiones en Inglaterra, Francia, Japón, Italia o Estados Unidos, se desempeña como profesor de Historia en este último país, donde vive con su mujer y sus dos hijos. 

De Javier Arruga, el también novelista Vital Citores ha escrito que es «un hombre agreste», condición que le ha resultado imprescindible para narrar las vicisitudes y penalidades de los guerrilleros. El crítico literario Antón Castro, por su parte, al reseñar 
En el país de los cucutes, afirmaba que «el libro rezuma humanidad, respeto, ingenio y osadía», cualidades, a juicio del autor, imprescindibles para tratar la historia y, por último, y en lo que resulta ser una habilidad esencial para escribir una novela de acción, otro crítico, Jorge Sanz, al hacer lo propio con De la montaña y el amor, aseveraba que los diálogos trasladaban al lector «a una situación de conflicto tan palpitante que le impide despegarse del libro desde la primera línea». 

Me comí su corazón. Crónica sentimental del maquis es la cuarta novela publicada de este monegrino militante. 

Otras obras del autor: En el país de los cucutes. Un viaje a pie por los Monegros (Mira Editores, 2010); Primavera en la Guarguera. Un viaje a pie por el Pirineo aniquilado (Premio Félix de Azara de la Diputación Provincial de Huesca, 2012, Mira Editores, 2012). (Estos dos libros forman parte de la Trilogía aragonesa; el tercer volumen, Montes Universales, gentes universales. Un viaje a pie por Teruel resiste está pendiente de publicación). De la montaña y el amor recibió el Premio Desnivel de Literatura de Montaña, Viajes y Aventura (Desnivel Ediciones, 2012).

 

 

Cazarabet conversa con Javier Arruga Oleaga:

XRD9DRy.jpg-Javier, por favor, ¿nos puedes explicar desde  qué punto te viene el punto de inflexión o “la inspiración” para escribir esta novela?

-Perfectamente. Así como en otros libros no recuerdas cómo surge la primera inquietud, la primera pregunta que desencadenará la bola de nieve y, posteriormente, el alud, en este caso lo recuerdo perfectamente. Fue visitando el campamento maquis de la Pradera de Ligros, en Tormón, mientras hacía el viaje a pie que debía después desembocar en la tercera parte de mi trilogía aragonesa: Montes Universales, gentes universales. Un viaje a pie por Teruel resiste. Este libro no está publicado todavía, pero en él cuento que, yendo de Villel a Jabaloyas, veo un letrero en el que pone: Campamento del maquis… y me salgo de mi camino para visitarlo, pues tenía tanta curiosidad como ignorancia sobre el maquis.

Este lugar, por cierto, es un lugar de obligada visita. Se podrá no comprar el libro, pero este lugar hay que visitarlo. Es mágico y maravilloso. Hay además pinturas rupestres de fácil acceso muy cerca y es un verdadero viaje en el tiempo. Y sí, allí fue donde empezó todo.

Pero me gustaría comentarte también, que, en toda esta historia, hay algo que me sorprende incluso a mí mismo. Recuerdo el origen de la idea del libro, en ese campamento cercano a la Pradera de Ligros, saltando de piedra del Rodeno en piedra del Rodeno, pero la frase inicial que desencadena el relato de Mariana, el primer capítulo… eso, eso no recuerdo en qué momento se me ocurre. Porque escribiendo un libro, te crees que te vas a acordar de cada momento de la redacción, pero no, las fases, los detalles, se te olvidan… pasa como con las cosas que hacen los hijos a cada edad…

Pero eso, ese inicio, que me parece que tiene una fuerza extraordinaria… pues me pasa como a Dylan con el inicio de It’s all right ma’ I am only bleeding… que no sé cuándo vino, pero sí que sé que me vino solo, por pura magia… por inspiración salvaje.

-Una novela donde “el escenario” dice mucho porque, era el latido, casi podríamos decir central, de la resistencia armada, del maquis, más concretamente del AGLA, verdad?

