La Librería de El Sueño Igualitario

Una-Historia-de-Policias.jpgCazarabet conversa con...   Esteban Navarro, autor de “Una historia de policías” (Playa de Ákaba)

 

 

 

 

 

 

Un libro, una novela, más allá de “lo normal” del escritor Esteban Navarro.

Está editado por Playa de Ákaba dentro de la colección La historia que contamos, en su número 6.

La sinopsis del libro:

Cinco amigos entablan amistad en la escuela de policía de Ávila en 1995, cuando aprueban la oposición y han de pasar un proceso selectivo que los mantiene juntos durante casi un año de academia. Al jurar el cargo cada uno de ellos es destinado a diferentes comisarías de España: Madrid, Girona, Murcia y Barcelona, donde en el ejercicio de la profesión se van embarcando en problemas que los arrastran a situaciones de desesperación y huida. Juego, apuestas, vicios, drogas y robos los empujan hacia el lado oscuro de la ley, saliendo airosos en parte por la ayuda que se prestan entre ellos. Tras veinte años de profesión todos confluyen en la ciudad de Huesca, donde han ido llegando de uno en uno tras solventar diferentes problemas en sus plantillas de origen. En Huesca hallan la estabilidad deseada, cada uno con sus peculiaridades. Todos se han alejado de su pasado e inician una nueva vida tanto a nivel profesional como personal. Una noche, Antonio Padilla, el más mayor de los cinco amigos, llama por teléfono a Lorenzo Noguera y le solicita un último favor como compañero. En el maletero de su coche hay un cadáver y quiere que su amigo le ayude a deshacerse de él. Los cinco se unen en el apoyo a su amigo en la que quizá sea la última peripecia de su vida al margen de la ley. El primer problema que han de solventar es extraer las balas del cuerpo para evitar que las relacionen con el arma de Antonio. Una historia de policías es una aventura que se debate acerca del origen de la maldad, pero también es un ejercicio de cómo la amistad y el compañerismo nos puede arrastrar al lado más oscuro de la degradación.

Para conocer un poco mejor al autor:

http://estebannavarrosoriano.blogspot.com.es/

https://es.wikipedia.org/wiki/Esteban_Navarro_(escritor)

 

 

 

Cazarabet conversa con Esteban Navarro:

esteban-navarro.jpg-Esteban, estamos ante una novela que podríamos definir dado el perfil de los policías, la trama y demás como “auténtica novela negra”, pero con importantes  matices a tener en cuenta porque tú eres escritor de novela policíaca. O preguntado de otro manera te defines como escritor de novela policíaca que no negra, pero aquí todo lo que rodea a los personajes la convierten en una novela claramente policíaca, pero puede que en una versión más negra de lo que nos tenías acostumbrados, ¿no?

-Definitivamente la novela negra y la policíaca, al menos en "Una historia de policías" se confunden, o más bien se conjugan, de manera que alternan de un lado hacia otro sin que exista término medio. Pienso que la novela es más negra que policíaca y habría que inventar una nueva definición, como la de "Policías Negros", ya que, al menos en este caso, los negros son ellos.

-En esta obra tuya, ¿qué ha pesado más la historia argumental, la trama o el peso de los personajes que la convierten en una novela coral? o lo uno va tan pegado lo otro que…

-Los personajes son una herramienta para explicar la historia, al igual que el escenario, que no deja de ser un personaje más. Lo importante es lo que se cuenta, no dónde o quién lo cuenta.

-Expones o planteas en la obra algo muy normal como es un caso de corrupción(o un caso de casos, como una muñeca rusa) dentro de la policía. Diría que no es para tanto, lo digo por el follón que se ha construido, como si la policía fuese un “ente” inmaculado. En la policía hay de todo como en cualquier otro sitio me figuro, ¿no?

-Afortunadamente el mundo está muy repartido. Como me dijo una vez una anciana es por eso que no se vuelca, porque no todo el mundo está en el mismo lugar. No sé cuántos policías hay en total, pero sería de ilusos creer que todos son perfectos. Malos habrá, pero son los menos. Y la labor de los "buenos" es la de echar del cuerpo a esos malos.

-Lo que pasa es que en la novela quizás se  haya visto poca luz porque los cinco amigos se mueven en círculos digamos que poco claros y todo el rato hay como una gran nube de dudas encima de cada uno de  ellos…

-Forma parte de la trama. Y se fundamenta en un principio del que siempre hablo, y es el que la línea que separa el bien y el mal es muy fina y oscilante, y a veces, algunas veces, uno no sabe en qué lado de esa línea se encuentra.

-Pero un escritor escribe sobre cosas que “domina”, se mete en situaciones, descripciones y tramas que sabe que le será fácil de describir y que sabe que sabrá manejar. Es parte de su trabajo como escritor, ¿no?