-Ahí debo confesarte otra cosa. Bueno, lo primero decirte que ya sabes cómo es esto. Es más fácil escribir que publicar, de manera que desde que escribes, hasta que publicas, pues a veces pasa un tiempo… a menudo demasiado largo. En este caso, por ejemplo, escribo el libro en 2013 y lo publico en 2017!!!!! Desgraciadamente, por tanto, hay muchos elementos que olvido… pero esto no. Esto lo tenía muy claro, desde el primer momento, que debía ser en Teruel, en los Montes Universales, pues además de que es un lugar que me fascina, la existencia del AGLA sí que me era familiar. Sabía, por ejemplo, desde hacía muchos años, que la agrupación se había fundado en Camarena de la Sierra, donde había estado montando en bicicleta.

Aunque el desencadenante último, y esto no se lo he contado a nadie, lo que me fuerza a situarlo aquí sí o sí, además de mi amor por Aragón, que siempre influye, como la cercanía, es la lectura de un libro muy muy impactante: Cordillera Ibérica, recuerdos y olvidos de un guerrillero, el libro autobiográfico de Manuel Montorio, alias Chaval… y de este libro te puede decir lo mismo que te decía antes de Ligros. Puedes no comprar mi libro, que la cosa está muy mal, pero este libro hay que leerlo porque está en PDF en internet, y gratis, ya que lo editó Gobierno de Aragón. Manuel Montorio, por cierto, que era de Borja y fue un guerrillero capital del AGLA, vivió hasta hace bien poco.

-¿Hasta qué punto la trama es de “no-ficción”?.¿En qué punto te paras a mezclar un poco la ficción, cómo y de qué manera lo puedes llevar a cabo?

-Pfff. Date cuenta de que cuando se comienza a escribir una novela, digamos histórica o de época, aunque antes hay mucho, mucho pensamiento, el principal problema es reproducir ese tiempo, esos ambientes, las emociones y / o, en este caso, ideología que la caracterizaban… es como para hacer una película o una serie, si quieres que tenga algo de rigor, debe de haber un asesor lingüístico, otro de vestuario, etcétera. Total, que me estoy enrollando, que debes documentarte de tal manera que, al final, sabes bastante del tema  y estás familiarizado con muchos sucesos y “escenas” reales, entrecomillo porque lo mismo me da cine que literatura. Así que lo que haces al final es utilizar muchos y muchas de ellas, mucha realidad, solo que cambias nombres, lugares, secuencias… Y es que mezclas, modificas… pero, sin entrar a discutir lo que es novela histórica, porque te estoy hablando más de cocina de la escritura que de géneros, lo cierto es que estás no reproduciendo el pasado, sino haciendo una versión, como una cover musical más o menos fiel. Y por terminar con esta metáfora, la versión original sería la realidad, la historia, si es que puede haber una sola, y la cover, sería la ficción, en este caso literaria. Por supuesto, un especialista, un lector avezado o un testigo vivo, pues reconocerá no solo la melodía, sino los riffs, los acordes, algunos punteos…

5431925.jpg-Todos tus libros tienen mucho a ver con el “acercarse al lugar”, “al escenario”…Me da que te gusta hacerlo a pie, como un expedicionario, “volviendo los pasos de quien lo hizo anteriormente, los protagonistas verdaderos y verídicos  de la historia; solamente así consigues inhalar  sobre la atmósfera de aquel momento histórico, sobre los personajes. Bastante periodístico esto ¿no?

-Pues mira, mi padre, al final de su vida, me comunicó que le habría gustado ser periodista, y yo mismo, también intenté reciclarme en el periodismo al acabar filología, pero no lo hice por los cauces adecuados y el atajo que quise tomar con el máster de El País no me salió bien, porque no pasé las pruebas de acceso. Pero no creo que mi literatura tenga rasgos de periodismo, aunque la verdad es que, a lo largo de mi vida, he leído más renglones en prensa que en  literatura, la verdad. Tampoco creo que haya mucha influencia del trabajo de campo de un antropólogo… no sé si sabrás que soy licenciado en antropología… yo, la verdad, lo que más veo en este libro, es mi faceta de montañero, de andarín, de amante del aire libre y la naturaleza.  Creo que es una de las razones por las que me enganchó el tema de la guerrilla, porque si el tema no te engancha, es difícil que saques un libro adelante… no creo que pudiera escribir un libro sobre un pianista, por ejemplo… y a mí, todo esto que te he dicho, me conecta con ellos, con los guerrilleros: el sufrimiento físico, la exposición a la intemperie, las carencias de todo tipo, su sacrificio vital…  eso casa también con mi educación ultraespartana… y, claro, en el caso de la guerrilla antifranquista, pues también hay una clara comunión ideológica, claro.

De todas maneras, y perdona si me extiendo en este punto, el hecho de que la guerrilla se desarrollara allí, en un espacio montañoso… pues es algo… tiene un doble filo. Porque sí, hace de ello algo que recuerda casi a una edad de oro, a un origen mítico e idílico a la vez, pero la verdad es que las diferentes guerrillas se desarrollan en el monte… en distintos momentos… en Galicia, en Asturias, en Extremadura en los Montes de Toledo o en el Pirineo aragonés o catalán… debido a que son lugares poco poblados y con poca presencia estatal…  y eso facilita la vida de la guerrilla, pero, al mismo tiempo, la condena a una muy baja visibilidad, a un casi ostracismo, a un ocultamiento, cuando, de lo que se trataba, era de provocar un alzamiento, una insurrección… pero claro, ¿qué repercusión podían tener aquellas acciones desde verdaderos desiertos poblacionales? Ninguna. Por eso, Stalin, que manda huevos que sea un ruso, a miles de kilómetros, quien decida la lucha en España, pues a través del PCE, ordena que se pare eso y que se cambie totalmente de estrategia, que pasen a infiltrarse, otros tipos de guerrilleros, más políticos y menos agrestes, en los sindicatos verticales, en el mundo urbano. Que bajen del monte, en definitiva. Y eso, por cierto, ocurre muy tarde, en 1952, que es cuando se repliegan volviendo a Francia por los pasos pirenaicos. De estos pasos también hablo, pero lo dejo aquí.

-Pero, además, previamente y también durante todo el proceso, la documentación o el proceso de investigación y documentación debe ser como muy prioritario ¿Verdad?

-Claro, ya te lo decía antes. Si no te documentas, si no vas al lugar, va a salir una pobre versión… o no, no sé. Siempre encuentras ejemplos de gente que rompe todas las reglas. Kant, por ejemplo, no salió nunca de Konisberg… y fue capaz de inventar un sistema filosófico. O Emilio Salgari. A él le suspendieron el examen de capitán de barco, y nunca viajó más allá de Italia, lo que no le impidió trasladar a miles de lectores al sudeste de Asia…. Acuérdate de los piratas de Monpracén

Pero en este tema yo no me podía arriesgar y, además de visitar todo lo que pude, he leído todo lo que he logrado encontrar. Y por eso era para mí también muy importante mencionar esos trabajos y lecturas, tanto, que hago que sea un personaje quien recensione la bibliografía. Por otra parte, siguen saliendo libros relacionados con el maquis. Salvador F. Cava, que es la máxima autoridad sobre el maquis en España, junto a Secundino Serrano y Ferran Sánchez Agustì, acaba de publicar dos sobre el AGLA, por ejemplo… obviamente no los pude leer, claro. También se me escaparon dos propuestas literarias de autores aragoneses  sobre el maquis: La savia de la literesa, de Cortés Pellicer y Siempre quedará París, de Acín. Los tengo pendientes, como unos artículos de mi amigo Eloy Fernández Clemente que se me pasó leerlos…

-Aunque tanto el trabajo de campo como el de investigación y documentación deben de resultar tan imprescindibles como edificantes y, al final, gratificantes ¿verdad?

-Antes te decía que no había tanto trabajo de campo, pero, pensándolo bien, ¿Cómo se llama entonces a patear todo el territorio? Porque es lo que he hecho. ¿Localización? ¿Cómo denomino, por ejemplo, a cuando, visitando Jabaloyas, un personaje fantástico, el tío Gaspar, me relata episodios del maquis? ¿O cuando encuentro a un hombre que, cerca del río Paraíso, fantástico nombre, por cierto, me cuenta sus recuerdos de infancia, entre los que el maquis se impone sobre muchos otros?

Bueno, llamémoslo como sea, pero lo importante es que esos recuerdos visuales, orales, es lo que me queda finalmente de un libro, igual que el conocimiento que adquieres. Es lo que te llevas, el bagaje. Y sí, claro, es gratificante como solo leer, viajar, vivir experiencias intensamente puede serlo.