-Hace unos años conocí a Anne Perry en Zaragoza. En la entrevista que le hicieron un periodista le preguntó de dónde sacaba las ideas para escribir. Respondió un sencillo: leo la prensa. En los acontecimientos diarios hay suficiente materia como para crear una historia y, es evidente, un policía los vive y los percibe más de cerca que una persona que no esté relacionada con la policía y su labor.

-¿Cómo es la ardua, pero necesaria tarea de documentarse? ¿Cómo lo haces tú?, presumiblemente por el hecho de ser policía te será más fácil que a otros porque, simplemente, lo entiendes como algo más natural y cogerás los conceptos de mejor manera y más rápidamente....

-Escribo de lo que veo y de lo que percibo a mí alrededor. Y cuando algo no lo sé busco al compañero policía que puede que lo sepa y se lo pregunto. Se podría decir en mí caso que documentarse es un trabajo de campo que consiste en beber de la fuente.

-Además, me supongo que si tienes dudas se te explicarán más directa y fácilmente que si yo me pusiese a eso…

-Sí, es casi lo mismo que he respondido en la pregunta anterior. Un compañero de policía será más claro y explícito ante una duda mía, que lo sería en el caso de un desconocido. En este caso se puede decir que hablamos el mismo idioma.

-¿Qué metodología de trabajo vas utilizando?

-No tengo un orden; incluso trabajo en varias novelas a la vez. Mi método es tan sencillo como simple: Hoja en blanco y tira millas. Quizá alguna anotación con estilográfica en un folio que me acompañe, pero rara vez.

-¿Cómo dibujas a los personajes, cómo logras esos retratos como tan afinados?

-Me inspiro en la realidad. La gran mayoría de mis personajes son reales, pero con las características físicas y los nombres, obviamente, cambiados.

a.jpg-Cinco personajes con cinco personalidades muy diferentes que convergen como personas y con todos sus pesos que no son pocos, pero a la vez también cinco tramas que convergen, luego, como conjugadas en una. Esto debe ser muy difícil. ¿Cómo lo ves; qué nos puedes comentar?

-Son estereotipos. Personajes exagerados dentro de sus campos personales. Como en una clase del colegio donde está el empollón, el matón, el pícaro, etcétera. Los cinco policías son distintos porque el escritor así lo ha necesitado para armar la novela. Yo me he limitado a ponerlos sobre el tablero y he dejado que ellos interactúen.

-No sé cómo trabajas, aunque te lo acabo de preguntar, pero manejar todo esto con la complejidad o planteamiento tan  valiente de la trama, ¿no te genera como ansiedad en el proceso creativo?

-No lo veo así. Para mí es enriquecedor conjugar una historia con personajes que respiran y que viven dentro de la novela. La única ansiedad me asalta cuando me atasco, me ocurre a veces, en algún capítulo y no sé cómo seguir.

-Que las “altas esferas” policiales o del Ministerio de Interior o quien sea se ponga “a sal y vinagre” por este libro, como además la titulas Una historia de policías, mientras por la televisión circulan series de ficción que más de una vez dejan casi de cualquier manera a sus protagonistas y a la policía, Guardia Civil, deja muchas dudas de cómo se entiende en este país la libertad de expresión, ¿o te parece?

-Es ciertamente una situación complicada el hecho de que un policía escriba sobre corrupción policial, ya que parece que lo que escribe tiene que ser verdad. Pero creo que el problema lo tiene el que piensa así. Como tengo escrito en la cabecera de mi perfil de Twitter: «Supe que no tenía libertad de expresión cuando en una conversación mi interlocutor me preguntó si eso que yo estaba diciendo lo podía decir».

-Cuando construyes una novela, por ejemplo ésta, ¿qué piensas primero la trama o tienes como una serie   de personajes pensados, retratados que te hacen como de hilo conductor de todo hasta de la historia en sí? 

-La trama lo primero. Como he dicho antes, los personajes son una herramienta para construir la historia.

-Amigo, creo haber leído o escuchado  en alguna entrevista, que tuviste desde muy pronto y muy claro, lo que querías ser escritor; lo de ser policía ¿vino después?; ¿cómo puedes o has ido pudiendo ir compaginando ambas actividades?

-Hasta hace unos meses se compaginaban perfectamente, o eso creía yo. Quizá ahora no lo tenga tan claro. Pero ante la duda lo que sí tengo claro es que soy escritor.

-En tus novelas dibujas, transmites muy bien esos defectos humanos que todos tenemos, pero que a algunas personas se les apoderan de tal manera que les lleva a delinquir…

-Así es. El mal forma parte de nuestro código genético. Somos malos por naturaleza y nadie está a salvo, ni los buenos. Que a veces ocurre que no son tan buenos como podemos pensar.