Yo, además, me doy cuenta de que he aprendido más viajando y documentándome que en la universidad… pasa como con lo de la necesidad, que enseña más que la universidad, ja ja.

-Me da que, de entrada, eres atrevido y muy honrado en tus “pretensiones” como autor o escritor. Me explico: La novela histórica está muy mirada con lupa, la que le imprime un público lector muy ferviente y muy numeroso y que es muy exigente; pero además te atreves a darle “otra vuelta de tuerca” porque le pones “algo de romanticismo” y hay mucho público que, fruto del prejuicio, “huye” de esto como de “la peste”, mal por lo del prejuicio, pero este género está como condenado a “lo secundario”, aunque es de lo que más se lee…contradictorio, hipócrita, llamémoslo como quieras, pero ahí está.

-Respecto a lo primero, pues mira, siempre me han dicho que era muy osado. Y lo segundo, la sinceridad, creo que, como aragonés, porque pese a ser mi madre vasca… de ahí digo que me viene lo de ser independiente, ja ja… pues de mi lado aragonés, decía, porque soy muy aragonés, me viene la sinceridad… la llevo de serie.

Y lo otro que preguntabas… lo de la literatura histórica. Mira, no soy muy aristotélico… un amigo siempre dice que ese afán por categorizar ha hecho mucho daño… no sé si Linneo también, pero con los géneros, hay que ser prudente y, como Adorno, no atribuirles más finalidad que una cierta orientación didáctica.

Si te fijas, además, el canon literario que imponen o marcan determinadas editoriales y sus medios de comunicación, es antigénero, por lo que basta con que tengas una etiqueta, para que lo que escribes sea considerado literatura menor. Lo sé porque  mí me ha pasado ya con los libros DE VIAJE y, ahora, con esta novela HISTÓRICA. Pero es todo muy aleatorio, porque, por ejemplo, Soldados de Salamina, ¿es novela histórica o no?

Y es que nos llevaría horas y horas debatirlo, así que paso de eso y me centro en el romanticismo que preguntabas. Te imaginarás que, sin ser muy aristotélico, pues yo me tiro en brazos del romanticismo; desde siempre. Antes, por joven, y ahora, por no querer dejar de serlo. En serio, me encanta la idea de vivir para algo y morir por algo. Y eso es el amor, que tiene muchas manifestaciones y lo permea todo, también esta historia.

dscn60461.jpg-Al fin y al cabo, ¿qué historia no tiene atisbos románticos; acaso las personas con la utopía de mejorar el mundo no son consideradas “románticas”, aunque sea con la sociedad?---no menciono las relaciones personales, ya ves—

-Mira, te voy a decir una cosa con la que en este país de demonizadores, hay que tener cuidado.  Es una idea que está en la novela. La idea de que hay gente mejor que otra. Eso también lo dice Bertolt Brecht en esa frase famosa de los que luchan toda la vida y son los imprescindibles…

Pero a lo que iba. No sé si recordarás una película de Menem, El mal de la piedra. Iba sobre la ETA y el conflicto vasco. Fue polémica porque, en este país de católicos hipócritas, la búsqueda de la verdad es un pecado.  Pues bien, en un autobús a una cárcel de esas a mil kilómetros donde los mandaban por la política de dispersión, pues una novia o mujer, no recuerdo, decía: A la ETA se apuntaban los más jatorras, los más  generosos… esa frase me chocó y me parece que tenía mucho de verdad. Algunas personas quieren de verdad mejorar el mundo… tal vez se equivoquen en el análisis o en las herramientas, pero esas personas existen… y compensan a las que solo se preocupan por sus propios intereses. Para mí, esos son los románticos, aunque la sociedad, como tú dices, los condene y los oculte. En Crónica del alba hay una conversación muy bonita de Sender con el cura sobre esto.

Y lo otro que dices… lo de las relaciones personales… ahí no me meto. Si los géneros era un mundo, esto es el universo, pero parece que a muchos lectores de libros de montaña o de novela histórica o de guerras, porque me pasó también con un libro que ganó el premio Desnivel, De la montaña y el amor, les chirría que aparezca una chica… pero no solo de testosterona, intrigas palaciegas y hazañas bélicas vive el hombre, ¿no?

-Es un libro en el que la empatía por los demás, unos personajes respecto a otros,  y el afán por perseguir cierto atisbo de humanidad entre los personajes está muy, muy presente perseguías, “este efecto”  entre los lectores esto?

-¡Hombre! ¡Claro! Pero lo sorprendente es que con Mariana me ha salido solo. No es que se me haya ido de las manos el personaje, pero es que ha cobrado una vida propia que no creo que haya salido solo de mí. Es otro caso de magia pura.

En otros personajes, por el contrario, sucede que no quería que tuvieran esa capacidad de enamorar, y los he construido así deliberadamente fríos, pero, al hacerlo, me han resultado menos redondos, más planos, lo que, literariamente, es un problema porque tienen menos fuerza, por lo que el libro pierde por ahí….

Pero sí, me encanta que me digas lo de humanidad, porque este verano leí un libro de Kurt Vonnegut, que era algo parecido a Presidente de la Internacional Humanista o algo así. Tras leerlo, es una pena que en España sea tan desconocido, se lo leía hace poco también a Ray Loriga, pues me di cuenta de la obligación moral que tenemos de incorporar el humanismo a la literatura. Por lo menos para mí es importante y quiero evolucionar por ahí

-Amigo, ¿siempre habías querido escribir una obra sobre el particular mundo que rodeaba a los Maquis?, porque detrás de su “lucha guerrillera” había algo más, ¿verdad?

-Ya te conté la gestación y no voy a volver sobre ello para no aburrir, pero creo que desde que escuché por primera vez la canción O bella Ciao, me di cuenta de que esos eran los míos. En el coche, porque mi mujer es italiana, en los viajes largos, cantamos O bella ciao y no hay vez que no me emocione. También me gusta El partisano, de Cohen, claro. Pero sí, sí, que se me va el hilo, claro que había algo más, era esa idea de cambiar el mundo, de compartir…  era lo que había detrás del comunismo, del sueño igualitario….  Pero hemos perdido el partido… o no, porque… tú ya conoces a Kropotkin, además de político, por llamarlo de alguna manera, era etólogo… y el demostró, con la teoría de la ayuda mutua, que, en la naturaleza, en la sociedad, hay mucha más solidaridad, cooperación, empeño colectivo, que egoísmo. Lo que pasa es que nuestra sociedad focaliza más en el gol de Cristiano, que en el pase o las recuperaciones de Modric… y perdona por el símil, porque además no soy nada madridista, pero es para que se entienda que para que haya un chupón, debe haber mucha  gente que combine.

-¿Qué has aprendido, amigo, escribiendo este libro?

-¿Además de los datos, de las historias, de la historia? No sabría decirte. Tal vez haya ganado en una autoconvicción ideológica teñida, en lo que parece un contrasentido, de un cierto escepticismo.

Y literariamente, pues he trabajado en primera persona, en tercera persona, he  creado diálogos, he incluido el stream of consciouness… también ha sido un reto en el sentido de que es una propuesta a la vez narrativa y muy descriptiva, que es algo que no suelo hacer… de manera que esta novela ha sido un verdadero desafío estilístico para mí. También me ha reafirmado en la necesidad de seguir mis intuiciones literarias, porque sé que hay partes que gustan menos, pero para mí, de cara a mi evolución como escritor, era importante que estuvieran.

Y pasa también, ya sabes, que lo que aprendemos lo vemos con el tiempo, con más perspectiva, por lo que necesito esperar. Todavía, además, no he tenido encuentros con los lectores, por ejemplo, de donde se aprende muchísimo, tal vez de donde más.

-Me da que vas a retornar, en algún momento, a retomar el pulso de ejercer la literatura retornando en ese período histórico, ¿qué nos puedes decir? Porque te he visto muy cómodo y porque da muy de sí….

-Mira, no creo. Voy a volver sobre Unamuno, quiero escribir un libro sobre el advenimiento futuro de la república, pero volver al maquis… nunca se puede decir que de esta agua no beberé… o que este cura no es mi padre o que esta polla no me cabe… ja ja, pero no, no creo. Siempre me ha gustado cambiar, de todo. Aunque, no te escondo, pero lo digo en voz baja, que me encantaría que se hiciera una película o una serie.