-Los asesinos, asesinas suelen ser seres malvados y obsesivos  hasta la saciedad, pero a veces se enfrentan o tienen enfrente a los policías tan obsesivos como ellos para poder atraparlos. Háblanos de la obsesión en esto de ser policía…-Además, en el plano personal como escritor,  debes de tener mucho temple porque este  oficio también se rodea de “cierto aire obsesivo”.

-Lo llamamos obsesión de una forma simplista, cuando hay otras denominaciones más acordes que lo definen mejor. Yo lo llamo perfeccionismo, cuando perseguimos un fin y no cejamos en nuestro empeño hasta que no lo alcanzamos. Lo de cazar a un criminal es tan natural como que ese criminal no se deje cazar. He escuchado en alguna ocasión que, y contra todo pronóstico, en ocasiones el malo quiere ser atrapado para cerrar el círculo de su hazaña.

-Podríamos hablar mucho de la maldad hasta de la maldad de “cuello blanco” y de lo que impulsa a uno a desarrollarla en cualquiera de sus formas. Lo atroz es cuando uno esa maldad que alberga, ese odio lo sacia con la violencia hacia otra u otras personas, esa línea que separa el odio ,que todo humano pueda sentir, a “pasar a la acción” a veces está definida muy tenue, como una a delgada línea roja. ¿Qué nos puedes comentar?

-Imagino que hay diferentes tipos de maldad. No es lo mismo robar que asesinar, ya que las motivaciones son distintas; aunque en ocasiones se puedan relacionar. Y creo que traspasar de un lado hacia otro es más complicado de lo que puede parecer en un inicio. Un criminal mata, y puede que no le preocupe el robo. De la misma forma que un ladrón es difícil que llegue a asesinar, porque no forma parte de la finalidad que persigue con el robo. Como se suele decir ahora, parece que está de moda, hay determinadas líneas rojas que no se pueden, o no se deben, traspasar.

-Amigo, ¿no puedes dar una pista sobre lo que llevas escribiendo ahora?                                                                                

-A final de este mes publico "El club de la élite" con la editorial Menoscuarto. Seis personas se reúnen una vez al mes en un chalé a comentar una novela negra. Un alcalde, el presidente de una Diputación, un juez, un fiscal, un guardia civil y un comisario de policía. Unos días después de finalizar la reunión hayan muerto al autor de la novela. Hasta aquí puedo leer.

 

 

 

Una-Historia-de-Policias.jpg26441
Una historia de policías. Esteban Navarro
304 páginas
15,00 euros
Playa de Ákaba

 

Una historia de policías es una aventura que se debate acerca del origen de la maldad, pero también es un ejercicio de reflexión sobre cómo la amistad y el compañerismo nos pueden arrastrar al lado más oscuro de la degradación.

Cinco amigos entablan amistad en la escuela de policía de Ávila en 1995, cuando aprueban la oposición. Al jurar el cargo como policías de carrera cada uno de ellos es destinado a diferentes comisarías de España: Madrid, Girona, Murcia y Barcelona, donde en el ejercicio de la profesión se van embarcando en problemas que los arrastran a situaciones de desesperación y huida. Juego, apuestas, vicios, drogas y robos los empujan hacia el lado oscuro de la ley, saliendo airosos en parte por la ayuda que se prestan entre ellos.

Tras veinte años de profesión todos confluyen en la ciudad de Huesca, donde han ido llegando de uno en uno tras solventar diferentes problemas en sus plantillas de origen. En Huesca encuentran la estabilidad deseada, cada uno con sus peculiaridades. Todos se han alejado de su pasado e inician una nueva vida tanto a nivel profesional como personal.

Una noche, Antonio Padilla, el mayor de los cinco amigos, llama por teléfono a Lorenzo Noguera y le solicita un último favor como compañero. En el maletero de su coche hay un cadáver y quiere que su amigo le ayude a deshacerse de él. Los cinco se unen en el apoyo a su amigo en la que quizá sea la última peripecia de su vida al margen de la ley. El primer problema que tienen que solventar es extraer las balas del cuerpo para evitar que las relacionen con el arma de Antonio.

 

Esteban Navarro nace en Moratalla (Murcia) en el año 1965, pero en la actualidad reside en Huesca, ciudad con la que se siente muy vinculado. Ha sido el organizador del concurso literario Policía y Cultura a nivel nacional. Ha obtenido numerosos premios de relato corto, el Primer Premio del Certamen de Novela La Balsa de Piedra - Saramago con «El buen padre», el Premio de Novela Katharsis con «El reactor de Bering», y en el año 2013 quedó finalista en el Premio Nadal con la novela «La noche de los peones».

 

 

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