-Además, el escenario del AGLA y del maquis da mucho de qué hablar, aun partiendo de la no ficción y caminando hacia la literatura ¿Qué nos puedes comentar?

-Pues… como debo tener los pies en la tierra… te pediré que te esperes a la tercera parte de la trilogía, al libro ese de los Montes Universales que te contaba. En ese libro vuelvo al escenario del crimen, como todo asesino que se precie…

 

 

 

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Me comí su corazón. (Crónica sentimental del maquis). Javier Arruga Oleaga   
276 páginas        15 x 23 cms.
18.00 euros
Mira



Pinares del Rodeno, Montes Universales, Teruel, 20 de diciembre de 1947. Un hombre y una mujer sobreviven al asalto de su campamento guerrillero por parte de la Guardia Civil y unidades del ejército… Bueno, en realidad, y en lo que es un juego de doble perspectiva, sobrevivirá uno u otro, sirviéndose el autor de esta trama para novelar que, de la misma forma que la Segunda Guerra Mundial no comenzó en 1939 (seguramente lo hizo en 1936 en España), la Guerra Civil tampoco terminó en 1939 con un parte ignominioso.

De esta manera, y a lo largo de casi trescientas páginas, se nos refiere, dentro del marco narrativo de una ficticia película en la que nada es de película, que el maquis turolense, el AGLA, la guerrilla que actuó en el Maestrazgo y otras sierras del sur de la provincia, el Levante y Cuenca, desde 1946 hasta 1952, fue una de las, hélas, escasas muestras de resistencia organizada contra el fascismo en un país que se había convertido de repente en un silencioso redil sangriento.

El libro, basado parcialmente en hechos reales, pero en el que se han alterado nombres y lugares para convertirlos en literatura, casi en novela histórica (¿puede serlo pese a no aparecer ni reyes feudales, ni moros ni romanos?), es un relato de ese combate desproporcionado para recuperar la libertad y, también, «por alusiones», la narración de la historia más reciente de España tal como la podría haber sintetizado cualquiera de aquellos guerrilleros con hambre, frío y alpargatas.

Por último, el subtítulo, Crónica sentimental del maquis, además de que todos los recuerdos lo son, obedece a que el amor, aunque en pequeña medida, también estuvo presente en la guerrilla, solo que en esta historia lo está más bien para recordarnos que es un sentimiento caducifolio y, las más de las veces, impar.

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Javier Arruga (Perdiguera, Zaragoza, 1970) es licenciado en Filología Hispánica y en Antropología Social y Cultural. Posee, además, estudios de doctorado en la Sorbona de París y un Máster en Dirección de Márketing y Comunicación. En los últimos años, tras ejercer diversos oficios y profesiones en Inglaterra, Francia, Japón, Italia o Estados Unidos, se desempeña como profesor de Historia en este último país, donde vive con su mujer y sus dos hijos.

De Javier Arruga, el también novelista Vital Citores ha escrito que es «un hombre agreste», condición que le ha resultado imprescindible para narrar las vicisitudes y penalidades de los guerrilleros. El crítico literario Antón Castro, por su parte, al reseñar En el país de los cucutes, afirmaba que «el libro rezuma humanidad, respeto, ingenio y osadía», cualidades, a juicio del autor, imprescindibles para tratar la historia y, por último, y en lo que resulta ser una habilidad esencial para escribir una novela de acción, otro crítico, Jorge Sanz, al hacer lo propio con De la montaña y el amor, aseveraba que los diálogos trasladaban al lector «a una situación de conflicto tan palpitante que le impide despegarse del libro desde la primera línea».

Me comí su corazón. Crónica sentimental del maquis es la cuarta novela publicada de este monegrino militante.

Otras obras del autor: En el país de los cucutes. Un viaje a pie por los Monegros (Mira Editores, 2010); Primavera en la Guarguera. Un viaje a pie por el Pirineo aniquilado (Premio Félix de Azara de la Diputación Provincial de Huesca, 2012, Mira Editores, 2012). (Estos dos libros forman parte de la Trilogía aragonesa; el tercer volumen, Montes Universales, gentes universales. Un viaje a pie por Teruel resiste está pendiente de publicación). De la montaña y el amor recibió el Premio Desnivel de Literatura de Montaña, Viajes y Aventura (Desnivel Ediciones, 2012).

 

 

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